Economia: Cuidado con los economistas convencionales

Hace pocos años los grandes expertos económicos del capitalismo declaraban:

"El problema central de la prevención de la depresión está resuelto." (Robert Lucas, premio Nóbel de Economía)

"Las tecnologías de la información han expandido de tal manera los mercados que los gobiernos, aun los incrédulos, no tienen otra alternativa que desregular (…) Los mercados financieros mundiales hoy son sin duda más eficientes que nunca." (Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal)

Que ridículas suenan ahora sus palabras, quien se atreve a asegurar hoy día que el mercado es el mejor distribuir de recursos, que hay que minimizar el papel del estado, y desregular. Si los estadistas y economistas de las grandes economías capitalistas hubieran creído de verdad su palabras, hubieran dejado caer tras Lehman Brothers al City y a los otros grandes gigantes de las finanzas precipitando la catástrofe general. En lugar de eso fueron pragmáticos y no tuvieron vergüenza en socializar las perdidas, cargándolas a las Haciendas Públicas, con la misma energía que hasta ayer criticaban la intromisión del estado y exigían que las ganancias fueran privadas.

¿Salió Chile de la recesión?

De manera similar, en los años 90 la clase dominante chilena podía ufanarse que su modelo de crecimiento neoliberal era exitoso, con un crecimiento del 6.2%, pero en los años 2000 el crecimiento había caído a 3.6%, y el éxito no lo parecía tanto. Ahora bajo el impacto de la recesión global, este año la economía de Chile cerrará con una cifra de crecimiento negativo y desocupación cercana de más del 9%.

Tras el impacto de la crisis asiática que se produjo en 1997, la economía chilena no se recuperó completamente y a pesar de que en Asia las economías llamadas ‘emergentes’ hacía tiempo que habían retomado el crecimiento del 7%, en Chile además que la recuperación del crecimiento fue parcial tras una recesión de cinco años – no se volvieron al nivel de las cifras de crecimiento anteriores -, el desempleo se mantuvo permanentemente alto.

A pesar de todas las alabanzas al ‘modelo chileno’ por los economistas capitalistas, la verdad es que la economía chilena no ha conseguido dejar de depender de minerales y otros commodittes de bajo valor agregado (cobre, molibdeno, hierro, celulosa, madera, fruta), nunca se produjo el salto a la etapa de exportaciones manufactureras con alto valor agregado, y no se cumplió el vaticinio de Lagos, hace una década que Chile sería un país desarrollado para ahora. Al contrario, la alta concentración de la riqueza y de las empresas han promovido una clase dominante rentista, en desmedro de las medianas y pequeñas empresas, la inversión en investigación y desarrollo que hay en el país es bajísima.

A diferencia de uno de los mitos ampliamente repetidos, las crisis externas han golpeado fuertemente a la economía chilena. Esta crisis global en particular la ha golpeado al disminuir la demanda de sus principales mercados en Norteamérica y Europa Occidental, lo que solo pudo ser balanceado parcialmente por la recuperación de algunas economía asiáticas, especialmente de China.

El estallido de la crisis financiera, que dio paso posteriormente a la recesión global, encontró a la hacienda pública en muy buena situación, con grandes ingresos como producto del precio disparado del cobre y otras materias primas. Ello dio margen de maniobra al gobierno para asegurar la liquidez de los bancos que operan en Chile, con traspasos de recursos en condiciones preferenciales, y para la baja casi a cero de las tasas de interés de referencia del Banco Central. La posterior recuperación del precio del cobre, y de otros productos como la celulosa, ha permitido volver a engrosar las arcas fiscales, lo cual ha dado a las autoridades un nuevo margen de maniobra para impulsar la demanda, incluso con medidas como los bonos especiales para los sectores de menores ingresos. Esto en particular ha hecho posible que Chile, aunque claramente entró y aún permanece en recesión, no llegó a una crisis de la profundidad y situaciones sociales tan trágicas como las que se vivieron en el país en la crisis de los años 30, cuando Chile fue considerado el más afectado del planeta por la depresión, o las recesiones de los años 70, y principios de los 80.

Varias cifras apuntan ahora a una mejora del estado de la economía chilena, y el ministro de Hacienda, Velasco, anunció el fin de la recesión en Chile, tras la primera vez en trece meses que el IMACEC (Índice Mensual de Actividad Económica) interanual creció, en un 3.1%. Podríamos recordar el adagio que un pájaro no hace primavera, las últimas proyecciones del Banco Central son de menos 1.9% de crecimiento para el año 2009. El desempleo de acuerdo con el INE se mantiene alto, un 9.1% para el trimestre septiembre-noviembre de 2009. La cesantía laboral afecta mucho más a los jóvenes, en el tramo de 15-19 años tenemos el 28.4%, en el de 20-24 hay 19.6%, en el de 25-29 el porcentaje es de 12.9% y en el de 30-34 la desocupación es de 9.8%.

Pero por otro lado hay datos que apuntan a una recuperación. La producción minera muestra un aumento sostenido desde agosto de 2009, el alto precio del cobre y de otros minerales ha vuelto a dar seguridad a las arcas fiscales. Otras exportaciones como la celulosa y el papel también gozan de mejora en la demanda externa, impulsadas especialmente por China y Corea del Sur. Hay también buenos resultados del comercio, las últimas estadísticas muestran un aumento de las ventas textiles y la recuperación de las ventas de los productos durables. Por primera vez desde octubre de 2008 creció la venta de vehículos nuevos y usados. También en noviembre la venta de supermercado aumentó por quinto mes consecutivo.

Sin embargo, hay que recordar que la economía chilena depende de las exportaciones de materias primas, a Norteamérica, Europa Occidental y Asía –China en primer lugar – en la medida la intervención de estímulos públicos masivos y sobretodo el comportamiento de los países emergentes, con China, sean capaces de mantener en marcha la economía global, entonces la economía chilena podrá seguir recuperándose. Incluso así la perspectiva para la recuperación del empleo es sombría.

A las puertas de otra recesión

Pero si como muchos economistas advierten, estamos a puertas de una nueva recesión global, en ese contexto no habría posibilidad de ‘blindaje’ para la economía chilena.

Las señales que indican un rebrote de la crisis global abundan: El desempleo sigue aumentando en los países desarrollados, excepto, Alemania, Japón, México, Corea del Sur e Irlanda. Pero en Irlanda el desempleo está en el 12.8%. España está a la delantera de los países desarrollados con un 19,3 % en octubre, 6,1 puntos más que hace un año. Las tasas de desocupación superiores al diez por ciento de otros países de la OCDE que durante octubre registraron nuevos incrementos. Son: Eslovaquia (12,2 por ciento), Estados Unidos (10,2 por ciento), Portugal (10,2 por ciento) y Francia (10,1 por ciento).

Por su desempeño en estos años de crisis y recesión China ha pasado de representar del 3.7 al 8.3% de la economía mundial, mientras que los Estados Unidos han disminuido su porcentaje en la economía mundial del 31 al 24.9%. Pero una interrogante es cuanto podrá resistir la burbuja inmobiliaria en China, que ha sido decisiva – junto con la especulación – para el alza de los precios de las materias primas, y hasta donde podrá seguir inyectando recursos, no sólo en China si no también en otros países, para mantener dinámica la demanda y el crecimiento sobre el 8% que el gobierno chino estima que es el mínimo para absorber las contradicciones sociales de la restauración capitalista, y la migración campo ciudad, evitando el estallido social. El año 2009 lo lograron, pero para ello fue necesario que invirtieran en inversiones públicas más del 3% del PIB, y de aumentar la facilidad del crédito bancario, aumentando el riesgo de morosidad y no pago, e inflando la burbuja inmobiliaria, y de la bolsa. Además el exceso de liquidez puede aumentar la inflación. Si China tiene que poner freno (aumentando la tasa de intereses, o apreciando el valor de su moneda) a su crecimiento que se espera que el año 2010 de cuenta de la mitad del crecimiento mundial, eso tendría repercusiones globales.

Hay advertencias de nuevos posible colapsos bancarios. La situación de los países de Europa del Este, cuyo crecimiento anterior a la crisis se basó en el sobre endeudamiento externo, ahora con el deterioro creciente de las finanzas públicas y privadas sigue cayendo su capacidad de hacer frente a las obligaciones con la banca, y anuncia crisis políticas ante la resistencia a los recortes brutales del gasto público al que se ven abocados sus gobiernos capitalistas. Esto más los problemas de Grecia han puesto en la lista de entidades financieras en potencial problema a bancos de Austria, Alemania y Suecia.

La capacidad de recuperación de la economía de los Estados Unidos, que a pesar de su retroceso global sigue siendo la mayor en el planeta, es limitada. En Estados Unidos seguirá subiendo el desempleo, si no se recupera el consumo y sigue aumentando el ahorro de las familias presionado por el alto endeudamiento de los hogares, el consumo de las familias que representa mas del 15% del PIB mundial y que ha sido mantenido por medidas del gobierno, como las ayudas fiscales y el subsidio a la compra de automóviles, caerça en cuanto estos subsidios terminen.

La economía global esta llena de burbujas, que hemos mencionado en artículos anteriores. De ellos hay que destacar las deudas publicas, estamos ante la mayor expansión de deuda publica desde la II Guerra Mundial, y con ella llega la amenaza del default soberano -no pago por un país- No solo porque puede amenazar la estabilidad de la banca en Europa, si no que si problemas como los de Grecia se extienden a países de mayor peso como España, el Euro mismo, estará en entredicho. Los gobiernos capitalistas se interrogan: ¿Cuándo comenzar los recortes de los gastos sociales, y de los paquetes de estimulo económico? ¿Cuándo comenzar a subir las tasas de interés de los bancos centrales para revertir la deuda desmedida? ¿Cómo hacerlo sin provocar una nueva recesión? Hasta ahora los altos precios de las materias primas han ayudado a cierta recuperación de muchas economías ahora llamadas emergentes, pero si los precios del petróleo siguen subiendo, abra presiones inflacionarias, y los Bancos Centrales de las economias capitalistas desarrolladas se verán presionados a subir las tasas de interés, lo que tendría efectos recesivos.

Son muchos peligros acechando una recuperación frágil y desigual, que amenaza con ser simplemente el rebote de una caída por salto en bungee de la economía capitalista para volver a caer en picado.

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