Venezuela la catástrofe que se avecina y cómo podríamos combatirla

El poder político y económico debe estar en mano de los trabajadores y el pueblo

Derrotas electorales de la derecha y aumento del malestar contra la burocracia

Después del triunfo del gobierno en las 2 últimas elecciones y tener temporalmente el dominio político con la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sobre la derecha, que se había dado a la tarea de tomar el poder de forma violenta, muchos llegaron a pensar que el gobierno por fin se enfrentaría a los males del pueblo. La terrible crisis económica hace imposible vivir con la escasa cantidad de dinero que percibe cualquier trabajador, demostrando que económicamente no se logró derrotar a la burguesía. La inflación al cierre del 2017 supera aproximadamente los 4 dígitos. Según cifras extraoficiales es de  2.616%. Sólo en el mes de diciembre fue del 85%, con una canasta básica de  Bs. 5.594.119,73  con un salario mínimo de Bs. 248.510,00 y el bono de alimentación en Bs. 549.000.

En este contexto muchas personas necesitadas han puesto sus esperanzas en la compra de los productos que son vendidos por el ejecutivo a través de los CLAP, cuyo valor promedio es de Bs. 25.000. Cuando se lanzaron los CLAP  se esperaba que fuesen organismos de poder popular, elegibles y revocables por el propio pueblo, sometidos al control de asambleas y que sirviesen para garantizar una lucha real contra el desabastecimiento. Pero el gobierno los concibió desde el principio como una medida puramente asistencialista y clientelar, que le permitiese aumentar su control, y ha hecho todo lo posible por impedir una participación real en los mismos del pueblo. El resultado de esta concepción burocrática es que los CLAP presentan cada vez más problemas de distribución, incapacidad e incluso corruptelas. Esto llevo a algunos sectores del país a protestar, agudizando las contradicciones en varias ocasiones.

Esta situación se agravó por el anuncio  incumplido del gobierno en el mes de diciembre, del prometido pernil navideño, que no cubrió las expectativas, por la corrupción, incapacidad, sabotaje interno y externo y el evidente enfrentamiento entre la burocracia por intereses personales. Los productos prometidos llegaron  en muy pocas cantidades, generando un enfrentamiento social, estimulándose incluso saqueos puntuales de comercios, galpones y transportes en diferentes regiones, teniendo una respuesta inmediata de los medios represores del estado y hasta de los grandes empresarios, que contrataron grupos parapoliciales para su custodia. Aunque no se llegó a hacer saqueos generales como en el “caracazo” de 1989, esto muestra la situación límite a que se ha llegado. Este escenario, que aún se mantiene a principio del año, se ha hecho incluso más violento, con el robo de ganado, descuartizado en el mismo lugar, permitiéndole a la burguesía la excusa perfecta para acaparar y agudizar la especulación, creando más escasez.

La única alternativa que encontró la dirección burocrática fue intervenir los supermercados bajando los precios de los productos al valor que estaba antes del 15 de diciembre (ya de por sí bastante especulativos) a pesar  de haber sido acordados con el SUNDDE. Otra medida fue depositar dinero a través del carnet de la patria, ambas para tratar de bajar la presión en las calles. Esta situación de crisis está llevando a algunos sectores de la población a emigrar del país, según cifras extraoficiales han salido de Venezuela 3 millones de ciudadanos en los últimos años.

La negociación en República Dominicana y la búsqueda de un pacto con la burguesía

Mientras, en República Dominicana el gobierno y la oposición de derecha se sientan en una mesa de negociación para supuestamente buscarle salida a la situación  de crisis política, económica y social. Pero la realidad es que lo que están demostrando esas negociaciones y las medidas capitalistas que está aplicando el gobierno es que tanto el gobierno venezolano como los dirigentes del PSUV, a pesar de toda su retórica sobre el socialismo y el legado de Chávez, no tienen ninguna intención de aplicar medidas que mejoren las condiciones de vida del pueblo enfrentándose a la burguesía y están dispuestos a aceptar, en la práctica, todas las medidas que está exigiendo los empresarios venezolanos y extranjeros y de las que, por supuesto, los líderes de la MUD son defensores desde siempre. Las reuniones en República Dominicana de ninguna manera son para solucionar los problemas básicos de los más necesitados sino para intentar llevar a cabo un nuevo pacto de gobernabilidad como el firmado después de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez entre adecos y copeyanos y que llevó al establecimiento de la IV República puntofijista

La clase más golpeada por las políticas capitalistas que está aplicando el gobierno, buscando este acuerdo con la burguesía, ha sido la de los trabajadores. Su salario se ha ido desvalorizando, incluso en sectores donde siempre se catalogaron  privilegiados, como son los trabajadores de PDVSA. En los últimos días los trabajadores petroleros han estado protestando, al igual que en el Metro de Caracas, Corpoelec, las empresas básicas de Guayana entre otras, donde han sido despedidos algunos por reclamar y otros están renunciando masivamente. Esta situación está afectando los servicios públicos como inclusive a la producción petrolera, donde se denuncian  paralizaciones de taladros y sistema de bombeos de petróleo.

El gobierno ha decidido tomar el camino de gestionar el capitalismo,  sin cambiar las relaciones de producción y sometiéndose al mercado capitalista, recurriendo a medidas cada vez más desesperadas como ahora con la idea del “petro” (una criptomoneda impulsada por el estado venezolano) en la búsqueda de obtener divisas que le permitan seguir importando. Pero con esto estaría profundizando en el juego peligroso y especulativo, reforzando los esquemas de una economía de rentismo petrolero, triangulación comercial, endeudamientos directos con trasnacionales y privatizaciones simuladas de la industria petrolera.  Aunque intenten presentar el petro y otras medidas similares como el intento de no llevar a cabo una entrega directa al FMI o con el Convenio de Cooperación de Shanghái, la realidad es que significa entregarse al capitalismo más especulativo y corrupto y el resultado sólo puede ser una crisis mucho más grave de lo que nos podamos suponer.

¿Qué hacer ante este escenario tan complicado donde se pueden presentar diferentes perspectivas? La única alternativa que podría hacer frente al colapso económico que vive Venezuela es una política revolucionaria consecuente basada en las ideas marxistas. Pero como hemos explicado el gobierno y la burocracia van en la dirección opuesta a ese camino.

Por un frente unitario de la izquierda crítica del chavismo  con un programa verdaderamente socialista, anticapitalista y antiburocrático

Aunque hagan declaraciones oficiales hablando de socialismo e incluso de marxismo, celebren públicamente el aniversario de la revolución rusa de Octubre de 1917, y hasta se refieran demagógicamente a Lenin y Trotsky, Maduro y el resto de dirigentes no tienen ninguna intención de basarse en el poder de la clase obrera para expropiar a los ricos y planificar democráticamente la economía como hicieron Lenin y Trotsky en Rusia en 1917 para derrotar el sabotaje económico, explotación y miseria del capitalismo. Todo lo contrario. Aquellos que defienden el poder de los trabajadores para acabar con el capitalismo y la burocracia , la construcción de un genuino estado revolucionario basado en la democracia obrera y la expropiación de la burguesía son hoy perseguidos y atacados por los dirigentes del PSUV. En cambio, aquellos que se dedican a dar discursos hablando de socialismo, de legado de Chávez e incluso de control obrero para luego aplicar medidas capitalistas y atacar a los trabajadores y al pueblo prosperan, acaban dirigiendo empresas del estado y haciendo negocios con los capitalistas a costa del pueblo.  

El resultado de estas políticas si la clase obrera no consigue ponerse al frente de la revolución desplazando a burócratas y capitalistas sólo puede ser la derrota de la revolución, o bien a manos de un gobierno de  la MUD respaldado por el  imperialismo estadounidense o bien de la propia burocracia que intenta consolidar un capitalismo bajo su propio control y de las potencias también imperialistas como Rusia o China.

En un momento histórico de crisis orgánica del capitalismo a nivel mundial, cualquiera de los dos desarrollos sólo es posible llevando a cabo un ataque sin precedentes contra los derechos y condiciones de vida de  los trabajadores, lo que significaría una pesadilla para el pueblo, sin que pudiéramos descartar llegar a un estado fallido y una  intervención extranjera bajo la excusa de  controlar  los efectos en toda la región. O a que se pueda imponer un gobierno bonapartista desde sectores militares o de extrema derecha

Para evitar estos posibles escenarios de triunfo definitivo de la contrarrevolución y pesadilla para el pueblo debemos estar claro que cualquier medida debe ser por la construcción real de un Estado donde el poder de gestionar este en mano de los trabajadores y el pueblo oprimido. Para llegar a ese estado es imprescindible desarrollar una política de independencia de clase que permita agrupar a los sectores críticos del chavismo y a todos los luchadores anticapitalistas entorno a un verdadero programa socialista, anticapitalista y antiburocrático

Es necesaria la unidad de las organizaciones de izquierda verdaderamente revolucionarias para poder enfrentar la situación. Esto se evidencio con el triunfo de los camaradas en el municipio Simón Planas en las Elecciones Municipales en el Estado Lara, a pesar de los obstáculos burocráticos y no ser aceptado por los órganos del estado burgués, ganaron un espacio que los identifican con la clase obrera y el pueblo oprimido. Esta unidad debe tener como objetivo la toma del poder para destruir el estado actual controlado por los burócratas y capitalistas, que cada día crea grande brechas entre ricos y pobres y que sigue siendo un estado burgués y levantar en su lugar un verdadero estado revolucionario bajo la administración directa de los propios trabajadores y el pueblo.

¡Todo el poder político y económico debe estar en manos de los trabajadores y el pueblo!

Para ello debemos defender que el poder pase de manos de los ministerios, gobernaciones y alcaldías a consejos y comunas formados por el propio pueblo y la clase obrera, de modo que todos los cargos públicos y funcionarios del estado a nivel local, estatal y nacional sean elegibles y revocables en todo momento y estén sometidos permanentemente a las asambleas de trabajadores y del pueblo. Ningún cargo debe cobrar un salario superior al de un trabajador cualificado y todas las tareas que sea posible deben realizarse de forma rotatoria para evitar la burocratización y la corrupción

El control y administración directa de los medios de producción por parte de los trabajadores y el pueblo es vital para acabar tanto con el sabotaje capitalista como con la corrupción y enriquecimiento de los propios burgueses y de la burocracia. Mientras no se tomen las grandes empresas, el saboteo de la producción seguirá, no hacemos nada con intervenir aisladamente los supermercados que no llegan al fondo del problema, las empresas deben estar bajo control de los trabajadores junto a las comunidades.

El control del comercio exterior es esencial no podemos seguir entregando dólares a quien se los ha llevado.

No podemos seguir permitiendo que nuestro salario real se pierda  con bonificaciones  ya que los niveles de plusvalía seguirán aumentando en beneficio de los burgueses a pesar de su crítica al gobierno

Debemos crear un frente de trabajadores contra los despidos en la administración pública y en la empresa privada, organizando grandes movilizaciones y protestas multitudinarias, no es posible que se sigan despidiendo  trabajadores por luchar por sus derechos más básicos como son  la alimentación y la salud.

Igualmente debemos enfrentar las intenciones de los países imperialistas como el norteamericano de intervenir e invadir bajo la excusa de la paz, defensa y estabilidad de la región, porque parte de nuestro problema es el bloqueo financiero y sometimiento del mercado capitalista. Al mismo tiempo debemos combatir también la explotación y ataques a los derechos de los trabajadores en  las empresas propiedad de capitalistas chinos o rusos, o implementadas mediante empresas mixtas junto con la burocracia. Nuestros únicos aliados son los pueblos y el resto de la clase obrera mundial, los gobiernos y las burguesías de China, Rusia, Irán y otros países tienen sus propios intereses, imperialistas, que no tienen nada en común con los nuestros

La situación es grave y es inevitable la elevación de las protesta puede llevar a una revuelta popular que si se encuentra sin una dirección revolucionaria consiente podría llevar a la toma del poder de un sector de extrema derecha está en nosotros construir esta alternativa Revolucionaria. Únete a Izquierda Revolucionaria para luchar por este programa 

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