Tailandia: Batallas en las calles de Bangkok

Ni el principal partido tiene la solución para la gente trabajadora y pobre

Una temporal calma ha vuelto a las calles de Bangkok y a otras ciudades de Tailandia. El martes, el líder de la protesta, Prateep Ungsongtham Hata, dijo a la agencia de noticias AFP: "Hemos mantenido conversaciones entre los líderes desde ayer por la noche y hemos acordado que vamos a dispersar a los manifestantes por un tiempo."

Durante unos días, se libraron batallas campales en las calles de Bangkok, con el ejército usando tanques y munición real contra miles de jóvenes manifestantes de camisas rojas. Autobuses fueron dirigidos directamente contra comisarías de policía. Edificios, coches y neumáticos se incendiaron. Dos muertos y más de 100 heridos graves. El automóvil del primer ministro fue atacado y vehículos blindados desmovilizados por furiosas multitudes.

El objetivo de los "Rojos" es expulsar a Abhisit Vejjajiva – el cuarto primer ministro de Tailandia en 15 meses – y traer de vuelta al multi-billonario Thaksin Shinawatra. (El gobierno de Thaksin fue derrocado por un golpe militar en 2006).

El 11 de abril, aparentemente sin obstáculos, sus seguidores invadieron y ocuparon el Hotel Royal Cliff Beach en Pattaya, obligando a 16 jefes de estado de Asia que celebraban una cumbre, a huir desde el techo en helicóptero. El estado de emergencia fue declarado y paramilitares de camisa azul se desplegaron. Manifestantes en Bangkok, irrumpieron en el Ministerio del Interior y ocuparon el área alrededor de los edificios de gobierno en el centro de la capital. Su partido es conocido como el “Frente Unido para la Democracia contra la Dictadura”.

Sólo hacia fines del año pasado que partidarios (vestidos de amarillo) de Abhisit habían asediado la Casa de Gobierno durante dos meses y después invadieron y ocuparon dos aeropuertos hasta que el Gobierno favorable a Thaksin fue declarado ilegal. En ese tiempo hubo poca o ninguna injerencia del ejército, cuyos líderes están del lado de los "amarillos". El 12 de diciembre, el partido de Abhisit – la Alianza del Pueblo por la Democracia (PAD) – había "conquistado" suficientes parlamentarios pro-Thaksin para formar un gobierno (Algunos dicen que fue por dinero, otros que fueron por amenazas de los militares tras la escena.)

El PAD – esta basado principalmente en el medio urbano y algunos sectores de la clase trabajadora – ha defendido una mayor participación de la monarquía y el ejército en el gobierno, con el 70% de representantes no elegidos. El apoyo a Thaksin proviene, principalmente, del gran número de agricultores pobres en las zonas rurales que se beneficiaron de sus medidas populistas. Al mismo tiempo, que llevó a cabo políticas neoliberales para apaciguar a los inversores y capitalistas, lo que encolerizó a los trabajadores en las zonas urbanas.

50 mil se reunieron en el momento de crisis del gobierno el año pasado, pero su líder, sigue ausente en Dubai, después de haber sido condenado a dos años en la cárcel por cargos de 'conflicto de intereses'. No sorprende entonces, el último llamado a sus seguidores el 12 de abril: "Ahora que ellos tienen los tanques en las calles, es hora de que las personas se sumen a la revolución!" Después de su victoria, el pretende hacer un regreso triunfal.

Si la situación de pobreza de la gente en Tailandia no fuera tan trágica y algunos de ellos no hubieran perdido la vida, los acontecimientos de los últimos días parecerían cómicos. De hecho, en el contexto de la economía de Tailandia, que es una de los más afectadas por la crisis capitalista mundial; es una tragedia que ninguno de los principales partidos tenga un programa de medidas para sacarla de la pobreza extrema y la constante angustia.

Esto es lo que hay detrás de la ira y el odio que se muestra en las calles, principalmente por los jóvenes; pero no existe la fuerza socialista que canalice esto contra la élite dominante. Algunos de los que ardientemente apoyan la campaña por la democracia, no está contentos con el "liderazgo" de Thaksin. La demagogia populista de las fuerzas capitalistas en uno y otro lado, sólo puede tener éxito debido al vacío en la izquierda y se encontrara que no dan la talla, tarde o temprano, para las masas de trabajadores y pobres tailandeses.

La cumbre cancelada de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN) más China, Japón, Corea del Sur, India y Nueva Zelanda; era para buscar soluciones a las maltratadas economías de la región. Sobre bases capitalistas, ellas no han tenido soluciones.

Lo que está ocurriendo en Tailandia, un país que ha visto un total de 18 golpes militares desde la década de 1930, es un indicio de la agitación política y la inestabilidad que puede repetirse en una escala aún mayor en otros países de Asia (y en otros lugares) a medida que son golpeados por la crisis actual. Trae a casa la grave urgencia de construir partidos de masas de los trabajadores y pobres; y de luchar por una transformación socialista de la sociedad, en Asia e internacionalmente.