La crisis económica y la lucha por la igualdad de la mujer

Este año las mujeres conmemorarán el 8 de marzo, su Día Internacional, sufriendo las graves consecuencias de una crisis económica que no retrocede a pesar de la repetición por parte del gobierno del mantra del comienzo de la recuperación.

Desde 2006 hasta 2009, último año con datos oficiales, el número anual de rupturas matrimoniales (divorcios, separaciones y nulidades) ha descendido en un 27%. La prensa se ha hecho eco de esta noticia y claramente ha culpado de este descenso a la crisis económica, lo que significa que en gran parte el aumento del desempleo y una mayor dependencia económica de las mujeres hacen que se vean atrapadas en relaciones que pueden ser insatisfactorias, como poco, y en algunos casos abusivas.

Las mujeres, además, se ven discriminadas como madres por un sistema económico que las obliga a jornadas de trabajo prolongadas y rígidas, y casi sin apoyo económico del estado (aún más a partir de este año con la eliminación del “cheque-bebé”). Esto si se cuenta con un empleo, porque los despidos más o menos camuflados de mujeres embarazas están a la orden del día.

A esto hay que sumar otros ataques a la clase trabajadora, como el retraso de las ayudas de la Ley de Dependencia, o los recortes en derecho de pensiones, que pueden tener un mayor efecto en las mujeres, ya que éstas siguen siendo mayoritariamente las cuidadoras de menores y personas dependientes, y que pueden encontrar más dificultades para acceder a un trabajo.

Curiosamente, la crisis ha “equiparado” las cifras de desempleo de hombres y mujeres debido al crecimiento masivo del desempleo en la industria y la construcción, que se han multiplicado por dos y por tres respectivamente desde 2007 hasta enero del 2010. Estos puestos de trabajo, tradicionalmente ocupados por hombres, están normalmente mejor remunerados, y especialmente en la industria, cuentan con mayores derechos laborales. Su desaparición supone un mazazo para todos los trabajadores, que se verán obligados a aceptar trabajos con menor remuneración, pero con mayor temporalidad y precariedad.

La lucha por la igualdad de la mujer es también la lucha por el derrocamiento del capitalismo y por una sociedad socialista que garantice a través de una planificación democrática de la economía por los trabajadores que todos los recursos de la sociedad se pongan al servicio de ésta y de sus necesidades, como la de empleo estable y de calidad, y servicios públicos como la sanidad y la educación gratuitos.

Committee for a workers' International publications

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