Un documento preparado por el CIT-Suecia para la Cumbre Climática de Copenhague
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“Es un hecho que la planeta está cambiando más rápido que incluso esperaban los pesimistas: las capas polares se están disminuyendo, zonas áridas se están expandiendo, con una velocidad aterradora.

“Y de acuerdo con varios estudios recientes, una catástrofe—un aumento de la temperatura tan grande que casi no lo podemos imaginar—ya no puede ser considerada una mera posibilidad. Al contrario, es el resultado más probable si continuamos en el camino actual.”

(Paul Krugman, ganador del Premio Nobel de economía del año pasado, en el artículo Traicionando la Planeta, del los New York Times, 20 Junio 2009)

Preparándose para la Cumbre Climática en Copenhague, la llamada COP15, varios gobiernos de la Unión Europea (UE) mundo lanzaron una petición para un nuevo acuerdo climático con la meta de limitar el incremento de la temperatura global a 2 grados centígrados antes del 2050, en comparación a la temperatura del 1990. Esta iniciativa es una estratagema barata de marketing ante el fiasco inminente de la Cumbre Climática de Copenhague con la intención de propagar el mito de que la UE es una fuerza principal en la búsqueda de una solución verdadera ante la amenaza climática.

Ninguna de las reuniones importantes recientes donde el tema climático ha sido discutido por los elites dominantes del mundo, en las cumbres como el G8, la conferencia climática de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York o el G20, ha producido algún progreso real, aparte de las palabras vacías de los EEUU, Japón y Canada a cerca del 2º C—una meta que, más y más, está considerada insuficiente por muchos científicos y al mismo tiempo es cada vez más difícil de lograr.

Ya se está observando que los océanos se están calentando con más velocidad debido al derretimiento de los glaciares árticos y el aumento de la emisión del gas metano del hielo que está fundiendo rápidamente. Los investigadores avisan que un incremento de aún 1º C podría terminar con la meta de la Unión Europea (UE) de disminuir las emisiones del dióxido de carbón por 92 millones de toneladas por año.

El discurso de Barack Obama en la conferencia climática de la ONU en Nueva York cuando declaró que los EEUU está “determinado a tomar acciones” suena tan superficial que sus promesas pocas sinceras garantizando salud médico universal o la promesa del presidente chino, Hu Jintao, de reducir la emisiones de dióxido de carbón “de manera significativa en relación al porcentaje del crecimiento económico”. Incluso el periódico norteamericano conservador, el Wall Street Journal, comentó que las reuniones terminaron sin avance alguno porque “las bases industriales domésticas (de los dos presidentes) no quieren, especialmente durante una recesión, sacrificar su competitividad global por la causa del medioambiente.”

Esto pone la culpabilidad en su lugar, en el capitalismo como un sistema económico, en las empresas grandes y sus grupos de presión. Los representantes de los EEUU ya han aprobado la meta Waxman-Markey de una reducción de 17% de las emisiones antes del 2020, pero no en comparación a los niveles del 1990 como establece el Protocolo de Kioto y las metas de la UE sino en comparación a los niveles del 2005.

En comparación al año 1990, esto es una reducción de las emisiones de solo 3%. El ministro sueco del medioambiente, Andreas Carlgren, que fue forzado de admitir que las preparaciones para el Copenhague se han estancada, aseguró que la UE no solo tiene las propuestas más ambiciosas para su propia reducción de emisiones pero también las propuestas más ambiciosas para mitigar las emisiones y adaptar al cambio climático en los países subdesarrollados.

Nada de esto es verdad y sus propuestas ni siquiera se acercan a lo que está requerido. De hecho, los investigadores del clima a nivel mundial están todos de acuerdo de que las emisiones probablemente habían sido subestimadas cuando hicieron el diagnóstico para el Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC) que exigió un corte de las emisiones de 25-40% antes del año 2020.

China, India y otros “países en desarrollo” en el llamado G77 están proponiendo demandas aún más altas para los países desarrollados, demandas que la UE hasta ahora ha estado dispuesta a aceptar, con respecto al financiamiento de la mitigación climática, la adaptación de los países subdesarrollados y las demandas para la transferencia de tecnología que podrían aumentar las medidas de eficiencia energética en estos países. Mientras que un informe de la ONU declara que se requiere varios cientos de billones de dólares cada año, la Comisión de la Unión Europea hasta ahora ha propuesto que la UE entera pague entre 2 a 15 billones de euros cada año.

La organización de asistencia Oxfam correctamente llamó la caracterización de Carlgren de la UE como un “dirigente” en el frente climático un “escándalo” considerando la falta de disponibilidad de compensar a los países subdesarrollados para la “deuda histórica” que tiene los países industrializados para las emisiones globales. Además, numerosos estados de la UE tienen planes de restar su porción del dinero de la asistencia extranjera que ya está en sus presupuestos para pagar financiar (insuficientemente) la mitigación climática y adaptación de los llamados países en desarrollo.

Ahora lo más probable es que el IPCC será forzado a admitir que en 2007 subestimaron de manera enorme las emisiones de los gases invernaderos y el efecto que tiene como una causa de los mecanismos en la naturaleza que aceleran el calentamiento global. Esto es particularmente aplicable en cuanto al afecto acelerador que ocurre cuando el derretimiento del permahielo emite el gas metano de la tundra y los suelos del mar ártico, y la incapacidad en acenso de las selvas tropicales y los océanos de absorber más dióxido de carbón.

El presidente del IPCC, Dr. R. Pachauri, en un discurso en septiembre ante la conferencia climática de la ONU, también avisó que la tasa en aumento de las emisiones durante la última década amenaza a llevar el calentamiento global al nivel superior del intervalo del 1,1 al 6,4º C que fue previsto en 2007 antes del fin del siglo XXI si no hay cambios, e incluso más allá del 7º C si el incremento que ya ha ocurrido está tomado en cuenta. Por eso, concluyó que las emisiones totales de las gases invernaderos tienen que empezar a bajar antes del “2015 a más tardar, es decir dentro de 6 años” si el aumento de la temperatura puede ser limitado a solo 2-2,4º C.

Estos hechos ya han causado la Alianza de Naciones Islas Pequeñas, que ya son duramente afectadas hoy en día, a proponer una meta mucho más amplio que la propuesta de la UE, de 45% antes del 2020. Muchas de las organizaciones medioambientales en el mundo ahora están exigiendo, ante el COP15, que los países desarrollados industrializados bajen sus emisiones por lo menos 40% antes del año 2020.

2º C es suficiente para evitar impactos catastróficos

La mayoría de los dirigentes mundiales se han acordado de la meta de 2º C, no porque es deseable, sino porque las metas más ambiciosas han sido descartados como política y económicamente imposibles.

El nuevo Informe del Desarrollo Mundial del 2010: Desarrollo y el Cambio Climático del Banco Mundial, que fue publicado antes del COP15, avisó de un incremento de 5º C en la temperatura en este siglo si no se cambian las tendencias actuales. De acuerdo con el Banco Mundial, incluso un aumento de 2º C significará inevitablemente un cambio hacia condiciones climáticas globales más turbulentas y eventos climáticos intensos y extremos.

Entre 100 a 400 millones de personas más correrían el riesgo de hambruna, mientras 1-2 mil millones de personas más no tendrían bastante agua para el consumo, la higiene y la producción de alimentos. Además, 75-80% del costo total afectaría a los más pobres y vulnerables en los países subdesarrollados. Simultáneamente, el aumento del volumen oceánico con un calentamiento de 2º C significaría una subida del nivel del mar de entre 0,4 y 1,4 metros.

Junto con el derretimiento del hielo y nieve de las áreas terrestres de Antarctica, Groenlandia y los glaciares, esto inundaría numerosas naciones islas pequeñas en el Caribe tanto como las islas en el Pacífico Sur y las Maldivas. Oxfam estima que el aumento de las temperaturas políticamente aceptable de 2º C significaría un futuro devastador para 660 millones de personas, mientras 375 millones pueden esperar estar afectadas por catástrofes climáticos incluso antes del 2015. Dentro de 30 años, 200 millones de personas cada año podrían ser forzados a trasladarse debido a la hambruna, el daño medioambiental y las perdidas de terreno.

Calentamiento en acenso otra vez

De acuerdo con el programa medioambiental de la ONU, las emisiones desde el año 2008 han superado las peores previsiones del IPCC, por lo menos antes de la pequeña reducción debido a la crisis profunda del 2008-2009. Sin embargo, los “escépticos climáticos” han podido notar que las temperaturas globales durante esta década se han aplanado desde el 1998, hasta ahora el año más caliente que nunca, a pesar del aumento de las emisiones.

Esta esperanza falsa tendrá, según los científicos estadounidenses, una vida muy corta. Es cierto que la temperatura no sólo está influida por el efecto invernadero. También, depende del fenómeno natural como el ciclo de la actividad solar de 11 años, erupciones volcánicas y corrientes de agua y aire, como cuando el volteo actual del Pacífico llamado El Niño toma lugar. Justo cuando un nuevo El Niño ha sido confirmado, cuando el agua de la superficie más caliente empieza a volver al este hacia América, un aumento en la actividad solar también está siendo pronosticado para los próximos años, lo cual de acuerdo con los científicos causará un incremento notablemente más alto que las temperaturas previstas por el IPCC.

Antes de la reunión climática en Bangkok en octubre, los científicos climáticos del Centro British Met Office Hadley publicaron una nueva predicción basado en los modelos de los computadores del IPCC, puesto al día con las nuevas tendencias de emisión y los resultados de los mecanismos naturales que lleva el mundo cada vez más cerca al “punto sin retorno” cuando más emisiones están emitidos por la tierra. De acuerdo con esta pronosticación, si no hay contra-medidas poderosas, la temperatura puede subir hasta 4º C y antes del 2060, dentro de las vidas de muchos que ahora están vivos, con una subida posible de 10º C cerca del Ártico y en África del Oeste y Sudáfrica.

De acuerdo con Paul Krugman, los científicos del Massachussets Institute of Technology, quienes previamente habían pronosticado un aumento de la temperatura de la tierra de 4º C durante este siglo si nada cambia, han aumentado su pronosticación a 9º C. Tal escenario significaría, según el Met Office, una catástrofe casi inimaginable la cual amenazaría el abastecimiento del agua de la mitad de la población mundial, aniquilaría hasta la mitad de los especies de plantas y animales e inundaría las áreas costeras.

Uno de los científicos climáticos estadounidenses más destacado y dirigente del Instituto Goddard de NASA para Estudios del Espacio, el físico James Hansen, nota los informes alarmantes sobre el declive del hielo ártico y cree que la concentración atmosférica del dióxido del carbón no puede exceder los 350 partes por millón (PPM), muy debajo de la meta del IPCC del 2º C que implica un máximo de los 450 PPM, “si la humanidad quiere preservar una planeta similar a la cual hemos desarrollado la civilización y a la cual la vida sobre la tierra se ha adaptado.” La concentración de hoy día de 386 PPM ya está considerado más alta que este punto crítico, con un aumento que se ha acelerado cada año durante el siglo 21 antes de la crisis financiera.

El científico climático más importante de Alemania, Hans Joachim Schnellhuber, quien es dirigente del Instituto Potsdam y un consejero climático clave para el gobierno alemán, se estima que un probable incremento de la temperatura de 5º C antes del año 2100 en el caso de “no hacer nada” nos dirigiría a un punto donde la tierra no podría soportar más de un mil millón de personas. Esto es un noveno de la población de 9 mil millones de personas que se esperan antes del 2050.

Los economistas climáticos levantan objeciones

A pesar de que los llamados escépticos climáticos se están disminuyendo más y más, los economistas climáticos de la derecha todavía están intentando levantar objeciones económicas en contra de las metas climáticas más duras. Uno de los más infame es William Nordhaus de la Universidad Yale en los EEUU, quien mantiene que una reducción de las emisiones de 25% antes del 2050 y una concentración tolerada de 700 PPM de dióxido del carbón, sería una meta “ideal”. Mantiene que un clima más caliente beneficiaría a los países del Norte y proveer el tiempo para que las fuerzas del mercado salgan con los avances tecnológicos necesarios.

El ex – jefe de la economía del Banco Mundial, el Británico, Lord Stern, es uno de los economistas climáticos más conocidos. En octubre del 2006, pintó el calentamiento global como “el fracaso más grande del mercado que el mundo jamás ha conocido” Continuó con un aviso para los dirigentes mundiales de “daños a una escala más grande que las dos guerras mundiales del último siglo”, con una baja en la producción mundial del 20%.

Ahora, Stern admite que en 2006 subestimó por el 50% la gravedad de los costos a la economía mundial, lo cual significa que la baja podría ser 30% si no hay cambios. “¿Cuales serían las consecuencias de un aumento de 4 - 7º C durante este siglo, un nivel que el mundo no ha visto por 30 a 50 millones de años, lo cual forzaría a miles de millones de personas a mudarse?” él pregunta,“…conflictos prolongados, trastornos sociales, guerra en otras palabras, en grandes partes del mundo por varias décadas.”

A pesar de esto, en su último libro, El Acuerdo Global (2009), Lord Stern solamente quiere reducir su propia sugerencia del límite de las emisiones a 500 PPM, de 550, con una meta de 3º C y 50% de limitaciones de emisiones antes del 2050. Totalmente conciente de que esto involucraría consecuencias catastróficas y un riesgo de acelerar el calentamiento, los argumentos de Stern sostienen que la economía capitalista no podría aguantar limites más estrechas y “el abandono o disminución del crecimiento y desarrollo.”

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Ya tenemos una crisis climática silenciosa

El Foro Humanitario Global, con el ex – secretario general de la ONU, Kofi Annan como presidente, declara que ya tenemos una crisis silenciosa hoy en día. En un informe antes del Copenhague, la organización declara que la crisis climática ya ha llegado, con más de 90% de los costos y 99% de todos los muertos ocurriendo en los llamados países “en desarrollo”, a pesar de que sólo 1% de las emisiones hasta ahora vienen de los 50 países más pobres.

De los 300.000 mil muertos anuales que ya están causados por la crisis climática, los cuales están estimados a subir a por los menos un medio millón antes del 2050, nueve de ellos mueren de consecuencias indirectas, como la malnutrición, diarrea o malaria—el resto mueren directamente de causa de las catástrofes del clima.

Incluso ahora el informe indica que “medio millón corren el riesgo extremo de estar afectado, mientras 6 de cada 10 son vulnerables al cambio climático en un sentido físico y socio-económico. Pero también los países ricos como Australia han sido afectados profundamente por el calor en ascenso, 10 años de sequía, incendios y tormentas.

En su último libro, Plan B 4.0, el experto climático y agrícola americano, Lester R. Brown, aboga por una reducción de las emisiones de 80% y un cambio total de la sociedad. Él avisa que las crisis alimenticias, que ocurrirán si no hay un cambio total, podría significar el fin de la civilización actual, como pasó a las civilizaciones antiguas de Sumer y de los Mayas.

El incremento dramático de triple de los precios del mercado mundial del trigo, arroz y maíz, que trajo motines de hambruna en por lo menos 30 países entre el medio de 2006 y el medio de 2008, fue, de acuerdo con Lester Brown, sólo un preaviso. Requirió la crisis más profunda desde la Gran Depresión para bajar los precios—aunque sólo a un nivel mucho más alto que antes. La combinación devastadora de los precios más altos, la crisis económica y el cambio climático han desde los medios de los años 90 incrementado la cantidad de personas afectadas por la hambruna y malnutrición de 825 millones a 915 millones en 2008, y a más de 1.000 millón en 2009.

Antes de la cumbre del G8 en Julio, la Organización de la Alimentación y Agricultura de la ONU escribió, “Calculado a 1.020 millón, por la primera vez más de mil millones de personas están sufriendo de la malnutrición en el mundo. Esto es aproximadamente 100 millones más que el último año y un sexto de toda la humanidad.”

Lester Brown pronostica que esta cifra aumentará a 1,2 mil millón para el 2015, con la falta de alimentos siendo el eslabón más débil en el desarrollo. De acuerdo con el Plan B 4,0, el abastecimiento de los alimentos está siendo limitado en el lado de la demanda por un ascenso rápido de la población mundial junto con el aumento de consumo de los cereales y la soya para la producción de la carne y el cultivo del pescado, y el uso incrementado de los cereales para el bio-diesel (etano). Por el lado de la oferta, la producción se hace más difícil debido a la erosión del suelo, la sobrepesca, la creciente falta de agua y las olas de calor que limitan el crecimiento, igual que el aumento de los costos del petróleo, ciudades más grandes y la contracción de las áreas cultivables.

Brown, que claramente se da cuenta de la incapacidad del mercado capitalista de poner un precio sobre los combustibles fósiles y que correctamente se enfoque en la necesidad de luchar en contra de la pobreza y la manera en la que las masas pobres ya están afectados actualmente por la crisis climática, al mismo tiempo tiende a exagerar el rol del incremento de la población.

Por lo tanto, en gran parte él ignora que la falta de alimentación, por lo menos ahora, es mayormente una escasez relativa a la falta del dinero de los pobres. Una cifra que el Brown menciona, que 26 millones de personas en los EEUU (12% de la población), el país más rico de todo el mundo, o pasan hambre o tienen una provisión insuficiente de alimentos, es un ejemplo claro del hambre en el medio del exceso. 3,5 millones de los niños menores de los cinco años en los EEUU corren el riesgo de ser dañados debido a la malnutrición. Los super-ricos en todos los partes del mundo viven en una extravagancia grotesca, mientras que la alimentación para miles de millones está siendo tirada a la basura por las cadenas de supermercados y mil millón de los extremadamente pobres apenas sobreviven con un ingreso diario de $1,25 o menos.

Asimismo, el consumo de la carne per cápita en el mundo ha doblado en los últimos 40 años a través del cultivo industrial donde, de acuerdo con algunas aproximaciones, 95% de todos los calorías están “gastadas” cuando cereales están usados para producir la carne o el pescado.

La crisis del cultivo del mundo es sin duda una consecuencia del mal manejo capitalista y la brecha mayor de riqueza entre las clases, que ha sido reforzada duratne los últimos décadas del neoliberalismo, sus “programas de ajusto estructural” y la explotación brutal de la gente, los animales y la naturaleza de parte de la agroindustria capitalista.

Por ejemplo, la “política de los mercados abiertos” del neoliberalismo en los países pobres frecuentemente ha significado la producción a escala grande de unos cuantos cultivos lucrativos para el exporto al costo de la producción de los alimentos para el consumo doméstico, mientras que los suelos están saqueados de los nutrientes y envenenados por el cultivo no balanceado, los fertilizantes artificiales y los pesticidas y herbicidas químicas.

Las crisis climáticas y de abastecimiento se están empeorando

Por tanto que el mal manejo y la distribución desigual de los ingresos y la riqueza del sistema capitalista continua, la pronosticación del Banco Mundial de la necesidad de doblar la producción de los alimentos antes del 2050 significará, por supuesto, una escasez en aumento de los alimentos para las masas pobres. Esto será aún más claro si la erosión del suelo, como Brown pronostica, sigue disminuyendo la productividad original de las tierras cultivable del mundo por 30%, y si los países con la mitad de la población del mundo están afectados por los niveles decayendo del agua subterránea y los pozos que se están secando.

El calentamiento global causa sequías en grandes partes del mundo, con los niveles del agua subterráneo bajando y las olas de calor y la erosión del suelo en aumento. Luc Gnacadja, el Secretario Ejecutivo de la Convención de la ONU para Combatir la Desertificación, avisa que 70% de las tierras del mundo ya podrían estar afectadas por la sequía en el año 2025, si no hay contra-medidas adecuadas. Al mismo tiempo, la fuerza de los ciclones tropicales, los tifones y los terremotos está aumentando, con lluvias torrenciales e inundaciones quitando la capa fértil de la superficie en las áreas anteriormente secas. Todo el África del este, incluyendo partes grandes de Sudán, Etiopía, Somalia, Kenya y Uganda ya se enfrentan con una nueva crisis alimenticia. El blog del Banco Mundial reporta que después de cuatro periodos de lluvia ausentes la cosecha en Kenya ha caído a sólo 28% en comparación a los niveles normales. Sobre 80% de la tierra el abastecimiento de agua ha disminuido a un décimo de los niveles normales. De acuerdo con el Ministro del Medioambiente de Kenya, 10 millones de personas ahora están hambrientos a causa de la falta de agua, y a la vez el acceso a la electricidad generada por el agua está siendo racionado.

Pero esto sólo es el principio. De acuerdo con el Banco Mundial, hoy ya hay 175 millones de indios y 130 millones de chinos que están siendo sostenidos con cereales de áreas con pozos que se están secando. Y la situación se está empeorando. Muchos glaciares menores ya se han desaparecido. En ningún lugar es el derretimiento más alarmante que en los Himalayas y en la meseta tibetana donde el derretimiento del hielo de los glaciares sostiene no sólo el flujo durante la temporada seca de los ríos Indus, Ganges, Yangtze y Yellow pero también los sistemas de irrigación que dependen de ellos. Sin estos glaciares, muchos ríos asiáticos cesarán de fluir durante la temporada seca,” avisa Lester Brown. Él lo llama “la amenaza más masiva a la seguridad alimenticia que la raza humana que jamás se ha enfrentada”. Hoy en día, mil millones de personas, un sexto de la población mundial, vive en áreas suministradas con el agua de estos glaciares en retroceso. Las áreas por debajo de los Andes se enfrentan la misma amenaza.

Una subida del nivel del mar mundial de apenas un metro durante este siglo, después de la aceleración del derretimiento en Groenlandia y Antarctica del Oeste, también amenaza un parte muy grande de la producción del arroz de Bangladesh y la Delta Mekong, por ejemplo.

De acuerdo con Lester Brown, una cosecha en declive de los cultivos transgénicos y de los métodos convencionales de desarrollo genético restringen las esperanzas de una productividad agrícola aumentada de manera sustancial. Este punto de vista está compartido por el Banco Mundial cuando se trata de los países desarrollados. Al contrario, el enfoque está dirigido hacia los retos difíciles de aplicar nuevos métodos y tecnologías cuando se tiene que ver con el mantenimiento de los eco-sistemas, los bosques, las áreas agrícolas y el suministro escasez del agua para las tierras secas en los países en desarrollo donde la población está creciendo la más rápida, para mejorar la cosecha por gota de agua.

El informe del Banco Mundial recomienda granjas eco-agrarios, donde los granjeros pueden estabilizar la tierra creando mosaicos de las tierras cultivadas y áreas naturales, que pueden mantener las emisiones bajas, ayudar a que las especies sobrevivan y fortalecer el aguante y la resistencia de la tierra. Nuevas tecnologías, en las cuales las semillas están inyectadas directamente al suelo en vez de estar sembradas después de arar, junto con nuevos métodos para ajustar a la fertilización y el riego más económico y preciso, han sido destacadas como experiencias positivas. La capacidad de utilizar y desarrollar varios métodos viejos usados por los pueblos indígenas también ha sido promovida como algo positivo.

Mientras que los procesos de cultivación del sector privado y de los granjeros tiendan a escoger los cultivos homogéneos, el informe del Banco Mundial dice que hay una necesidad de sembrar plantas que puedan crear un acervo genético más diversa.

Además de la necesidad de contar con una infraestructura más durable con mejores recursos, investigación y educación, esto requiere una economía global planificada democráticamente, que se basa en la movilización unida y al largo plazo de todos los sectores afectados. Por eso, choque con la manera en la que funciona el capitalismo.

Mayores luchas para los recursos

Todo esto es también una receta para luchas más agudizadas por la tierra y los recursos naturales. Ya durante la crisis alimenticia del 2007-2008, muchos países pararon las exportaciones de trigo y arroz.

La crisis en curso y los conflictos en Sudán, donde los conflictos de Darfur sobre los recursos escasos también están afectando a Chad, es un ejemplo inicial mostrando cómo la falta de alimentos y agua también se dirige a la violencia y un flujo de refugiados.

Espectacularmente, una mayor cantidad de países, como Arabia Saudí, Corea del Sur, China, Kuwait, Libia, India, Egipto, Jordán, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar son algunos de los más de 50 casos conocidos de países intentando de comprar o alquiler tierra extranjera. Esto a una escala grande y al estilo neo-colonial en los países que están sufriendo de sus propias crisis alimenticias.

En total, ha habido la venta de aproximadamente 20 millones de hectáreas de tierra desde el 2006, principalmente en África. Esto es doble el tamaño de todas las áreas agrícolas de Alemania y toma lugar en un continente que ya en el año 2020 podría perder la mitad de su tierra cultivable arable debido a la sequía, y donde 75 a 250 millones de personas están siendo amenazadas por la falta de agua. Arabia Saudí, por ejemplo, ya ha alquilado tierras en 11 países, entre ellos son Sudán y Etiopía. De acuerdo con los Financial Times, en Marzo del 2009, Arabia Saudí celebró su primera entrega de arroz de Etiopía. Etiopía, asimismo, se enfrenta una crisis alimenticia agudizada y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU está proveyendo alimentos básicos para 4,6 millones de personas.

Los tamaños de estas tierras adquiridas son enormes en muchos casos, como cuando Corea del Sur firmó un acuerdo de larga data con Sudán para cultivar trigo sobre un área de 690.000 hectáreas. Esta es igual al tres cuartos del 930.000 que Corea del Sur usa para producir arroz en su propio país.

China, que hasta ahora ha podido nutrir a su población urbana creciente con la producción domestica de alimentos, está intentando cuidar sus propios intereses a través de las inversiones más grandes de este tipo. Según Lester Brown, la empresa china ZTE, ha, en un contrato espectacular, asegurado el derecho a 2,8 millones de hectáreas en el Congo para la producción del aceite de palma, que puede ser utilizada ambos para los alimentos y el bio-diesel. El área es 1,5 veces más grande que Bélgica y 0,9 millones de hectáreas más grande que el área que el Congo mismo usa para producir maíz para sus 66 millones de habitantes.

China también está negociando con Zambia para conseguir 2 millones de hectáreas para cultivar una planta de aceite, al mismo tiempo que se está negociando con Argelia, Mozambique, Birmania, Brasil, Australia, Rusia y Kazajstán.

Las empresas estatales igual que las privadas, incluyendo los fondos de inversión americanos y británicos, están participando en estos acuerdos. También está claro que esta clase de acuerdos será enfrentado con protestas y conflictos masivos, quizás levantamientos y guerras, también.

Cuando se hizo conocer que China había firmado un acuerdo para alquiler 1 millón de hectáreas de tierra en las Filipinas, causó protestas tan poderosas de los campesinos filipinos que el acuerdo fue suspendido. La adquisición de la empresa de Corea del Sur, Daewoo, de 1 millón de hectáreas en Madagascar, tan grande que la mitad de Bélgica, fue un factor importante detrás del ambiente de rebeldía que se dirigió a la caída del gobierno y la derogación del acuerdo.

El conocimiento del riesgo de los problemas severos de la seguridad también, de acuerdo con Lester Brown, ha impulsado el gobierno de Pakistán a combinar una oferta para alquiler 400.000 hectáreas de tierra agrícola con la presta de servicios de guardias armadas. Las guardias tendrán el trabajo de proteger las inversiones de la tierra y la propiedad de los extranjeros. Una cantidad grande de estas adquisiciones de tierra se están realizando en los países que ya son pobres y que faltan la alimentación y el agua, o en áreas de la selva tropical que necesitan estar protegida debido a su rol importante para contrarrestar el impacto del dióxido del carbón.

Medio siglo después de los levantamientos y las revoluciones coloniales donde nuevos estados fueron formados y los poderes coloniales fueron forzados a retirarse, ahora se ve el declive de más y más de esto estados. “Los estados fracasados han pasado por un cambio enorme, de la periferia al centro mismo de las políticas globales fracasadas” dice un artículo en la revista americana, Foreign Policy. El “índice de los estados fracasados” de la revista nota los 60 países que ya están o están bajo del riesgo de caer en está categoría.

Las crisis climáticas que están ocurriendo en una cantidad creciente de los países subdesarrollados están también incluidos en los planes de seguridad de los EEUU y la UE, por el flujo de refugiados que tales crisis podrían causar. Como el Representante Alto para la Política de Seguridad Extranjera Común de la UE, el español Javier Solana, dice, “El cambio climático está mejor visto como un multiplicador de amenazas que exacerba las tendencias existentes, las tensiones y la inestabilidad. El reto más importante es que los cambios climáticos amenazan agobiar los estados y las regiones que ya son frágiles y susceptibles a los conflictos. Es importante reconocer que los riesgos no sólo son de la naturaleza humanitaria; también incluyen riesgos políticos y de la seguridad que afectan directamente a los intereses europeos.” De acuerdo con la ONU, hasta 6.000 africanos de los aproximadamente 31.000 que intentaron entrar a Europa mediante las Islas Canarias en 900 botes pequeños llenados en exceso, murieron o desaparecieron en 2008.

El muro de hierro de la fortaleza que es Europa ahora está siendo refortalecido a través del aumento de los controles de la frontera (del Programa de Estocolmo) por la agencia de seguridad de las fronteras, FRONTEX), las deportaciones más expedientes de refugiados y más controles sobre los campos de los refugiados afuera de Europa. Un número creciente de los gobiernos africanos y otros están siendo coimeados para que firmen acuerdos para un “pacto de inmigración” común con la UE. Al mismo tiempo, un reforzamiento de los recursos militares del UE está tomando lugar, para que puedan interferir en todo tipo de zonas de conflicto afuera de Europa, con o sin la asistencia de los EEUU o la Organización de Tratado del Atlántico del Norte (OTAN). El gobierno derechista sueca ha, durante su gestión como presidente de la UE, impulsado a la UE a enviar más tropas a Afganistán. El gobierno sueco está instando a la UE a expandir su capacidad militar de desplegar tropas rápidamente para realizar intervenciones en África, por ejemplo. Además, ellos han propuesta que la UE debería poder usar sus Grupos de Batalle parados incluso cuando ningún país de la UE está bajo amenaza inmediata y también que la UE debería hacerlo más fácil de decidir usar sus tropas militarmente a través de la adopción de decisiones mayoritarias en vez del consenso. Asimismo, la administración de Obama está al punto de hacer que las amenazas relacionadas al clima sean un enfoque central de la política de la seguridad. “Estas crisis inducidas por el clima (como las tormentas, sequías, migraciones masivas y pandemias) pueden derrumbar gobiernos, nutrir movimientos terroristas o desestabilizar regiones enteras,” comentó los New York Times.

Otras preocupación nueva de la seguridad para el militar estadounidense y las agencias de la inteligencia, tanto como los de la UE y Rusia, relacionada con el clima es la rivalidad de controlar los recursos naturales como el petróleo que estarán al alcance con el derretimiento de la capa de hielo ártico.

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COP 15

La Cumbre del Cambio Climático de diciembre en Copenhague fue organizada con la meta de extender o reemplazar el Protocolo de Kioto, después de su fase inicial sin éxito que sólo involucró 37 países industrializados desarrollados (con la excepción importante de los EEUU) y se vence el 2012, con un Protocolo que se compromete a todos los países.

“Nosotros compartimos una planeta, una pequeña manchita azul en el espacio. Como personas, como países, como una especie: hundimos o nadamos juntos.” concluyó el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en la Universidad de Copenhague antes del COP15.

Esta declaración desafortunadamente ignora los intereses de clase diferentes y la forma en la que la competencia capitalista funciona.

Enfrentados con la posibilidad de crisis inimaginables para el planeta dentro de las próximas décadas, aún los dirigentes capitalistas estarán compelidos a actuar o por lo menos reaccionar ante la crisis climática. Incluso el Banco Mundial ha definido la crisis climática como “mucho más seria y prolongada” que todas las crisis financieras, a pesar del que mucho menos tiempo y recursos hasta ahora han sido invertidos para resolverla.

Desafortunadamente, sus formas de reaccionar terminarán siendo demasiada pocas, tardes y, aún peor, directamente contra-productivas desde el punto de vista del planeta y los intereses al largo plazo de la humanidad, especialmente con respecto a los trabajadores y las masas pobres. Esto será la situación a pesar de todas las declaraciones hipócritas a cerca de la necesidad de lograr un desarrollo sostenible y justo.

Los cuatro asuntos claves en Copenhague fueron:

1) ¿Cuál porción de la emisión de los gases invernaderos están dispuestos a reducir los países industrializados?

2) ¿Cuánto del crecimiento de las emisiones están dispuesto a limitar los países grandes en desarrollo como China, India y Brasil?

3) ¿Cómo se financiará la ayuda que necesitan los países subdesarrollados para reducir sus emisiones y adaptarse a los impactos de los cambios climáticos?

4) ¿Cómo se va a manejar el dinero?

Las esperanzas de una cumbre exitosa en Copenhague fueron disminuidas debido a la falta de progreso hasta ahora a pesar de todas las reuniones preparatorias.

1) El único “progreso” en la reunión de la ONU en septiembre en Nueva York sobre el clima fue la retórica vacía del presidente Obama sobre “un reconocimiento histórico de parte del pueblo americano y la administración de entender la seriedad de la amenaza climática” y que está causada por la actividad humana. Otras palabras vacías fueron dedicadas al límite de 2º C pero sin proponer los métodos o ni siquiera las metas parciales para lograr esto.

El COP15 acordó la meta de 2º C, a pesar de las objeciones de algunos científicos que dicen que esto ahora es insuficiente, apoyado por la propuesta de una meta de 1,5 º hecho por la Alianza de Estados de Islas Pequeñas (OASIS). Más allá de esto, no hubo acuerdo.

Además, no hay unidad con respeto a las metas parciales que esto requerirá. Mientras la IPCC ha propuesta una reducción de las emisiones del 25 al 40% antes del 2020 en comparación al 1990, la UE ha acordado un compromiso fijo de reducirlas por el 20%, y el 30% si otros están preparados a hacer lo mismo. Sin embargo, esto no es probable porque los legisladores en la Cámara de los Representantes han disminuido la meta estadounidense, para reducir las emisiones por el 17% en comparación al 2005. Esto significaría una reducción de las emisiones totalmente insuficiente de parte de los EEUU de solamente el 3% en comparación al 1990.

Los republicanos igual que los demócratas en el Congreso estadounidense siguen bajo una presión fuerte de los empresarios grandes de los EEUU. La Cámara de Comercio de los EEUU, incluyendo la mayoría de sus 3.000 empresas miembros, aunque no todos, incluso rechazan la ley débil de los representantes demócratas, Waxman y Markey, si las metas de reducir las emisiones no están adoptadas por todos los que emiten el dióxido de carbón, como China e India, porque temen una competencia fuerte.

De acuerdo con la Cámara de Comercio, la ley “costará a los americanos sus empleos y sólo trasladará las emisiones de los gases invernaderos al exterior.”

Las acciones de los políticos estadounidenses bajo la presión de las grandes empresas subrayan como el sistema capitalista está obstaculizando la lucha para bajar las emisiones. No sólo porque la economía capitalista está basada en la ganancia pero también debido a la competencia agudizada entre las empresas y los intereses nacionales.

2) El presidente chino, Hu Jintao, hasta ahora sólo ha prometido reducir la llamada intensidad del carbón por una “margen notable”, es decir, como una porción del crecimiento económico antes del 2020 en comparación a los niveles del 2005. Pero los dirigentes de China, que el año pasado superó los EEUU como el mayor emisor de los gases invernaderos aunque sólo tiene un quinto de las emisiones per capita en comparación a los EEUU, igual que los dirigentes de India (ahora el cuarto emisor del mundo pero con sólo 5% de las emisiones de los EEUU per cápita), hasta ahora niegan a comprometerse a cualquier reducción.

La posición de China e India difícilmente cambiará sin un acuerdo generoso en lo cual los países capitalistas desarrollados reconozcan su deuda histórica y se comprometan a compartir su mejor conocimiento tecnológico al mismo tiempo de proveer un apoyo financiero sustancial de cientos de miles de millones anualmente, con la intención de aumentar la eficiencia energética de los países en desarrollo y adaptarse a las condiciones climáticas más extremas.

Hay divisiones muy fuertes entre el norte y el sur en cuanto al tamaño del apoyo tanto como los métodos que se debe implementar, cuanto cada país debe contribuir y como debe ser manejado y supervisado el dinero.

De acuerdo con el principal oficial climático de la ONU, Yvo de Boer, las negociaciones preparatorias en Bangkok lograron avances limitadas en los asuntos secundarias como el rol de Banco Mundial y la ONU. Algún progreso fue proclamado con respeto al tema controversial de si el acuerdo en Copenhague debe basarse en el Protocolo de Kioto con sus principios de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, como insiste China por ejemplo, o si incorpora partes de estos en un nuevo acuerdo, como los negociadores estadounidenses quieren. Pero, como de Boer comentó: “Al final del día, si no tienes metas [de las emisiones] ambiciosas de los países ricos, y si no tienes un financiamiento significativo sobre la mesa, todo se cae.”

Mientras la ONU y el Banco Mundial se han estimado que entre $400 a $600 mil millones serán necesarios cada año hasta el 2020 para financiar la mitigación de los efectos y la adaptación en los países subdesarrollados, la UE sólo se ha comprometido contribuir un “monto justo” de una meta total de $150 mil millones.

3) Las propuestas nuevas de la UE, igual que el viejo Protocolo de Kioto y las propuestas de los legisladores estadounidenses se basen principalmente en el desarrollo continuado del intercambio obsceno de los derechos de emisión (“tapar y intercambiar”), a pesar de las experiencias horribles con las Esquemas de Intercambio de Emisiones de Europea (ETS). Esta técnica se basa en el intercambio a favor de las grandes empresas que permite la privatización de la atmósfera a través de la mercantilización del derecho de contaminar (créditos de carbón), que puede ser comprado y vendido entre las empresas y los especuladores financieros. Atrae comparaciones con las viejas cartas hipócritas de la indulgencia de la Iglesia Católica, con las cuales los pecadores podrían comprar su libertad del pecado.

Cuando el modelo inicialmente fue introducido por la UE en enero del 2005, las organizaciones de presión de las grandes empresas, igual que cuando un sistema similar fue intentado en diez estados de los EEUU, fueron tan exitosas en sus esfuerzos de conseguir una capa alta que fracasó casi totalmente el intento de limitar el derecho de cualquier empresa de emitir el dióxido de carbón. Para las pocas empresas que tenía que comprar derechos extras de contaminar, el precio fue tan bajo que fácilmente podría ser transferido al consumidor. Incluso empresas como BP y Shell pudieron vender los créditos del carbón con una ganancia neta de 30 mil millones de Euros cada uno antes de que los precios de los derechos de emitir se cayeran el marzo de 2006. Nada ha parado la gigante empresa energética estatal de Suecia, Vattenfall (que significa “catarata”), la cual recibió gratis mucho más créditos de carbón que necesario, de usar sus ganancias enormes para invertir en fábricas europeas que se basan en el carbón.

Incluso el intento más recién de la UE de desarrollar el método de “tapar y intercambiar” se ha convertido en otro gasto de esfuerzos, especialmente porque el precio de los créditos de carbón colapsó otra vez debido a la crisis económica.

A pesar de esto, se ha puesto la base para una nueva industria financiera para los especuladores de los derechos de emitir el carbón e incluso un intercambio de derivados que se base sobre la garantía de poder comprar los derechos de emitir el carbón a un precio definido en el futuro. Un quinto de los derechos extras de emitir el carbón que las empresas europeas o los especuladores del carbón compran, de acuerdo con las normas europeas, puede ser adquirido por comprar el derecho de no hacer nada, por compensar o reemplazar su propia inacción con un proyecto más barato y, en teoría, que ahorra energía en un país subdesarrollado. Esto se hace a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM) que fue creado por el Protocolo de Kioto.

La mitad de estos intercambios por el CDM hasta ahora ha sido realizada por China e India. No es sorprendente que este intercambio huele a corrupción, y es, en realidad, casi imposible de controlar y valorar. Una fuente de la ONU estima que hasta un quinto de estas reducciones de las emisiones son falsificadas. Un estudio de la Universidad de Stanford estima que la proporción de estos proyectos sin cualquier límite real está entre el 33 al 66%.

Cuantos de los proyectos de eficiencia energética hubieran sido realizados en cualquier caso es imposible de saber. Uno de los jefes de la empresa energética gigante, EDF, avisa que el “tapar y intercambiar” con los créditos de carbón creará otra crisis del “sub-prime”.

Hasta ahora este intercambio con las compensaciones del CDM han sido realizados como proyectos pequeños, plantaciones de árboles por ejemplo, y normalmente mal manejados, mientras que los proyectos más costosos para los países capitalistas desarrollados y con efectos más beneficios para el medioambiente están reemplazados. En esta etapa es difícil saber exactamente como será un acuerdo después de Copenhague. Pero un acuerdo global basado en el “tapar e intercambiar” a un nivel grande sin duda será un sabotaje contra-productivo en la lucha en contra del cambio climático y para lograr un desarrollo sostenible.

Los gobiernos de China, India, Brasil y otros países en desarrollo niegan comprometerse con metas que en sus puntos de vista dañarán su derecho al desarrollo económico, mientras que es posible que la mayoría en el Congreso estadounidense insistirá que estos países se incorporen para proteger los EEUU de una perdida del “poder competitivo” como una precondición para su propia participación.

No sólo los pueblos indígenas pero también el INTERPOL está avisando de las consecuencias de una propuesta de la ONU de permitir que su programa para salvar los bosques tropicales, REDD (Reduciendo las Emisiones de la Deforestación y Degradación), forme parte del sistema de “tapar e intercambiar” que vale $30 mil millones.

“La alarma está sonando. Basicamente es imposible vigilar. La potencial de corrupción es enorme y no ha sido tomado en cuenta por los quienes lo han establecido. Los que luchan en contra del crimen organizada están viendo el mercado naciente del carbón de los bosques. Informarán al banco que las esquemas REDD están muy expuestas al abuso”, dijo Peter Younger, especialista de los crímenes medioambientales del INTERPOL y el autor de un nuevo informe para el Banco Mundial sobre el selvicultura ilegal.

Ni los EEUU ni los estados de la UE están preparados a adoptar un acuerdo internacional oficial acerca de los impuestos de carbón, algo que, por ejemplo, Lester Brown propone como una alternativa al “tapar e intercambiar” en su libro, Plan B 4,0. Una propuesta del comisario de los impuestos de la UE, Laszlo Kovacs, apoyado por Francia y Suecia para introducir un impuesto de carbón para toda Europa fue rechazada por la Gran Bretaña en la última reunión de los ministros de las finanzas de la UE en Gothenburgo y no tiene ninguna posibilidad de recibir el apoyo unánime que se necesita. Es aún menos probable que la administración de Obama en los EEUU tendrá éxito para adoptar un impuesto petrolífero al estilo europeo en un país que mayormente carece de alternativas colectivas en cuanto al transporte, o que los gobiernos de los países subdesarrollados, como recomienda el Banco Mundial, pueden cortar las subvenciones por $300 mil millones sin provocar levantamientos sociales, incluso si las subvenciones principalmente se benefician a los ricos y las clases medias. Para compensar esto con subvenciones específicas para las masas pobres es una recomendación que la mayoría de los gobiernos rechazarían.

Una Alternativa Socialista

La transición del uso de combustibles fósiles y la explotación capitalista de la gente y la naturaleza a una sociedad justa y sostenible basada en la energía renovable es el reto más urgente de nuestra época. Es un asunto que, junto con las crisis alimenticias y de salud, será empeorado de manera exponencial por el cambio climático. Pero también, aumentará la conciencia global entre los jóvenes, los trabajadores y las masas pobres del mundo, más que cualquier otra cosa, sobre la necesidad urgente de reemplazar el sistema actual, ciego y basado en la ganancia al corto plazo, por un socialismo mundial planificado democráticamente para garantizar la sobrevivencia del género humano y su necesidad de vivir en armonía con la naturaleza. Como dice incluso un reportero de la ONU, “Congelar las injusticias globales actuales durante el próximo medio siglo o más no sería aceptable económicamente, políticamente y tampoco éticamente”.

Con o sin un nuevo acuerdo climático en Copenhague, el instinto puro a la auto-preservación empujará incluso los gobiernos capitalistas y las grandes empresas a actuar cuando se den cuenta de que su futuro también está bajo riesgo, incluso si sus métodos y acciones serán demasiado pocas, demasiado tarde, incorrectos y con consecuencias injustas. Se espera que una lucha desde abajo pueda forzar a los gobiernos capitalistas de tomar algunas acciones que puedan contribuir para limitar los daños y ganar tiempo.

Un programa socialista tiene que tener como su punto de partida los resultados científicos que concluyen que es necesario cortar las emisiones del dióxido del carbón por el 50% antes del año 2020 y a un mínimo de 90% o lo más cerca al cero que sea posible antes del 2050 para tener la esperanza de limitar el calentamiento global a un máximo de 1,5-2,0º C. Otro punto de partida es la necesidad de ayudar inmediatamente a todos los que están afectados por las catástrofes medioambientales y las crisis alimenticias.

Sobre todo, en los países más desarrollados, pero también en varios países en desarrollo como China, India y Brasil, programas eficientes para reemplazar el uso de combustible fósiles están requeridos. Asimismo, todos los países tienen que tener acceso a la tecnología más nueva y moderna sin consideración a las patentes capitalistas. Esfuerzos masivos de apoyo también son necesarios para combatir la pobreza global, para proteger a los bosques tropicales, replantear los árboles y para encontrar los métodos más ecológicos en todas las regiones amenazadas por la erosión de la tierra y la sequía.

Ante estos hechos, lo que se necesita es un debate profundo sobre los programas de transición con demandas globales, nacionales y locales que pueden inspirar a la gente y ser una guía a la lucha por demandas concretas y para construir una conciencia socialista.

El CIT rechaza todas las propuestas que incluyen el intercambio del derecho de contaminar. Dicho intercambio significa una especie de privatización del aire, otorgando a los capitalistas el derecho de comprar la libertad de destruirlo. Tal intercambio también crea un nuevo mercado financiero especulativo loco que inevitablemente se dirigirán a una corrupción masiva y no controlable a todos los niveles. También rechazamos todas las propuestas utópicas para el racionamiento individual del dióxido del carbón, que no sólo sería imposible de controlar y establecer, también sería plagado por los mismos mercados corruptos.

Las empresas y los gobiernos capitalistas, como es de esperar, están buscando todo tipo de solución “fácil”, como el poder nuclear, capturar y guardar el dióxido de carbón bajo la tierra, cultivos genéticamente manipulados, etc.

Un ejemplo provocativo es como el gobierno sueco ha dado la luz verde a las inversiones masivas del gigante energético, Vattenfall, en el poder nuclear y los centrales térmicos de carbón, inversiones que son cuatro veces más grandes que todas las inversiones en la energía renovable. Las inversiones más grandes, en la energía del carbón alemán, han sido defendidas con la referencia a la exploración de la empresa sobre la posibilidad de capturar el carbón y guardarlo en la tierra. En otras palabras, algo que, si un día se hace económicamente y prácticamente posible, tomará mucho tiempo de desarrollar. Los socialistas no están, por supuesto, en contra de este tipo de investigación, o investigaciones al largo plazo en cosas como el poder de fusión, pero exigimos el congelamiento inmediato del uso del carbón (y empleos alternativos mediante inversiones en otras energías sostenibles) hasta que se compruebe alguna solución.

Tampoco la crisis capitalista ofrecerá algún alivio para el clima, aunque se pronostica que causará un baja temporal en las emisiones del dióxido del carbón del 5,9% en los EEUU y el 3% mundialmente. Desafortunadamente, las inversiones globales en la energía renovable asimismo han sido reducidas por el 40% o más.

Los incrementos de los impuestos sólo pueden dar resultados al corto plazo. Los impuestos al petróleo y la electricidad ayudan a explicar porque las emisiones en Europa son menos de la mitad per capita en comparación a los EEUU. Como un informe climático del Banco Mundial explica, el intercambio de todos los vehículos utilitarios deportivos a autos que cumplen con los estándares europeos ahorraría bastantes emisiones del dióxido de carbón para dar electricidad a los 1,6 mil millones de personas en el mundo que no la tienen hoy en día.

Pero los impuestos “verdes” lastimarán a los pobres si no están acompañados con una reducción de los impuestos y tarifas que más se aplican a los pobres. Por ejemplo, debe haber transporte público gratuito e impuestos más bajos para departamentos económicos. Los impuestos “verdes” sobre los combustibles fósiles y autos grandes pueden ser tolerados si están combinados con inversiones masivas en el transporte colectivo alternativo y subvencionado. El CIT lucha por el transporte público gratuito en todas las ciudades y los pueblos.

Más que todo, el CIT quiere enfrentarse con la crisis climática y las crisis alimenticias, junto con la crisis económica y del desempleo masivo, con un plan socialista para la inversión masiva en todos los sectores de la sociedad para ahorrar la energía y aprovecharnos de la energía renovable: en el transporte igual que en la industria, la agricultura, la selvicultura y en las viviendas, escuelas y todo tipo de edificios.

La transformación no sólo debe tratar con la producción pero también con el consumismo, como el transporte público, viviendas que ahorran energía, la planificación urbana, impuestos altos para los ricos, las herencias y los ingresos muy altos para igualar los ingresos y las matrices del consumismo; probablemente apoyado por un apoyo incrementado a las dietas vegetarianas.

Un plan socialista para salvar el planeta por necesidad tendrá un énfasis diferente en los países y regiones diferentes.

El CIT apoya muchas de las ideas levantadas por cientos de activistas medioambientales, principalmente de los países subdesarrollados, quienes por ejemplo han firmado la Declaración del Protocolo de Kioto y el Cambio Climático a favor de las ideas como:

• La necesidad de priorizar las necesidades de los pueblos y del planeta antes de la búsqueda de la ganancia del capital global;

• La necesidad de cambiar la perspectiva mundial la cual ahora se basa en la explotación de parte de las transnacionales a la gente y la naturaleza hacia una perspectiva basada en la soberanía popular sobre los recursos naturales;

• No hay soluciones simples o técnicos dentro del mercado;

• La amenaza climática no es sólo un asunto medioambiental pero tiene que ser visto como un asunto de la justicia social con las raíces en el saqueo de los recursos naturales de parte de las transnacionales y los países norteños;

• La tendencia hacia el crecimiento y la ganancia es la razón principal para la explotación y pobreza estructural;

• Hay una contradicción inherente entre la política del mercado libre y el neoliberalismo por un lado y la lucha global para reducir las emisiones por el otro lado;

• Los ricos del Norte, junto con las elites del Sur, son históricamente responsables y tienen que llevar el cargo más grande.

El CIT también explica que este cambio de perspectiva no se puede realizar sin una transformación revolucionaria de la sociedad y la construcción de un movimiento global por el empleo, los servicios sociales y el medioambiente como parte de un programa socialista. Al mismo tiempo, la lucha y la conciencia tiene que estar construido en la lucha por demandas transicionales concretas.

Para los socialistas en Suecia, por ejemplo, esto significa:

• Apoyar una meta de reducir las emisiones por los menos el 50% antes del 2020, con la meta de reducir las emisiones por lo menos 90% o lo más cerca al cero como sea posible antes del 2050.

• Una inversión masiva en la energía eólica, la calefacción solar y geo-termal y al largo plazo la energía de las olas, junto con una renovación necesaria de la red eléctrica.

• El transporte hoy en día es responsable por un cuarto del consumo energético y un tercio de las emisiones totales de los combustibles fós

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