EE.UU.: Obama gana – Los neo-conservadores derrotados

Nuevas luchas aguardan

La aplastante victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales y los enormes resultados de los Demócratas en el Senado y la Casa de Representantes representa un punto de inflexión para los EE.UU. Al momento de escribir esto parece que Obama ha anado sobre 52.3% del voto popular y más de 62 millones de votos. El incremento masivo de participación Â? que al momento de escribir se estima que ha llegado al 64% – con un aumento dramático en el registro y voto de los afro-americanos, latinos y jóvenes representa una condena total a Bush y los neo-conservadores así como una demanda, generalizada si bien incoherente, de Â?cambioÂ? entre las masas de la población norteamericana.

En las jornadas previas a la elección, los sondeos de opinión indicaban que más del 90% de la población creía que Bush estaba haciendo un "trabajo pobre" y el 80% consideraba que el país estaba por mal camino.

La reacción contra el régimen de Bush y los efectos de la crisis económica ha producido una masiva politización en los EE.UU., reflejado en esta elección. Las inmensas concentraciones de Obama ern las que participaron decenas de miles, con más de 250.000 volcandose en las primeras horas para su concentración de la victoria en Chicago, indican la masiva polarización y las altas expectativas que se han desarrollado durante la campaña.

Aunque al momento de escribir todavía no se han dado a conocer los resultados finales, es claro que Obama ha obtenido una victoria masiva entre importantes sectores de la población. Entre los votantes jóvenes Obama aventajaba a McCain por 69% a 31%. Entre votantes por primera vez, Obama ganó 69% a 30%. El único grupo de edad en que Obama quedó atrás fue el de mayores de 60 años.

Durante la campaña, se planteó la cuestión racial como un asunto importante, que efectivamente es, especialmente en los EE.UU. debido a su historia racista. Aunque el racismo sigue existiendo, la victoria de Obama fue posible porque cruzó las sobre las divisiones étnicas y raciales. No fue sorpresa que un estimado 95% de afro-americanos votara por él. Entre los latinos lo apoyó un 63%. Entre los blancos obtuvo una minoría de 43%. Esto no cuenta toda la historia, ya que entre blancos de clase trabajadora las cifras aparecen todavía más divididas.

El apoyo a McCain provino de manera abrumadora de pequeñas ciudades y áreas rurales mientras Obama ganó 71% del voto en las grandes ciudades y 59% en las pequeñas ciudades y 50% en los suburbios.

En esta elección vimos que el factor decisivo fue la masiva polarización de clase que ha tenido lugar en la sociedad de EE.UU. en los años recientes. Aunque el voto por Obama y el Partido Demócrata, que sigue siendo un partido capitalista, no es un voto de clase consciente, indica el abismo que se ha abierto entre y el amargo odio que se ha desarrollado hacia los ricos Â? especialmente los banqueros y financieros. La llaga en curso de la guerra de Irak sigue siendo un asunto importante pero a medida que se ha desarrollado la crisis económica ha adquirido precedencia en las preocupaciones de la gente. Como consecuencia, en los sondeos el 10% consideraba la guerra de Irak como un asunto mayor. Esto representó un cambio importante que tuvo lugar durante los últimos meses. Sin embargo, Irak seguirá siendo un asunto importante para la gente y para la presidencia de Obama.

Durante la campaña electoral, decenas de miles de personas fueron atraídas al trabajo de la campaña electoral por Obama. En los EE.UU. y en Europa, los comentaristas capitalistas han argumentado que las actividades de campaña y los activistas eran cosa del pasado. Alegaban que los anuncios de TV y los medios de comunicaciones eran todo lo que necesitaban los políticos en la era moderna. Tanto los partidos capitalistas Republicano como Demócrata han sido maquinarias electorales con pocos activistas en el terreno en el sentido real. Sin embargo, la movilización de decenas de miles a la actividad durante la campaña ilustra como la gente puede ser atraída rápidamente a la política activa cuando perciben que una lucha real para defender sus intereses está en juego. Es asombroso lo rápido que esas capas fueron involucradas en la actividad por Obama. Aunque anuncios de TV etc., fueron usados por Obama, es significativo que concentraciones masivas, reuniones en lugares de trabajo, la solicitud de voto y el uso de blogs y la web fueron asuntos de gran importancia en esta campaña. Esto tiene lecciones importantes para los EE.UU. y otros países para el futuro cuando se desarrolle una izquierda genuina de partidos de trabajadores.

Se estima que entre 120 y 130 millones habrán votado en estas elecciones convirtiéndolas, proporcionalmente, en la mayor afluencia desde que las mujeres obtuvieron el derecho al voto en los EE.UU. en 1920. Durante horas la gente hizo fila para emitir su sufragio, en escenas con reminiscencias de las primeras elecciones posteriores al Â?apartheidÂ? en Sud África, Especialmente para los afro-americanos, la victoria de Obama ha sido significativa como la victoria de Evo Morales para los pueblos indígenas de Bolivia.

 

El Â?socialismoÂ? de vuelta en la agenda

Otro rasgo importante en la elección y durante la crisis económica ha sido que la cuestión del Â?socialismoÂ? ha sido planteada de vuelta en el debate político en los EE.UU. por primera vez en décadas. Irónicamente esto ha sido hecho por la derecha neo-republicana, incluso en el Congreso. Lo levantaron primero cuando se planteó el paquete de rescate. Luego Obama fue acusado de ser un Â?socialistaÂ? o incluso un Â?comunistaÂ? por los Republicanos. Ni Obama ni los demócratas son socialistas, ambos defiendes el capitalismo. Sin embargo, los acontecimientos y la derecha republicana inadvertidamente, han puesto sobre la mesa para la discusión. Desafortunadamente no había una fuerte izquierda o partido de los trabajadores que pudiera capitalizar esto. No obstante. Mientras el capitalismo sigue declinando, el asunto se reintroducirá en el debate y la discusión, sobre el camino de salida entre los trabajadores y los jóvenes, mientras los efectos de la crisis golpean en casa.

La victoria de Obama representa una derrota ideológica adicional para los neo-conservadores y ha provocado enorme entusiasmo no sólo en los EE.UU. si no a nivel internacional. Los pueblos de Europa Occidental, y especialmente de Asia, África y América Latina, en particular, observan esta victoria con grandes esperanzas y expectativas.

El asunto crucial que sigue a la victoria electoral de Obama es Qué política introducirá su nueva administración? Podrán su programa y política satisfacer las esperanzas y expectativas que se han levantado entre millones de personas después de su victoria?

 

Altas expectativas, Las cumplirá Obama?

Obama llegará al poder contra el trasfondo de la peor crisis económica desde los años 1930. Ya está teniendo un efecto devastador sobre las vidas de millones a través de los EE.UU. Internacionalmente, el imperialismo norteamericano sigue empantanado en dos guerras importantes; Irak y Afganistán.

La exigencia de cambio y reforma puede forzar a Obama a introducir algunas reformas, por ejemplo en el cuidado de la salud y ayuda a los que están amenazados de expulsión de sus hogares como consecuencia del colapso financiero. Los que votaron por él también exigen que tome medidas para retirar tropas de Irak. Si fracasa en hacer esto, entonces las esperanzas y expectativas masivas en él se evaporarán rápidamente. Pero, ni siquiera la introducción de concesiones temporales será suficiente para resolver los efectos devastadores de la crisis que está en desarrollo. Un programa masivo genuino de trabajos públicos, parta enfrentar la profundización de la crisis y el desempleo de masas, será necesario. Hay que luchar para exigir que no haya desalojos de sus hogares de aquelllos que no pueden responder a los pagos de las hipotecas.

Bush rechaza un paquete de salvataje a la industria automotriz. Condenando de ese modo a miles de trabajadores y sus familias a sufrir la miseria del desempleo. Antes que un salvataje a los directores de las grandes compañías amenazadas con la bancarrota, deberían ser nacionalizadas con compensación pagadas a los pequeños accionistas sobre la base de necesidad probada y colocadas bajo control y gestión democrática de los trabajadores. Los trabajadores y aquellos que votaron por Obama deberán luchar por estas y otras demandas, para combatir los efectos de la recesión.

La crisis económica del capitalismo que se profundiza no permitirá a Obama satisfacer las demandas y necesidades de los que votaron por él. Él no llega al poder en la misma etapa del ciclo económico que Franklin Roosevelt en los 1930. Roosevelt asumió la presidencia en 1933 e introdujo el Â?New DealÂ? justo cuando la depresión que siguió al derrumbe de 1929 estaba en su punto más bajo y la economía comenzaba a salir adelante. El Â?New DealÂ? introdujo algunas medidas mínimas que fueron utilizadas por los sindicatos. Aunque fue una cuestión de "reformas anunciadas" y no significó ganancias significativas permanentes para las masas de la clase trabajadora.

Pero Obama está llegando al poder en el comienzo de la aurora de la recesión.

Significativamente, durante su concentración de la Victoria Obama llamó a todos los norteamericanos Â? ricos y pobres, Republicanos y Demócratas, a mantenerse unidos. Sin embargo, como puede ser posible tener Â?unidad de claseÂ? entre ricos y pobres justo al tiempo que los capitalistas están tratando de descargar el peso de la crisis sobre los trabajadores y sus familias. También se está considerando una administración de Â?arco irisÂ?, que incluya a Republicanos como Colin Powell.

Más aún, en política internacional Obama ha dejado claro que la desastrosa intervención en Afganistán será aumentada con la amenaza de incursiones adicionales en Pakistán. Los congresistas Demócratas también están exigiendo que Gran Bretaña profundice su intervención en Afganistán. Esto no impedirá la derrota inevitable de las fuerzas de EE.UU. en esas intervenciones extranjeras catastróficas.

Esta elección abre una nueva era de lucha en los EE.UU.. Una que planteará la necesidad de construir un nuevo partido político que luchará para defender a los trabajadores y desafiará el capitalismo. Uno que ofrecerá una real alternativa socialista al capitalismo.

 

 

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