Derrota colosal del gobierno de austeridad. 
El aspecto más importante de las elecciones generales en Holanda es la derrota colosal de la política de austeridad del gobierno de coalición entre el Partido Liberal (VVD) y el Partido Laborista (PvdA). Este último perdió 29 escaños y el VVD 8, en total 37 escaños (más de la mitad de los 75 parlamentarios necesarios para formar gobierno). El resultado es una condena clara de la política de austeridad del período pasado. El VVD y los medios de comunicación han presentado los 33 escaños como una “victoria”. Pero con la pérdida de parlamentarios del VVD y de su socio de coalición, el Partido Laborista reducido a 9 escaños, el neoliberalismo ha sufrido una derrota electoral seria.

Otra característica importante es que aunque quedó segundo, el ultraderechista Partido de la Libertad (PVV), encabezado por Geert Wilders, se ha quedado en 20 escaños. Incluso con la crisis de los refugiados de 2016, el Brexit y el triunfo de Trump, el PVV no ha conseguido su objetivo de ser el partido más votado. Tiene más parlamentarios que en 2012, cuando apoyó al gobierno saliente, pero en comparación con sus números en las encuestas (37 escaños le daban en enero) los resultados han sido una decepción para Wilders.

Wilders durante la campaña electoral publicó constantemente tweets de odio racista, incluido un vergonzoso llamamiento a “menos marroquíes” en Holanda. Su campaña consistió en tweets, visitas relámpago a un par de ciudades y no intentó organizar un mitin de masas. Con frecuencia en sus visitas alrededor de Wilders había más presencia de personal de seguridad y prensa que seguidores del PVV. Su engaño quedó de manifiesto en un debate con Rutte, líder del Partido Liberal (VVD), donde admitió que sus promesas de más vigilancia del “uso” del Corán nunca se materializarían.

La prometida primavera derechista se ha convertido en un globo de aire caliente. Además de Wilders, un puñado de pequeños partidos de derechas ha conseguido resultados marginales. Pero la ausencia de un resultado extraordinario para Wilders no significa que haya desaparecido el peligro de la extrema derecha. Otros partidos han adoptado algunos de sus ropajes. Un partido de derechas “corriente”, el liberal de Rutte (VVD), y uno de extrema derecha, el PVV de Wilders, son ahora los dos partidos más votados de Holanda. Por tanto, se mantiene la amenaza de la derecha.

El hecho de que Wilders, en parte debido a su mediocre campaña, consiga sólo 20 escaños, significa muy poco para las próximas elecciones en Francia y Alemania. No hay razón para que la UE se felicite por los resultados de las elecciones holandesas.

El Partido de la Izquierda Verde avanza

Algunos partidos como el de la Izquierda Verde, los Demócrata Cristianos y los liberales del D66 se han beneficiado del abandono en masa de votantes del Partido Laborista y del VVD. El Partido de la Izquierda Verde (GL) es el más beneficiado, en parte gracias a la popularidad de su nuevo líder. El voto al GL ha pasado del 2% al 8,9% (su máximo hasta ahora era el 8,3% conseguido en 1998). El voto de la Izquierda Verde ayudó al último gobierno de coalición a conseguir la mayoría de votos necesarios en el parlamento, por ejemplo, para la aprobación de la misión militar holandesa en Afganistán. En estas elecciones la Izquierda Verde se presentó con un programa que defiende la mejora del medioambiente, el cierre de las centrales de carbón, acabar con las desgravaciones fiscales a las empresas, con la “flexibilidad” en el despido y exigiendo más dinero para educación superior, demandas muy populares entre los jóvenes.

El Partido de la Izquierda Verde se basa en votantes con estudios superiores del oeste holandés, jóvenes profesionales e intelectuales. Aunque el antiguo Partido Comunista fue uno de los cofundadores, el GL no presenta una política de clase pro obrera clara y menos aún habla de socialismo. A los trabajadores no les entusiasma demasiado. Una de las razones es que durante años el GL ha formado parte del establishment político. Muchos trabajadores holandeses han experimentado los efectos de la globalización y el neoliberalismo y están preocupados con la noción de “progreso” bajo el capitalismo defendida por el GL. Muchos temen que después de pagar la factura del rescate del sector bancario-financiero, ahora tengan que pagar la cuenta de “enverdecer” la economía si el GL forma parte de un nuevo gobierno de coalición o influye en su política.

Los Demócrata Cristianos son la sombra del poderoso partido de gobierno que fue en el pasado. Sus propuestas como cantar obligatoriamente el himno nacional en las escuelas, eliminar a la reina (de origen argentino) del pasaporte y sus declaraciones sobre las tradiciones y los “mil años de igualdad de género” en Holanda no han impresionado mucho, además no tiene lazos con el sur católico. El D66 es el partido más pro-UE de los que se han presentado y quieren reducir el gasto sanitario aún más que los liberales.

El Partido Socialista (PS) ha caído ligeramente, ha logrado poco más del 9% y pierde un parlamentario. No ha conseguido avanzar a pesar de los años de austeridad. En lugar de presentar una oposición socialista combativa, la dirección presentó al partido como una oposición “normal”. Los votantes no vieron la diferencia entre el PS y otros muchos partidos de la oposición. Como partido “normal” de la oposición, el PS no ha logrado resultados más significativos que en las anteriores elecciones, en 2010 y 2012. El potencial del partido en 2006 era claro, en ese momento logró más del 16% de los votos y 25 escaños, las encuestas en agosto de 2012 les daban 37 parlamentarios. Este potencial todavía existe pero necesita cambiar de rumbo. La única salida del estancamiento actual es adoptar un programa socialista, de otra manera entrará en una fase de crisis.

Problemas para formar un nuevo gobierno de coalición

En el próximo período se tendrá que formar un nuevo gobierno. Eso sucederá bajo la dirección del VVD porque a pesar de su pérdida de apoyo sigue siendo el partido más votado. Intentará formar un gobierno que continúe con la austeridad pero formar un gobierno de coalición va a ser una tarea difícil. Ahora necesitará el apoyo de más partidos. ¿Qué dirección tomaría esa coalición? ¿Combinar austeridad con valores cristianos conservadores? ¿Cómo pueden evitar el desencanto de sus votantes? ¿Escaparán los partidos de la coalición al destino del Partido Laborista? Todas las coaliciones posibles tienen la desventaja de que habría que llegar a compromisos muy complicados, por esa razón no se pueden descartar unas nuevas elecciones. Esta posibilidad preocupa al VVD porque podría favorecer a Wilders y crear una nueva crisis.

Los problemas apremiantes a los que se enfrenta la clase obrera en Holanda, bajos salarios, falta de seguridad en el empleo, pobres condiciones laborales, altos alquileres, elevados costes sanitarios, un transporte público caro y limitado, problemas medio ambientales, altos costes educativos, etc., no se solucionarán con este resultado electoral.

El papel de los sindicatos

Un estudio de los sindicatos europeos indica que los salarios están creciendo menos que antes de 2008 en 21 de los 28 países de la UE. En un grupo de siete países, entre ellos Gran Bretaña, Chipre y Grecia, los salarios son considerablemente más bajos. Holanda está en el grupo de países del medio donde los trabajadores no han conseguido ningún avance.

Este informe también muestra que los sindicatos holandeses se han debilitado. Suecia tiene el mayor número de afiliados sindicales, pero incluso allí los trabajadores organizados son minoría (36%). Holanda está muy por debajo de la media europea de organización sindical. Al margen del gobierno que se forme, la reconstrucción del movimiento sindical es de suma importancia para que los trabajadores puedan luchar. La mejor manera de reconstruirlos es una aproximación militante a las reivindicaciones salariales, a la reducción de las horas laborales, la seguridad en el empleo y para conseguir mejores condiciones laborales.

Los trabajadores en Holanda carecen de representación política. A pesar de sus intenciones, la dirección del Partido Socialista ha fracasado en este aspecto. Está demasiado ansiosa por participar en un gobierno de coalición local y hace pocos esfuerzos para movilizar contra los recortes. Tanto si el PS continúa por este camino desastroso como si opta por un futuro real, es necesario un partido obrero democrático que combine la defensa de los intereses de los trabajadores (salarios más altos, seguridad laboral, pensiones estables, jubilación a los 65, sanidad gratuita, etcétera) con la lucha por una sociedad socialista.

La continuación de la pobreza, el aumento de los costes sanitarios, la amenaza de desempleo y la pérdida de ingresos, la escasa seguridad social, la discriminación y el racismo o la degradación del medio ambiente continuarán con un nuevo gobierno de partidos pro-capitalistas. Ninguno de los 77 partidos que pretendían presentarse a las elecciones y ninguno de los 28 que lo han hecho cambiará el sistema. Los trabajadores y los jóvenes holandeses tendrán que hacerlo, organizados sindicalmente en sus centros de trabajo y con una alternativa política socialista, a nivel local y nacional, vinculada a protestas en otros países contra la austeridad, Trump y el capitalismo en general.

Committee for a workers' International publications

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