A lo largo de la historia los grupos dominantes consolidaron su superioridad política y económica con un férreo dominio ideológico

A lo largo de la historia los grupos dominantes consolidaron su superioridad política y económica con un férreo dominio ideológico, la monarquía por ejemplo sostenía que Dios elegía al monarca ya dentro el vientre de su madre y este gobernaba sin restricciones, y que el orden imperante era natural porque así lo dispuso la divinidad, por lo tanto era incuestionable.

La burguesía rompió con la monarquía y como nueva clase dominante de la emergente sociedad capitalista no solo debía consolidar su dominio económico y político, sino como es de esperar también ideológico; es en ese sentido que construye su visión de lo que ellos consideran debe ser la naturaleza humana, como Dios fue apartado, ahora recurren para su propósito a argumentos seudocientíficos como el reduccionismo y el determinismo biológico.

El primero en líneas generales explica las propiedades de conjuntos complejos en términos de las unidades de que están compuestas (átomos), es decir el todo puede ser explicado nada más que por la suma de sus partes constituyentes, trasladado al campo social, sostienen que una sociedad determinada es el resultado de la suma de los comportamientos y tendencias individuales de los seres humanos de que está formada esa sociedad.

El segundo sostiene que las normas de conducta compartidas entre todos los seres humanos y las diferencias sociales y económicas que existen entre los grupos como la raza, la clase, el sexo se debe a diferencias heredadas innatas, los deterministas afirman que la naturaleza humana está fijada inevitablemente por los genes, por lo tanto la sociedad es el fiel reflejo de la biología.

Actualmente el determinismo biológico se plantea en términos genéticos, es decir explica el comportamiento de los seres vivos a partir de su estructura genética.

El determinismo biológico a finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX ha sido un instrumento político poderoso de la sociedad burguesa para explicar y justificar las desigualdades de estatus, riqueza y poder, por lo tanto para ellos todas las desigualdades humanas mencionadas son consecuencia de nuestra estructura biológica.

Estas argumentaciones evidentemente apuntan a legitimar el dominio de determinados grupos sociales, políticos y económicos en el orden capitalista, por lo tanto dichos grupos justificarían su dominio y opresión sobre los empobrecidos y explotados a través de un proceso natural. También se justificaría de esta manera el dominio de los hombres sobre las mujeres, las diferencias de temperamento y habilidades cognitivas generarían de forma natural lo roles sociales que desempeñan.

Entonces, si las sociedades son el resultado del comportamiento biológico heredado y transmitido de la misma manera, el resultado político es que las instituciones sociales nunca deberían ser cuestionadas, ya que no existe el margen de alterarlas, pues el problema está enteramente en el individuo y es éste quien debe ser modificado a fin de que se adapte a las instituciones o encarcelado para que sufra las consecuencias de su “biología defectuosa”.

Si estos argumentos fueran ciertos ¿De qué servirían las luchas sociales actuales? En muchos lugares del mundo se cuestiona el régimen capitalista, pues la gente toma conciencia de que su situación se debe a este sistema económico, social, político e ideológico, incluso estas manifestaciones se han dado en los países capitalistas más desarrollados.

La cuna de la civilización occidental (Grecia) está siendo tan golpeada y arrastra tras de sí a países como España y Portugal y las manifestaciones en Inglaterra no se han dejado esperar así como en Estados Unidos.

Entonces si la sociedad con todas sus instituciones burguesas es el resultado fiel de nuestra biología, ¿Qué cabe esperar de estas protestas? Si la organización jerárquica social es natural y sobreviven los “más aptos” y los otros son incapaces e imperfectos y por eso deben sufrir las consecuencias de esta discriminación genética, nada de lo que se haga serviría pues se estaría yendo contra natura.

Uno de los argumentos simplistas pero usado con tanta insistencia con el que tratan de defenestrar al socialismo, es que éste es utópico, por lo tanto inalcanzable, ya que la barrera principal e insalvable es la misma naturaleza humana, esta por esencia es egoísta, por lo tanto incapaz de construir una sociedad justa e igualitaria.

Como ejemplo cabe mencionar a Spencer, acérrimo defensor del individualismo y del laissez faire propugnó la filosofía del darwinismo social, -mal interpretando a Darwin- aseverando que se debía eliminar rápidamente a los individuos ineptos de la sociedad mediante el proceso de selección natural, situación que beneficiaría a los más aptos, y que el Estado no debía hacer nada por aliviar la situación de los pobres a los que consideraba los menos aptos.

Spencer promotor de la ley de la competencia y selección natural mantenía también que la máquina económica marcha mejor si se deja a cada individuo que corra en pos de sus propios intereses y que, por tanto, el Estado no debe intervenir en la economía excepto para obligar a cumplir los contratos y para velar por que nadie invada los derechos de los demás. Creía que en la competencia resultante sobrevivirían las instituciones económicas y las empresas de negocios más aptas.

¿Qué diría Spencer ahora, al ver que los “más aptos” están llevando no solo a un colapso financiero sino general al mundo? Donde millones de seres humanos se ven empobrecidos diariamente, y millones mueren sin alcanzar siquiera los primeros años de vida, irónicamente cuando se ha conseguido un desarrollo científico y tecnológico capaz de dar soluciones a las necesidades vitales de los seres humanos.

En esta lucha ideológica, el socialismo apunta a la construcción de un mundo distinto, para tal logro debe destruir las bases capitalistas como la propiedad privada y convertir a ésta en riqueza pública, cambiar los valores asertivos tan típicamente patriarcales como la competición, expansión y dominación, por valores integrativos como conservación, cooperación, calidad y asociación, asegurar el bienestar material de cada individuo de la comunidad, hacer de la cultura la creadora de valores éticos superiores, donde la naturaleza humana no sea ninguna barrera para el surgimiento de una nueva sociedad.

Parafraseando a Lenin “el motor intelectual y moral, el agente físico de esta transformación es el proletariado” pues su lucha contra la burguesía le convierte en la clase por excelencia para ser la vanguardia de la revolución, por eso es tan importante la creación, formación y consolidación de un partido proletario, que tenga conciencia de clase, espíritu de lucha y que pueda consolidar todos los anhelos de los empobrecidos y explotados.

En Bolivia la actual coyuntura empuja a tener como misión fundamental dotar de ese carácter al PT (Partido de los Trabajadores) que en los días 7 y 8 de marzo en el distrito minero de Huanuni se llevó a cabo el 1º Congreso Fundacional, actualmente pronto a realizarse el 2º Congreso Nacional (28 y 29 de junio en la ciudad de Oruro) donde se debe elegir una genuina dirección nacional combativa y democrática con independencia política del gobierno y de facciones de derecha, si es que queremos dejar de lado el inmoral sistema capitalista y empezar a avanzar en la construcción socialista.

Committee for a workers' International publications

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