Rusia: Después de Beslan Putin toma medidas drásticas pero provoca más oposición

Este análisis en profundidad de las secuelas de la toma del colegio de Beslan, que terminó con las muertes de centenares de personas, incluidos muchos niños. Examina las medidas autoritarias introducidas por Putin a continuación de los acontecimientos de Beslan, los limites de su poder, la situación del Caucaso, y la alternativa socialista a la Guerra, el terrorismo, la pobreza y el desempleo. socialistworld.net

Incluso antes que el resultado final de la toma del colegio en Rusia sea conocido, está claro que más de 335 han muerto. Aunque 100 de los fallecidos no han sido identificados, hay cerca de 200 personas desaparecidas. Y una gran proporción de ellos son niños.

Pero estas estadísticas son solo la punta del iceberg. Con una población de 35.000, no puede haber ninguna familia en la ciudad de Beslan en Osetia del Norte, que no haya perdido un ser querido y las horribles imágenes trasmitidas al mundo de niños tiroteados y escapando horrorizados ha descompuesto no solo a toda la población rusa sino al mundo entero.

Tan solo un par de horas antes del sangriento final, las autoridades seguían diciendo que había solamente 350 rehenes, a pesar de las afirmaciones de los parientes que había 1200 adultos y niños como rehenes en el colegio. Los oficiales a cargo del intento de liberar a los rehenes, no solo consiguieron enfurecer a los parientes y amigos desesperados que mantenían la vigilia afuera, sino que también se ha informado que provocaron a que los terroristas hicieran acciones más desesperadas, al creer que no estaban siendo tomados suficientemente en serio. Cinco días después del fin del secuestro, miles de personas se conjohnaron en la plaza central de Vladikavkaz, la capital de Osetia del Norte exigiendo que los responsables de la desinformación y la corrupción fueran llamados a rendir cuentas. Con el objeto de desviar la ira de la muchedumbre de si mismo el presidente, el presidente de la República echó a todo su gobierno.

Pero el gobierno de Osetia del Norte jugó un papel menor. El secuestro y su desenlace han colocado al Presidente Putin bajo enorme presión y bien podría probar ser el punto decisivo de su suerte. Ha construido la reputación de su régimen presentándose como un hombre fuerte, que podría resolver los problemas del crimen, corrupción y terrorismo. Por más de dos años ha estado sosteniendo que la guerra de Chechenia esta terminada y que la estabilidad tras la guerra retornaba a la república. El horror de Beslan no solo ha demostrado que sus aseveraciones eran falsas, sino también ha mostrado los peligros de la guerra extendiéndose a otras repúblicas de la región

Tratando de negar la conexión entre Beslan y Chechenia, las autoridades Rusas se esforzaron por explicar quienes habían lanzado la toma de rehenes. Mientras que toda Rusia suponía que los secuestradores eran Chechenos, las autoridades federales sostenían que eran parte de una ‘Internacional Terrorista’. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fue convocado apresuradamente para dar crédito a la idea de que Rusia era una víctima de esta campaña internacional.

Para impedir que se supiera toda la verdad, a periodistas de pensamiento independiente como Andrei Babitskii, les fue impedido viajar a Beslan y otra periodista sostiene que le dieron té con droga en el avión, cuando trató de viajar a Beslan. También se ha señalado que la manipulación de la información del régimen impidió los intentos de los negociadores. Fue después que los terroristas vieron los reportes del secuestro por televisión que los terroristas se negaron a dar a los rehenes agua y comida. Los secuestrados se vieron obligados a comer flores que los niños tradicionalmente llevan a los profesores el 1° de septiembre e incluso beber su propia orina.

Los sondeos de opinión realizados días después de la toma de rehenes muestran una gran desconfianza en las acciones de las fuerzas militares y de policía, que trataron de terminar el plagio. Mientras que públicamente se anunciaba que no habría intento de terminar con el secuestro por la fuerza, las negociaciones se dejaron en manos de dirigentes locales y un doctor, que había estado envuelto en las negociaciones durante la toma del teatro de Moscú. Pero los intentos por negociar quedaron ensombrecidos por las acciones incompetentes de los comandantes militares.

Tal como fue admitido más tarde por un veterano de las Fuerzas Especiales, el objetivo de los militares fue aniquilar a los secuestradores antes que liberar a los rehenes. Así el colegio fue rodeado por tanques. Inmediatamente quedó claro que si empezaba el tiroteo las perdidas serían inevitablemente muy elevadas. Sin embargo, no se hizo ningún intento por preparar a las ambulancias para que estuviesen a la espera. En el primer periodo después que se rompió el sitio, los heridos tuvieron que ser trasladados a hospitales en automóviles privados.

Pero a pesar del aparente énfasis en la resolución militar, los militares fueron cogidos sin preparación cuando comenzó el fuego. Tropas especiales, como el escuadrón Alfa, conocidas por el ataque a la Casa Blanca de Moscú en 1993, estaban a algunos kilómetros del lugar practicando como romper el sitio cuando los acontecimientos salieron de control. Otras tropas que rodeaban la escuela estaban sin planos del edificio y chalecos antibalas. El colegio ni siquiera estaba acordonado. Muchos de los familiares que se encontraban en los alrededores del colegio fueron cogidos por el fuego cruzado cuando comenzó el tiroteo, muchos de ellos estaban armados y ese fue un factor importante para que toda la situación escapara de control.

Esto ocurrió cuando por alguna razón una de las bombas en el vestíbulo explotó. Muchos secuestrados afirman que se cayó accidentalmente. Algunos de los rehenes vieron que era una posibilidad de escapar y comenzaron a correr fuera del edificio. Entonces comenzó el tiroteo cuando los terroristas dispararon contra los que escapaban y los militares devolvieron el fuego a los terroristas. Su líder habló por teléfono con el comandante militar pidiendo el cese del fuego pero cuando la orden de cese del fuego fue dada, los civiles que se habían unido al tiroteo no obedecieron la orden y siguieron disparando. Como resultado rápidamente la situación escaló a un completo caos y más de mil rehenes se encontraron atrapados en un fuego cruzado de armas de fuego durante una batalla de dos horas.

La horrible brutalidad de los terroristas conmocionó al mundo. El uso de niños como rehenes en si mismo fue suficientemente malo. Se llevaron aparte a algunos de los secuestrados varones al comienzo para ejecutarlos. Niños pequeños fueron puestos después en los alfeizares de las ventanas como escudos humanos en caso que el ejercito intentara usar francotiradores. Explosivos y granadas fueron colocados, en todo el colegio, listos para detonarlos si la escuela era asaltada. Que una fracción de la población Chechena haya ido llevada a tales extremos es una condena de las políticas seguidas por el régimen Ruso en los últimos quince años y también debido a larga historia de opresión nacional.

Historia de la opresión imperialista Rusa

Chechenia inicialmente experimentó el colonialismo Ruso (y después el imperialismo) cuando el zarismo estaba expandiendo su influencia en el Caucaso. La resistencia de los Chechenos bajo el liderazgo de Imam Shamil fue decidida y mantuvo a ralla al ejercito zarista por cien años antes que se alcanzara un compromiso temporal. El único periodo en el que puede decirse que los Chechenos tuvieron cualquier posibilidad de decidir su propio destino fue inmediatamente después de la revolución de 1917. En esa época los pueblos Checheno e Ingushe organizaron un levantamiento en la retaguardia del Ejercito Blanco de Deniken, apoyando efectivamente al avance del Ejercito Rojo en el Caucaso. Entonces participaron activamente en la creación de la República Autónoma de las Montañas. Los Bolcheviques bajo la conducción de Lenin eran extremadamente sensibles a los sentimientos de las pequeñas nacionalidades y grupos étnicos, como los Chechenos.

El estrangulamiento de la revolución Rusa por la burocracia estalinista con su chovinismo Gran Ruso dejó a los Chechenos, una vez más, en la posición de víctima. La autodeterminación fue negada y la colectivización forzada provocó grandes sufrimientos y hambruna en el Caucaso. Los pueblos Checheno e Ingushe fueron deportados en masa por Stalin durante la segunda guerra mundial a Kazajstán y a Liberia.

Pero las cosas se pusieron peor con la llegada del capitalismo y la decisión de la antigua elite burocrática estalinista de impulsar las reformas de mercado. Como muchas otras nacionalidades en la ex Unión Soviética, los Chechenos vieron en el colapso del sistema Estalinista una posibilidad de ganar su larga lucha por la independencia. De hecho, incluso Boris Yeltsin, ha su llegada al poder después del intento de golpe de estado de Agosto de 1991, le dijo a las regiones Rusas que tomaran “tanta soberanía como desearan”. Pero, en Noviembre del mismo año, los Chechenos salieron a las calles en protestas masivas para forzar al entonces presidente de la República y ex burócrata estalinista Zagaev a dimitir y declarar la independencia. Para muchos de los líderes Rusos eso era ir demasiado lejos y fueron enviadas tropas a Grozny, en un intento de aplastar el levantamiento. Las tropas no pasaron más lejos del aeropuerto de la ciudad, con muchos obligados a abandonar sus armas al nuevo gobierno Checheno dirigido por Zhokhur Dudayev.

Sin embargo, pronto se llegó a un compromiso con el nuevo gobierno. Los comienzos de los noventa fueron un periodo de capitalismo gangsteril brutal en la nueva Rusia burguesa, con antiguos burócratas, especuladores y la mafia (a menudo los mismos) expropiando la propiedad estatal. La República vecina de Chechenia, Ingushia, fue convertida en “zona franca” y las repúblicas gemelas con fronteras con Chechenia se transformaron en lugares ideales para que los nuevos súper ricos rusos lavaran su mal habido capital. La región se transformó en una zona de guerra no declarada con los diversos lideres de clanes, con sus amigos en altas posiciones en Moscú, luchando por el control del flujo de dinero en la región.

La primera Guerra Chechena se desencadenó al finales de 1994 cuando las clases dominantes Rusas trataron de consolidar un estado unificado y recobrar el control del transporte, el petróleo, las finanzas y los canales de impuestos en la república. En una fiesta de borrachos para celebrar el cumpleaños del General Grashev (el entonces Ministro de Defensa), Yeltsin decidió usar los tanques para traer de vuelta a Chechenia al redil. Una guerra de tres años comenzó, en la que la capital de Chechenia y otras ciudades fueron arrasadas hasta sus cimientos.

La guerra fue brutal. Conscriptos Rusos borrachos fueron enviados a Chechenia, sin adecuada preparación o armamento, para luchar contra una población ya llena de odio contra Rusia y que estaba defendiendo sus hogares. La guerra fue un desastre para Rusia. Demostró la completa incompetencia del liderazgo militar, que estaba tan corrupto que era incapaz de mantener la simple disciplina. El bando Checheno se armó adquiriendo armamento de los oficiales y conscriptos Rusos, a menudo por un par de botellas de vodka. Rusia se obligada a llegar a un acuerdo y poner fin a la guerra, cuando una parte de la elite gobernante comprendió que no era ganable.

De acuerdo con la organización de derechos humanos ‘Memorial’, más de 50.000 civiles murieron en la primera guerra, eso es uno de cada veinte de la población original. Cerca de 5000 tropas Rusas y entre 2 y 4.000 combatientes Chechenos fueron muertos. Cerca de la mitad de la población fue obligada a abandonar la república, muchos de ellos viviendo hasta nuestros días en campos de tiendas de refugiados en las repúblicas vecinas (otros grupos de derechos humanos dicen que las últimas cifras de muertos de las dos guerras Chechenias es cerca de 250.000).

Shamil Basayev, que ahora reclama la responsabilidad de la toma de Beslan, ganó su reputación durante la primera guerra de Chechenia. Pero tiene una historia que precede a ese conflicto. En Agosto de 1991, dirigió a un grupo de Chechenos que defendió a Boris Yeltsin en ka Casa Blanca. Después, Basayev se marchó a casa a poyar al líder separatista Checheno, Dudayev. Él originalmente luchó del lado de Rusia a comienzos de los años noventa en la Guerra de Abjasia contra Georgia. Como un señor de la guerra en Chechenia Basayev ganó notoriedad después de la toma en 1995 del hospital de Budyennovsk.

Dos semanas antes del ataque de Basayev en Novsk, las tropas Rusas llevaron a cabo otra “limpieza”, esta vez en el pueblo natal de Basayev, Vedeno. Aviones bombardearon las casas matando once tías y jóvenes primos de Basayev. Como respuesta, Basayev declaró: “Antes yo no era partidario de esa clase de acciones, ir y luchar en Rusia… Pero cuando fuimos arrojados fuera de Vedeno y nos han arrinconado con su cruel y salvaje aniquilación de aldeas, de mujeres, niños, ancianos, entonces fuimos.” Su respuesta fue llevar una banda de Chechenos armados dentro de Rusia con el objetivo de Moscú, según él.

Encontraron resistencia de la policía Rusa y del ejercito en Budvennosk. Después de haber atacado el cuartel de policía de la ciudad, retrocedieron al hospital, donde tomaron cientos de rehenes, que usaron para negociar su vuelta a salvo a Chechenia.

Eso fue un punto de inflexión en esa Guerra. El entonces Primer Ministro, Víctor Chernomyrdin, negoció por teléfono, en vivo por televisión, con Basayev. Después de eso solo era cuestión de tiempo para que las palomas Rusas lideradas por Chernomyrdin, impusieran el fin de la Guerra. Aunque la dirección oficial de los Chechenos, bajo Maskhadov, negó apoyo a la incursión de Basayev en Rusia, muchos Chechenos vieron la acción con el punto de partida de inflexión del fin de la Guerra.

Basayev originalmente tomó como modelo a Shamil, el líder de la lucha de liberación Chechena contra el Zar. Se ha reportado, que en esa época, Basayev decoró su casa con imagines del Che Guevara de quien él decía que tomaba como modelo. Basayev llamó a Guevara un personaje de la ‘liberación nacional’ pero Basayev nunca se ha asociado con las ideas socialistas revolucionarias de América Latina. Pero a medida que pasó el tiempo se vinculó con fundamentalistas islámicos, especialmente con la secta Wahabita (vinculada con la familia gobernante saudita). Chechenia misma sigue siendo un país firmemente musulmán, en donde históricamente está basado la forma ampliamente secular de credo Sufí. Los informes de Chechenia indican que mucha gente está harta de la guerra, se oponen a la represión del ejercito Ruso y también rechazan las acciones de los fundamentalistas islámicos. Pero al mismo tiempo, debido a las horrorosas condiciones en Chechenia, incluyendo la pobreza y la opresión, sectores de la población miran hacia las formas Sunitas y Shiitas más estrictas del Islam, en la errónea creencia que el fundamentalismo representa una “salida”.

El General Dudayev fue muerto durante la primera Guerra, cuando los servicios especiales Rusos interceptaron una señal de su teléfono celular y enviaron un misil al lugar en que estaba escondido. En las elecciones que tuvieron lugar después de la guerra Maskadov fue electo presidente en 1997. Aunque era un exitoso comandante militar, también era visto como un moderado y el más secular de los candidatos. Basayev llegó segundo en la elección y fue nombrado Primer Ministro. Por varios años, Chechenia logró la independencia de facto.

Grozny 1996!

Pero las cosas no mejoraron dramáticamente para el pueblo Checheno. Las condiciones de vida continuaron declinando fuertemente y el dinero enviado por Moscú para compensar la destrucción durante la Guerra fue a dar a los bolsillos de los burócratas Rusos y sus contrapartes Chechenos. El desempleo juvenil llegó casi al 100%. Los jóvenes tuvieron que abandonar la República, e ir a trabajar a Rusia, o si no podían irse, unirse a los señores de la Guerra, que ahora eran poco más que bandidos, traficantes de drogas y extorsionistas. El secuestro de extranjeros pasó a ser un medio común de ganarse la vida.

La segunda guerra fue lanzada en 1999.Ahora es ampliamente aceptado que el ataque tuvo la intención de ayudar a Vladimir Putin, cuando Putin era Primer Ministro bajo el Presidente Boris Yeltsin, para ganar reputación de una personalidad dirigente fuerte, que podría sacar a Rusia del caos y el desorden, típico del fin de la época del gobierno de Yeltsin. Esa imagen fue cuidadosamente fabricada para ayudar a las ambiciones de Putin de convertirse en presidente. Hay evidencia significativa y convincente que una sección de los servicios secretos Rusos estuvo implicada en las tres bombas que destruyeron grandes bloques de edificios en Moscú y en Volgodonsk justo antes del comienzo de la segunda guerra. Esas explosiones fueron usadas por Yeltsin y Putin como excusa para enviar tropas a Chechenia nuevamente.

La segunda guerra en Chechenia de Putin

La elección presidencial del 2000 se libró bajo el slogan, “manos fuertes” y “dictadura de la ley”. Contra el trasfondo de miedo y conmoción que siguieron a los años de medidas de borrachos de Yeltsin, y con la ausencia de un partido de la clase trabajadora capaz de movilizar a la oposición en una dirección socialista, Putin ganó las elecciones con una mayoría abrumadora.

La segunda guerra fue librada por “profesionales” en oposición a los conscriptos sin entrenamiento sacrificados en la primera guerra. Pero esto solo hizo los ataques más brutales. La limpieza de aldeas, esto es el arresto de varones en edad de combatir y su posterior desaparición y ejecución que era una practica común. Las mujeres fueron abusadas y violadas. Un caso famoso, trató de Elza Kungayeva, una muchacha Chechena de 16 años de edad, repetidamente violada y luego asesinada por un oficial Ruso, el Coronel Yuri Budanov. Debido a un gran conmoción pública, él fue juzgado por asesinato. Una larga sucesión de oficiales salió en su defensa para apoyar a este valeroso “héroe” Ruso. Le llamaron el “mejor de los Rusos” . Fue sentenciado a diez años de presidio, pero justo esta semana se había anunciado que Putin estaba preparando su perdón. Sectores de la jerarquía militar Rusa habían hecho una fuerte campaña por su liberación y se informó que un trabajo y un departamento le estaban esperando en Moscú.

Esto provocó indignación y una gran manifestación en Grozny, principalmente de mujeres y jóvenes, en protesta por la sugerencia de que Budunov debía ser perdonado. Parece que el gobierno Chechenio jugó un papel en la organización de la manifestación y uno de los oradores fue el hijo de Kadyrov, el asesinado Presidente.

Ahora Budunov ha retirado su solicitud de perdón, aunque está bastante claro que se ha llegado a algún acuerdo sobre su liberación. Se ha estimado que en las últimas dos guerras, sobre 40.000 niños han sido muertos en Chechenia. Amnistía Internacional dice que el Ejercito Ruso en Chechenia “rompe total y cínicamente todos los derechos humanos y las leyes internacionales humanitarias en Chechenia “, mientras Human Rights Watch tiene una página detallando “personas desaparecidas” en su sitio Web.

Sin embargo, a pesar de la prosecución de las hostilidades, el Kremlin ha venido afirmando desde el 2002 que las guerra terminó y que la estabilidad está retornando a Chechenia. En elecciones trucadas, plagadas de violencia y amenazas, en octubre del año pasado, el candidato apoyado por el Kremlin, Akhmat Kadyrov, fue electo Presidente. A fines de los años ochenta, estableció el primer Instituto Islámico en Chechenia y luego se unió al bando Chechenio en la primera guerra en 1993. Como los otros comandantes él era poco más que un señor de la guerra, formando su propio pequeño ejercito de combatientes leales. Como uno de los líderes del Islam en la república (más tarde fue electo Muftí de Chechenia) declaró la jihad al ejercito Ruso. Solo a comienzos de la segunda guerra, que fue iniciada como parte de la campaña para que Putin fuese elegido al Kremlin, Kadyrov cayó con Maskhadov y otros señores de la guerra y terminó situándose de lado del Kremlin.

Kadyrov estableció un régimen de terror en Chechenia, en el que sus antiguos combatientes se dedicaron a los raqueta de protección (extorsión mafiosa), y se aseguraron que sus oponentes políticos mantuvieran sus cabezas bajas. Como dijo el periódico de Moscú, Nezavisimaya, : “Su guardia personal ya no teme a las tropas federales, y a sus espaldas la gente los llama ‘escuadrones de la muerte’. No es un secreto que los otros señores de la guerra se están preocupando por el fortalecimiento del clan Kadyrov”

Estos incidentes demuestran la falsedad de las afirmaciones de los dirigentes Rusos que las cosas se habían estabilizado en la república bajo. Raramente pasa un día sin un ataque con bombas o un intercambio de tiroteo ya sea en la república o en otra de las regiones vecinas.

Como resultado, los refugiados que actualmente viven en las repúblicas vecinas en pueblos de tiendas son extremadamente reluctantes a retornar. Esto es poco sorprendente dadas las condiciones en Grozny. Un periodista, describió recientemente la vida de una familia en los restos de la ciudad. “ Cuando Asya, de 14 años, vuelve del colegio elude un signo de advertencia de minas, trepa a través de un portón roto y escala una oscura escalera de departamentos vacíos donde el viento sopla a través de las paredes en ruinas.” Su madre se queja que Asya ha estado perdiendo su cabello debido a la tensión de la vida en una zona de guerra. Su hermano menor tiene un problema ocular y su hermana se está quedando sorda por el constante ruido de las explosiones. Una ONG informa que más de 8.000 personas han sido muertas por minas en los últimos 3 años.

Kadyrev mantuvo su puesto solo por ocho meses antes de ser asesinado en Mayo de este año, pasando a ser el cuarto Presidente de la era post Unión Soviética en morir de manera violenta. Su sucesor, Alu Alkhanov, el anterior jefe de policía de la república, fue elegido solo cuatro días antes del inicio de la toma de la escuela.

Es solo examinando el contexto de la toma de Beslan que se puede entender los acontecimientos. Mientras los líderes de los secuestradores eran reaccionarios despiadados, motivados por ideas fundamentalistas y la necesidad de la jihad (guerra santa) contra la “Rusia infiel”, ahora parece que otros se vieron cogidos por acontecimientos fuera de su control y fueron obligados a viajar a Odesia del Norte. Algunos de los terroristas argumentaban que ellos no sabían que iban a capturar un colegio sino, que en el primer día de la crisis, por lo menos dos de los secuestradores expresaron su disgusto por la toma y fueron muertos a tiros por sus líderes.

Cuando un rehén preguntó a uno de las mujeres armadas que los retenían, “¿Porqué están poniendo a nuestros niños en peligro de muerte? Ella le contestó, ¿Cuándo ellos estaban matando a mis niños porqué no preguntó lo mismo?

Se ha convertido en un hecho del terrorismo en Rusia que a menudo son jóvenes mujeres las que hacen la mayoría de los atentados con bombas. La toma del teatro, dos bombas el verano pasado en Moscú, las dos bombas en Moscú previas a la toma del colegio, y el ataque a la línea aérea todas parecen haber sido responsabilidad de las llamadas “viudas negras”. Esas mujeres desesperadas, cuyos niños y esposos fueron asesinados por tropas Rusas, están motivadas por el deseo de venganza, y se sugiere que ha menudo son drogadas y lavadas el cerebro por los dirigentes de los grupos terroristas para llevar a cabo las misiones para las cuales han sido seleccionadas. El sufrimiento de esas mujeres no justifica los ataques que han hecho. Al mismo tiempo es necesario mirar las causas del terrorismo, que se desarrolló a partir de las acciones bárbaras del estado Ruso en Chechenia. Otra razón clave para el continuo conflicto es que no hay otra fuerza social, ya sea en Chechenia o en Rusia, que esté organizada y ofrezca cualquier otra salida al impasse que actualmente entrampa a la región, como consecuencia las “viudas negras” caen bajo el control de los fundamentalistas reaccionarios. No hay alternativa socialista de masas de la clase trabajadora para los horrores del conflicto Checheno y el terrorismo.

Las potencias occidentales y Chechenia.

Una de las rezones por la cual la situación en Chechenia ha llegado a ser tan desesperada ha sido la respuesta de las potencias Occidentales. Con el precio del petróleo casi triplicado desde el comienzo de la segunda guerra, Rusia ha ganado una cierta independencia económica y las potencias Occidentales han perdido algún ascendiente sobre Putin. A pesar de los llamamientos de organizaciones de derechos humanos como ‘Human Rights Watch’ y Amnistía Internacional, las potencias Occidentales han cerrado los ojos a los crímenes de guerra llevados a cabo por el ejercito Ruso. Cuando cualquier líder Occidental decide reclamar, Putin recurre al argumento que como Chechenia es parte de Rusia, las potencies extranjeras no deben interferir en asuntos internos. Después del 11 de septiembre, pasó a ser más aceptable quedarse callado sobre Chechenia, después de todo, el terrorismo internacional es una ‘amenaza’ al mundo. Con sus enormes recursos de petróleo y gas, y las economías de EE.UU. y Europa luchando con el elevado precio del petróleo, el petróleo se transformó en una herramienta que Putin puede usar contra el Occidente.

En las primeras etapas de la toma del colegio de Beslan, Putin fue astuto en ‘internacionalizar’ la crisis, se afirmo que los secuestradores eran parte de una ‘internacional terrorista’. Fuentes del FSB (antes la KGB) informaron que diez de los secuestradores eran árabes y que uno incluso era negro. Incluso el lunes después que la toma terminó, el Ministro de Defensa Sergei Ivanov, en una conferencia de prensa para periodistas extranjeros, afirmó que ninguno de los secuestradores era un Checheno étnico. Esto se dijo, de una parte, para distraer la atención de la población Rusa del fracaso de la política Chechena de Putin y, por otra parte para atraer el apoyo internacional a su guerra contra el terror. Y aparentemente era una mentira. Otra información también está siendo manipulada por el régimen. El número total de victimas está siendo mantenido bajo los 350, aunque al menos una fuente de la oficina de Putin dice que la cifra es cercana a 600. Este es un intento de justificar cínicamente las acciones de las autoridades, que sostienen que una crisis de rehenes de este tipo es considerada ‘por expertos’ como exitosa si solamente un 30% de los secuestrados mueren !

Otros métodos se están usando para desviar la responsabilidad. Funcionarios corruptos de nivel intermedio están siendo acusados. El intento de Putin de ‘limpiar’ el estado no ha dado resultados. La corrupción a todos los niveles del aparato de estado se ha incrementado dramáticamente desde que Yeltsin tomo el poder. Shamil Basayev y sus fuerzas terminaron apoderándose del hospital de Budyennovsk ni más ni menos que porque estaba tratando de llegar a Moscú y los $25.000 que tomó consigo para sobornar a la policía se le acabaron antes de llegar más lejos.

Los secuestradores de Beslan iban a tratar de usar el mismo método para llegar a Beslan. Sin embargo, según comentó un periodista de TV, se las arreglaron para encontrar un camino sin puestos policiales de manera que no tuvieron que ofrecer sobornos a ninguno. Ahora está claro, que la suicida que hizo explotar uno de los aviones a mediados de septiembre pudo burlar la seguridad del nuevo aeropuerto de Moscú llegando tarde, comprando un ticket de último minuto en el mercado negro de especuladores y sobornando los controles de pasaporte y seguridad para que la dejaran pasar sin revisión. Esto costó a la suicida menos de 15 Euros! La campaña contra la corrupción ha sido impulsada temporalmente, pero como una mujer que vive en la frontera Checheno-Ingushe esto solamente se ha traducido en que el costo de cruzar la frontera sin que le abran el maletero del auto haya subido de 30 a 50 rublos!

La corrupción en la policía ha llegado a tales niveles que uno de los líderes de los terroristas era un ex oficial de policía. Recientemente se supo que el jefe de la OMON Ingushe (policía anti disturbios) había sido reclutado por Basayev. También se dio a conocer recientemente que Basayev pasó un mes “Escondido” en Karbadino-Balkaria (una de las otras repúblicas del Norte del Caucaso) protegido por la policía local. Más cerca de Moscú, varios policías han sido acusados de permitir el contrabando de explosivos dentro de la capital.

Todos estos factores, y la clara incompetencia del gobierno y las fuerzas militares, han obligado a la domesticada prensa Rusa a ser más crítica. Incluso los canales de TV estatales han reflejado algo de la preocupación. La prensa escrita ha sido más abierta con periódicos como ‘Komsomolskaya Pravda’ publicando titulares como “mentiras, mentiras, mentiras.” La cobertura de ‘Izvestia’ fue tan crítica el día siguiente de la toma, que el Editor en Jefe fue obligado renunciar por “reaccionar de manera emocional”.

En este sentido, los acontecimientos de Beslan señalan un punto de inflexión en el desarrollo de la sociedad Rusa igual de significativo como fue el 11 de septiembre en los EE.UU. Marca el punto cuando la autoridad de Putin y, en realidad, el gobierno de un hombre, aunque fortalecido, es seriamente criticado por amplios sectores de la población.

Desde su llegada al poder Putin ha conducido una política de “fortalecimiento de la vertical del poder”. Esto ha significado contener a los medios de masas, marginar a los pequeños partidos fuera de la política para dejar tres o cuatro partidos domesticados y controlados en el parlamento, deshacerse de los gobernantes regionales que no lo apoyan completamente, fortalecer las leyes contra la libertad de expresión, el derecho de manifestación, y también restringir el poder y la independencia de los sindicatos, todo hecho en el nombre de forzar y acelerar las reformas neo liberales. Esto ha significado que más y más poder ha sido dejado en manos de los compinches de Putin, la amplia mayoría de los cuales han hecho su carrera en las estructuras de poder, esto es el ejercito, la policía y en particular la KGB (ahora FSB).

Sin duda, Putin ha concentrado un gran poder en sus manos y está usando el baño de sangre de Beslan para fortalecer el aparato de estado y la represión. En ausencia de una alternativa socialista de masas, Putin puede permanecer en el cargo por algún tiempo. Sin embargo, hay límites a su poder, como muestra la creciente oposición a sus políticas. También, el estado Ruso es muy corrupto e inepto, lo que debilita la capacidad de Putin de forzar sus políticas.

La crisis de Beslan ha demostrado esta verdad. Putin evitó repetir lo que pasó hace dos años atrás, cuando el submarino de la marina Kurks se hundió con grandes perdidas de vidas, y él se quedó de vacaciones. Por lo menos esta vez Putin volvió rápidamente a Moscú, cuando estalló la crisis. Otras personas que el ha nombrado para posiciones de responsabilidad se las arreglaron para mantener muy bajo perfil durante la crisis. El Primer Ministro Frodkov, mientras la toma se transformaba en un baño de sangre, llamó a una conferencia de prensa para anunciar las políticas de privatizaciones del próximo año. El Diputado Líder del “Partido Rusia Unida”, Vacheslav Volodyin, se negó a comentar la crisis de los rehenes, diciendo que los diputados de la Duma tenían derecho a la privacidad! Esto ha dejado la mayoría de la ira y de la culpa dirigida directamente a las verdaderas estructuras de poder de las que se depende Putin.

Esto se reflejó en las encuestas de opinión que han sido organizadas desde el 3 de Septiembre. El diario ‘Russkii Newsweek’, informó sobre los resultados de una encuesta realizada por el “Centro Levada”, la más respetada organización de encuestas de Rusia. Esta reveló que 28% de los Moscovitas estaban descontentos con las acciones de Putin durante el secuestro y 38% con las acciones de las fuerzas especiales. Estas cifras son tres veces más altas que la que se obtuvieron después de la toma del Teatro Norte-Este. El resto de la investigación fue, todavía, más reveladora, el 33% de los encuestados pensaba que había que culpar a los terroristas por la tragedia de Beslan mientras que 34% culpaba a la FSB por no prevenir el terrorismo y 29% culpaba a los gobernantes de Rusia por continuar la guerra en Chechenia. 77% pensaba que las fuerzas especiales eran incapaces de proveer seguridad. 31% pensaba que cuando son tomados rehenes los secuestradores debían ser aniquilados aún a costa de la vida de los rehenes pero 55% pensaba que la vida de los secuestrados debía ser salvada a cualquier costo, incluso cumpliendo las demandas de los secuestradores. No por casualidad, por primera vez desde que fue electo presidente, ha habido llamados abiertos a la renuncia de Putin. Su índice de aprobación estaba suspendido cerca del 50% antes del secuestro (habiendo estado en 85% después del Norte-Este). La última encuesta muestra a Putin en su más bajo momento de popularidad desde el desastre del submarino. Y el 61% piensa que las acciones tomadas por Putin para prevenir nuevos ataques terroristas no tendrán éxito. Su apoyo ahora puede caer más.

Esta oposición creciente sigue siendo mayoritariamente pasiva, como quedó demostrado en las “Manifestaciones contra el terrorismo” que se realizaron en los días que siguieron al desenlace del secuestro. Estas fueron enormes puestas en escena dirigidas por el estado. En la más grande en Moscú participaron cerca de 130,000, a muchos estudiantes se les dijo que los rectores de la Universidades esperaban que ellos participaran. A cadetes de oficiales del ejercito se les dijo que vistieran ropas de civil para dar la impresión que eran simplemente manifestantes comunes. Un periodista escribió que él se aproximó a un grupo de estudiantes en la protesta y les preguntó porqué habían venido. “Vinimos a apoyar a nuestro Presidente, mire nuestra pancarta “Putin, estamos contigo”. Cuando el periodista les preguntó si no estaban allí también para apoyar a los deudos de Beslan, ellos contestaron: “Si, eso también tome un caramelo”. Luego se volvió hacia el hombre que estaba parado cerca de ellos y le preguntó si ¿también había venido a apoyar al Presidente? Este le respondió, No, yo soy de la autoridad local para asegurarme que los niños devuelven la pancarta. Esta puesta en escena, hasta cierto punto, explica porqué muchas de las consignas reflejaban las del régimen de Putin. Una pancarta concientemente dirigida al gobierno de Blair decía (en Inglés): ¿Quiere ayudar, extradite a Zakayev? Pero incluso en esas manifestaciones, el creciente trasfondo de la oposición se podía sentir. Algunos reclamaban que ninguno de los portavoces oficiales mostraba ninguna emoción; otros se quejaban que los mítines habían sido manipulados.

Las consignas anti-británicas reflejaban las posiciones que Vladimir Putin expresó en sus discursos desde el comienzo del secuestro. Originalmente dio a entender que algunas potencias extranjeras estaban ayudando a Chechenia a “arrancar un trozo de Rusia”. Si hubo algo de ambigüedad en sus afirmaciones cuando las hizo al comienzo, fue más explicito nombrando a EE.UU. y otras potencies Occidentales cuando más tarde habló a los periodistas extranjeros. Por un lado, hizo esto como un tiro de advertencia par evitar que EE.UU. otros pusieran mucha presión sobre él. Por otro lado, indica que Putin está bajo presión e instintivamente las emprende contra aquellos a los que fue entrenado a tratar como un enemigo mortal durante sus años en la KGB.

Durante su mensaje en la televisión después del sangriento desenlace al secuestro, Putin fue amistoso hacia Bus y la OTAN. Pero también ataco sin nombrarlas a potencias que están usando a Chechenia para quebrar al estado Ruso. La administración de Bus necesita mantener a Putin a su lado en su “guerra contra el terrorismo”, pero la clase dominante de los EE.UU. también tiene sus intereses geoestratégicos y económicos en el Caucaso. Quieren explotar completamente los recursos naturales del Caucaso y del Asia Central. Rusia, después de todo, es un estado imperialista competidor, y la clase gobernante de EE.UU. no desea su fortalecimiento.

Las manifestaciones “contra el terror” están en total contraste con la que tuvieron lugar en Vladikavkaz, la capital de Osetia del Norte, en los días siguientes al secuestro. Miles se conjohnaron fuera del Ayuntamiento para protestar airadamente contra la inactividad del gobierno de la República durante la toma de rehenes, la corrupción generalizada en la región, y el hecho que lo que quedaba de la escuela de Beslan estaba sin vigilancia, a diferencia del Ayuntamiento de la ciudad que estaba llena de guardias para impedir que la multitud lo asaltara. El Partido Comunista local jugó un rol significativo en la organización de estas protestas y llamó a la renuncia del gobierno local. Los manifestantes amenazaron con asaltar los edificios del gobierno, a menos que el Presidente, Dzacokhov, apareciera y acordara echar a todo el gobierno. El Partido Comunista, sin embargo, ha tenido una posición extremadamente oportunista, inclinándose efectivamente ante el estado de ánimo aplastantemente pogromista de la multitud. Los manifestantes Osetios en camino a Vladikavkaz trataron de encontrar Chechenos e Ingushes, amenazando con matar a cualquiera con el que se cruzaran.

El 21 de septiembre, también hubo una gran protesta en Kalmyka, fronteriza con Dagestan por el norte, esta ha sido largo tiempo una región semi dictatorial encabezada por un joven neo liberal quien ha dejado muy claro que no hay lugar para la democracia en un sistema de mercado. La manifestación fue contra la corrupción y el mal uso del poder en la república. La protesta fue brutalmente reprimida y se hicieron cerca de 80 arrestos.

Una cuestión nacional explosiva

La naturaleza extremadamente explosiva de la cuestión nacional en la región ahora ha empeorado debido al secuestro. Osetia del Norte Rusa limita con Osetia del Sur que solo hace dos meses atrás estuvo al borde de la guerra con el nuevo gobierno de Georgia. Osetia del Norte también limita con las repúblicas Rusas de Chechenia, Ingushetia y Dagestan. Hay tantos grupos étnicos en Dagestan que nuevas etnias fueron descubiertas en el último censo. Los Chechenos e Ingushes fueron deportados por Stalin a Kazajstán. Eso en si mismo fue un enorme crimen. Incluso en fecha tan tardía como los años 1970 y 1980 todavía estaban retornando a su tierra natal. El estado no construyó nuevas viviendas para aquellos que retornaron y se les dejó discutiendo con los que se habían sido dejados en la región. Esto exasperó la tensión ya alta que escaló a enfrentamientos abiertos, incluyendo la guerra abierta Osetia – Ingushe de cuatro días en 1992. No hay fuerza social o política en la región que intente cruzar estas líneas de división étnicas y la mayoría de los partidos políticos, como demostró el partido comunista en Osetia del Norte, intentan basarse sobre grupos étnicos a expensas de otros. Añadido a esto, el hecho que de lejos es la parte más pobre de la Federación Rusa, donde los salarios mensuales no se cuentas ni siquiera en cientos silo en decenas de dólares, y el peligro de futuros enfrentamientos étnicos es claro.

Esto hace la reacción automática de muchas fuerzas políticas y regionales a los actos terroristas todavía más peligrosa. Ellas exigen el endurecimiento de las reglas de empadronamiento, el cierre de las fronteras y la restricción de los viajes entre regiones. Estas propuestas llevan a Rusia de vuelta al peor periodo Estalinista cuando a la gente se le designaba un lugar para vivir y no eran autorizadas para moverse entre ciudades. El alcalde de Moscú, Luzhkov, incluso ha dicho que todos los Chechenos deberían ser expulsados de la ciudad, a pesar de que muchos Chechenos juegan un papel destacado en la vida cultural, científica y económica de la ciudad. Otros políticos han dicho que “todos los Caucasianos” deberían ser pateados fuera de la ciudad. Esto significa no solo expulsar a los Chechenos e Ingushes, sino también a los Armenios y Georgianos, y por supuesto a los Osetios, que fueron las principales victimas de la toma del colegio de Beslan. Esto sería una ironía histórica, pues Joseph Stalin, quien, como parte de su guerra contra los principios Bolcheviques del internacionalismo, reintrodujo el chovinismo Gran Ruso como la ideología del estado, ¡era el mismo un Osetio!

Estas demandas de “Ley Orden” de los políticos de derecha van acompañadas de propaganda racista en los medios de comunicación. Igual que la prensa Europea publica historias atemorizadoras de “olas” de inmigrantes ilegales entrando a la Unión Europea, la televisión Rusa “denuncia” sobre pequeños departamentos donde, por ejemplo, supuestamente 230 personas han sido registradas legalmente para vivir. Estas campañas, dan al estado y especialmente a la policía poder extra para aumentar la discriminación y la represión, sin ningún recurso a los derechos legales. A comienzos de esta semana, la policía arrestó y golpeó a un anciano Chechenio en Moscú. Él resultó ser un famoso piloto de pruebas que había recibido el mayor reconocimiento Ruso, el de “Héroe de Rusia”. Chechenos menos conocidos son tratados mucho peor. Un grupo de veinte obreros de la construcción fueron arrestados recientemente, y de acuerdo con palabras de la policía, “deportados a su tierra natal”.

Como consecuencia del clima racista ha habido un incremento de los ataques de cabezas rapadas y grupos fascistas. Al menos dos Chechenos han sido asesinados por esas bandas la semana pasada. Mujeres Chechenias en Moscú, incluida una famosa presentadora de TV, se quejan que su vida se ha hecho mucho más peligrosa. En Osetia del Norte, Chechenos e Ingushes han tenido que esconderse o incluso irse de sus casas por miedo a las represalias.

La imagen de Putin ha sido dañada por el secuestro y el sangriento desenlace. Inmediatamente él declaró que no habría una investigación pública. En pocos días se vio forzado a retractarse sobre esto y anunció que una investigación sería realizada, aunque no completamente pública, encabezada por el Presidente del Senado. Pero no hay muchas ilusiones que pueda salir alguna conclusión radical. La investigación después de la tragedia Norte-Este no tuvo ningún resultado y Sergei Mironov, quien encabezará la investigación, es conocido por su servil lealtad a Putin. En las elecciones presidenciales “compitió” “contra” Putin, solo para llamar a votar por el actual Presidente como el “mejor” candidato.

Mucho más importante son las “reformas” y cambios de personal que ha introducido Putin para lidiar contra la amenaza del terrorismo, Primeramente, ya ha anunciado que los gobiernos regionales ya no serán más elegidos por votación popular sino que serán nominados por él y aprobados por las legislaturas regionales. Al hacer esto, Putin dice implícitamente, que los gobiernos regionales fueron la principal causa de la crisis.

Los gobernadores ya se han destacado por su lealtad al Kremlin. Sin embargo, después de la elección del parlamento estatal, la Gosduma (o Duma) en que quedó prácticamente eliminada la oposición a Putin, algunos gobiernos regionales han expresado la inmensa oposición que existe a la política de reformas sociales del gobierno.

Al mismo tiempo, Putin ha anunciado la implementación de una reforma en el gobierno, inicialmente discutida después de la última elección, en futuras elecciones el parlamento será elegido solamente de listas partidarias. Como consecuencia, la Gosduma estará todavía más dominada por partidos pro presidenciales, ya que los independientes o pequeños partidos no tendrán chance de ser electos.

Putin ya tiene al 75% de los diputados de la Duma, abiertamente de su lado, y la mayoría de los otros no se oponen directamente a él. Estas dos reformas concentrarán todavía más poder en sus manos, pero hará a cualquier gobierno más vulnerable en futuras crisis. Al mismo tiempo, Putin , envió a su antiguo Jefe de Staff, Dmitri Kozak, a gobernar el Norte del Caucaso, sacándolo de su actual trabajo, que se suponía envuelto en agilizar las reformas de la estructura estatal para hacerla más ágiles.

Casi sin excepción, los gobernadores regionales apoyaron esta “reforma”. El Gobernador de Bryansk la llamó “un movimiento fantástico”. Incidentalmente, se supone que él ‘comunista’. El alcalde de Moscú Luzhkov también se subió al carro. De los noventa y nieve gobernadores regionales, la mitas ya habían firmado por el partido de Putin antes del reciente anuncio. Diez más se han unido al partido de gobierno desde el anuncio de “reforma” y se espera que otros veinte lo hagan.

La falta de una genuina alternativa de masas socialista significa que la creciente oposición e indignación contra las políticas sociales y económicas de Putin y su creciente autoritarismo no se canaliza de modo que pueda constituir un serio desafío a su gobierno, y una alternativa viable, en el presente.

El entusiasmo de los gobernadores locales por los ataques de Putin los derechos democráticos es fácil de explicar. La mayoría están llegando al final del segundo periodo en funciones y no puede ser permanecer más. La reforma significa, que mientras permanezcan al lado correcto con el Presidente, serán redesignados para el cargo. Pero, como un comentador político, Alexander Dianov, explicó: “Putin será la única persona responsable por todo. Pero también será la única persona para acusar, incluso por problemas regionales.”

Pocos están convencidos que estas ‘reformas’ funcionaran. Muchos las ven como irrelevantes para la “lucha contra el terrorismo”. Desde la toma de rehenes en Beslan, los ministros del gobierno han asegurado a la población que los recursos necesarios para la lucha contra el terrorismo serán provistos por la policía y las estructuras militares, y los líderes de las fracciones de la Gosduma han prometido apoyar los gastos necesarios. Pero los gastos estatales en seguridad han estado creciendo a tasas de 30% por año y representan un tercio de todos los gastos del estado. No es sorpresa, por tanto, que cuando la radioemisora, ‘Ekho Moskvy’, preguntó a sus auditores si Putin podría ganar esta batalla, de 5.900 personas que telefonearon, 93 por ciento dijo “No”.

La pesadilla cada vez peor y sin fin conectada con el conflicto Checheno muestra que Putin no puede garantizar paz y estabilidad, ni en Chechenia ni en ninguna otra parte de Rusia. Y esta no es solo una cuestión del papel de Putin en la política Rusa. El sistema capitalista que Putin representa, significa guerra, pobreza y desempleo. El PIB anual per capita para toda Rusia en 2003 fue de $3170 US dólares. El del Caucaso norte es el más bajo, Ingushetia tiene el record, US$287 por año, y se espera que caiga a US$284 este año. 

El dominio capitalista significa guerra y pobreza

El dominio capitalista también significa una lucha entre diversas secciones de la élite dominante por el poder, el prestigio, las prebendas, la influencia y la riqueza. Porque la clase dominante de Rusia no abandonará este poder y riqueza, a menos que se la obligue a ello, continuarán utilizando la violencia y la coerción para evitar que los Chechenos tomen el control sobre sus propias vidas. Un comentarista incluso sugirió que la manera de resolver el conflicto sería aumentar el dinero pagado al gobierno Checheno de modo que los diversos intereses dedicaran su tiempo en riñas sobre cómo dividirlo.

Y, por supuesto, el petróleo deja su mancha sobre la región. Chechenia está en el centro de una de las rutas más fáciles para un oleoducto del Mar Caspio al oeste. Con todo, a pesar del alto precio del petróleo en el mercado mundial, y de la ganancia inesperada enorme en las cajas del gobierno ruso por la venta del petróleo y del gas, nada (ni siquiera un poco) de este dinero está haciendo su camino a las regiones castigadas por la pobreza en Chechenia, o hacia el resto del norte del Caucaso. Si en Moscú el salario mensual medio es 285 euros y el coste de la canasta básica de las mercancías necesarias para la vida es 41, en Chechenia el salario medio es 131 euros y la misma canasta cuesta 38. En el norte del Caucaso los ingresos medios son solamente 1.6 veces el nivel de subsistencia y casi la mitad de la población tiene una renta debajo del nivel de subsistencia oficial.

Como la experiencia de la vida en la república entre las dos guerras demostró, incluso la independencia de-facto-facto de esos días se convirtieron en una pesadilla cuando los señores de la guerra Chechenos establecieron su propio régimen y se dividieron la riqueza y los activos de la república entre ellos. Si Chechenia ganara hoy incluso la independencia formal, sería conducida por anteriores señores de la guerra tales como Basayev. En ese sentido, el conseguir librarse de los ocupantes no significaría deshacerse de los caudillos militares, ni significaría librarse de la pobreza y de la desigualdad. Al mismo tiempo, rodeada de potencias imperialistas, no significaría más que un pequeño cambio en el gran juego que todavía se libra entre Rusia, los EE.UU., Turquía, Pakistán, la Arabia Saudita e Irán por el control de la región.

Rusia, aunque rechaza la independencia de Chechenia no ha mostrado ninguna repugnancia en provocar luchas separatistas en Abjasia y Osetia del sur. En 1992, cuando la guerra explotó entre Abjasia y Georgia, Rusia envió a batallón armado del Chechenos "voluntarios", conducidos por nadie menos que Shamil Basayev. Los acontecimientos recientes en Georgia también han demostrado que el nuevo Presidente, favorable a los EE.UU., Mikhail Saakashvili, está preparado para provocar un conflicto armado para traer a las áreas rebeldes de vuelta bajo control.

El apoyo al derecho a la autodeterminación para Chechenia por lo tanto no significa llamar a los gobiernos o incluso a la ONU, sino a los trabajadores y a los campesinos en la región, y, particularmente, a los trabajadores en Rusia misma para unirse a la lucha contra el gobierno capitalista en Rusia, para intensificar la lucha contra pobreza y las otras consecuencias de la restauración capitalista y para unir a los trabajadores de todas las nacionalidades a la lucha contra la represión nacional y la guerra.

Las derechas de los pueblos del Caucaso a vivir libres de la represión militar, de las dictaduras y de la privación económica se pueden garantizar solamente de esta manera. La lucha para defender los derechos de los refugiados, por los derechos democráticos y nacionales dentro de Chechenia, y por los derechos económicos y sociales de los trabajadores, de la juventud y de los jubilados en la república se vincula con la lucha de los trabajadores y la juventud en las otras repúblicas caucásicas, y en Rusia. Los socialistas proponen la transformación socialista de la sociedad, basada en la nacionalización del petróleo y de otros recursos naturales, bajo el control y gestión democrático de los trabajadores, para formar una confederación voluntaria e igualitaria de los genuinos estados de los trabajadores en el Caucaso.

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