Economía mundial: Una nueva crisis petrolera

Este artículo fue escrito el 29 de octubre de 2004. socialistworld.net

El precio del petróleo ha aumentado durante el 2004 después de un período de precios relativamente bajos.

El precio del crudo de referencia Brent (el crudo ligero o de bajo contenido de sulfuro, más caro) llegó a $40 dólares por barril en mayo. Subió a $50 por barril el 20 de agosto, retrocedió ligeramente y luego, subió sobre $50 por barril, el 27 de septiembre. A fines de octubre llegó a alrededor de $55 por barril. Al momento de escribir esto, el 29 de octubre, ha estado sobre los $50 por barril por tres meses. Esto es virtualmente el doble del precio a fines del 2003, aunque en términos reales el precio sigue bastante debajo del pico de marzo de 1981, $80 por barril en valores de hoy en día.

En mayo de 2004, muchos comentaristas restaron importancia a la subida del precio del petróleo como simple “arena en las ruedas” de la economía mundial, un elemento irritante más que el inicio de un “shock” peligroso del petróleo comparable con los de 1973 y 1979. Lo atribuyeron a una reacción de pánico ante el fortalecimiento de la resistencia en Irak y los ataques a las instalaciones saudíes (véase “Oil Shock! Socialism Today N° 51 octubre 2000, www.socialismtoday.org)

Sin embargo, para fines de septiembre muchos capitalistas representativos tenían miedo de que la economía mundial pudiera estar encaminándose a una recesión impulsada por el petróleo.

Los acontecimientos han sacudido las fantasías del régimen de Bush, de asegurar un abundante suministro barato, uno de sus principales propósitos al ocupar Irak. La guerra ha rebotado con una vengeance sobre los Estados Unidos, y las potencias capitalistas desarrolladas.

El año pasado, los precios en los mercados futuros de petróleo reflejaban expectativas de que el petróleo costaría alrededor de $25 por barril a mediados del 2004. Pero en octubre de este año, un director de Sueden –un broker de commodities- basado en el Reino Unido, comentó: “$50 ya no es considerado el techo… Ahora se lo ve como el precio piso, y los inversores están mirando hacia otros commodities de la misma manera que han mirado al petróleo” (“Commodity Index at Twenty-Three Year High”, Financial Times, 8 octubre 2004)

Las inversiones especulativas en el mercado petrolero fueron seguidas de flujos similares en los mercados de commodities. A principios de octubre el índice CRB de Reuters (una canasta de 17 commodities futuras) alcanzó el punto más alto en 23 años (FT, 8 octubre 2004) “los persistentes precios altos del petróleo se mantienen como una sombra sobre la recuperación”, comentó un economista de Global Insight Inc. (Nell Henderson, “Greenspan Cities Oil´s Restraint, Washington Post, 9 septiembre 2004).

Suministros interrumpidos

La reciente alza de precios no es el resultado de un embargo de los productores (como con los embargos de la OPEC de 1973 y 1979), sino que es el resultado de una combinación de factores de ofertas y demandas. Hubo un alza importante de demanda de petróleo en 2003-2004, principalmente por el rápido crecimiento económico de China y en menor medida de los EE.UU. Por el lado de oferta , las capacidades existentes de las instalaciones de producción, transporte y refinería no podían satisfacer rápidamente la creciente demanda. Al mismo tiempo, los eventos en Irak, Arabia Saudita, Venezuela, Rusia y Nigeria, junto a cuatro huracanes en rápida sucesión en el Golfo de México, interrumpieron los suministros y provocaron pánico en los mercados internacionales. Entonces, los precios crecientes y la perspectiva de una prolongada alza en el precio del petróleo atrajeron a los grandes especuladores financieros en los mercados futuros del petróleo, impulsando los precios aún más arriba.

El rápido crecimiento de China, particularmente en los sectores intensivos de manufacturas, transporte y construcción, aumentaron las demandas por petróleo del país cerca del 40% entre 2000 y 2004. Desesperados por asegurar suficiente petróleo para alimentar su rápido desarrollo económico, los importadores Chinos han estado dispuestos ha pagar precios Premium, llevando hacia arriba efectivamente los precios internacionales del petróleo. Una serie de saltos de precio (el petróleo ha tendido a saltar en incrementos aproximados de $5 dólares por barril en los últimos meses) es típico de condiciones de mercado en las cuales la demanda creciente llega a los límites del suministro posible. La demanda por petróleo de las economías asiáticas semi desarrolladas, que son más intensivas en energía que los países capitalistas desarrollados, en general, también han aumentado. Un crecimiento relativamente alto en los Estados Unidos, además, donde los impuestos al combustible son bajos y el uso del guzzling de gas para los vehículos deportivos utilitarios ha aumentado, también tienden ha fortalecer la demanda. Los Estados Unidos, que tienen 4% de la población mundial, consumen más de ¼ de la energía del mundo.

Lejos de aumentar el suministro mundial de petróleo, como predijeron los consejeros de Bush, (véase Peter Beaumont y Faisal Islam, “Carve Up of Oil Riches Begins”, The Observer, 3 noviembre 2002) la producción iraquí todavía están muy por debajo del nivel de pre-guerra (produciendo no mucho más sobre un millón de barriles por día desde la invasión dirigida por el Estados Unidos, comparado con más de tres millones de barriles por día en el período previo) Más aún, la producción iraquí ha sido frecuentemente interrumpida por ataques a las refinerías y a las tuberías de suministros.

El 2003 la huelga del petróleo en Venezuela (en realidad un lock out patronal, un Arma política contra Hugo Chávez) se cortó la producción durante un tiempo. En Rusia, el prolongado conflicto entre Vladimir Putin y Yukos –el gigante productor de petróleo y gas encabezado por el encarcelado Mijail Jodorkovsky- redujo más todavía el suministro y creó gran incertidumbre acerca del futuro del petróleo y la industria del gas ruso. Entonces, en agosto-septiembre 2004 los huracanes Charlie, Francis, Iván y Janne, crearon devastación en el Golfo de México reduciendo el suministro en cerca del tercio por varias semanas.

En Nigeria la insurgencia en la región del Delta del Níger, que produce todo el petróleo de Nigeria, redujo la producción y aumentó todavía más los temores internacionales. La Fuerza Voluntaria Popular del Delta del Níger ha amenazado con desencadenar la “Operación Ayuno de Langostas”, a menos que Shell y otras grandes compañías petroleras corten la producción y evacuen a sus trabajadores. La mayoría de la gente Ijaw de la región vive en abyecta pobreza, mientras que las compañías petroleras venden el petróleo crudo en cerca de $36 dólares el barril (el cual producen a un costo de entre $2 y $1.5 dólares el barril). El líder la milicia, Mujahid Dokubo-Asari, se convirtió al Islam y proclamó su admiración por Osama Bin Laden (“Threat of New Conflict in Nigeria Helps Oil Price to Hit $50 a Barrel”, Financial Times, 28 septiembre 2004) La huelga general de los trabajadores nigerianos también afectó las exportaciones de petróleo.

Reservas agotándose, sub inversión crónica

La creciente demanda y las interrupciones inesperadas de suministro han subrayado la extremadamente escasa capacidad ociosa disponible de producción, refinado y distribución. Por primera vez la demanda global sobrepasará la capacidad mundial de refinar y distribuir petróleo, de acuerdo con Goldman Sachs (Robert Winnett, “Speculators Hidjack Oil Market”, Sunday Times, 12 septiembre 2004). El encargado de comercio de commodities de Barclays Capital comenta: “El sistema de petróleo ha caído. Hay escasez

de refinería y capacidad de producción. . La capacidad ociosa está ahora bajo el millón de barriles por día…” (Winnett, ST, 12 septiembre)

A pesar de sus inmensas ganancias, las grandes compañías petroleras no han invertido suficientemente en el desarrollo para asegurar la capacidad adecuada de producción. Esto es una repetición de la seria falta de inversiones en el periodo anterior a la crisis de 1973. Después de un aumento de la inversión en producción, tanques y refinerías durante los años 1970, cuando los precios del petróleo estaban altos, hubo una interrupción de las inversiones durante los años 1980 y 1990, cuando los precios eran en general muy bajos. Muy pocas refinerías, tanques o oleoductos de distribución fueron construidos. Durante la segunda mitas de los años 1990, sin embargo, hubo un incremento de la economía mundial, especialmente en los EE.UU. y China, el aumento en la demanda de petróleo comenzó a sobrepasar la capacidad mundial. A comienzos del 2004, la mayoría de los comentaristas culparon con simpleza a China por la subida del precio del petróleo. Ahora algunos funcionarios de gobierno y comentaristas de medios de comunicación están admitiendo que hay un problema estructural, una desadecuación entre la oferta y la demanda, no simplemente una escasez cíclica. “No es el temor lo que impulsa los precios, son las bases del mercado que todo el mundo pasó por alto”, dice Erick Kreil, un analista del Departamento de Energía de EE.UU. (Jad Mouawad, “Not a slip to spare”, New York Times, 20 octubre de 2004)

El encargado de investigación energética en Barclays Capital (London), Paul Horsnell, comenta: “Ha habido baja inversión en absolutamente todo. Lo que tenemos aquí es el pago a la industria por un mercado que ha confiado por demasiado tiempo en la capacidad ociosa” (Mouawad, NYT 20 octubre de 2004)

“De acuerdo con Goldman Sachs, la capacidad de los tanques y refinerías de petróleo ha estado cayendo desde comienzos de los años 1980 debido a la falta de inversiones y la hora de la verdad llegará este año. Desde 1983, el gasto real en exploración y producción de energía ha caído en 49.5%. Construir la infraestructura adicional que se requiere tomará años, quizá más de una década. La Agencia Internacional de la Energía sostiene que en los próximos 30 años la industria de la energía globalmente requerirá $16.000 billones en nuevas inversiones para alcanzar el nivel necesario, y no está claro de donde vendrá este dinero.” (Winnett, ST, 12 septiembre)

Actualmente hay una severa falta de buques tanques. De una flota mundial de 1.500 naves tanque, solo hay dos o tres disponibles en cualquier momento. Las tarifas de buques tanques se han disparado. Entre 1995 y 2004 el precio promedio de arrendar un buque tanque grande para un viaje del Golfo Pérsico a Japón fue de $35.000 por día. En la actualidad, el precio es de $135.000 por día. En un viaje de 40 días, eso añade $4 millones a los costos de transporte. “La falta de buques tanque”, comenta Jad Mouawad (NYT, 20 de octubre), “es sólo una de las presiones que enfrentan los mercados petroleros, una estrechez recorre toda la cadena de producción, desde menos descubrimientos de petróleo a falta de refinerías”.

Claramente, los mayores petroleros subestimaron seriamente el crecimiento de la demanda de petróleo. Han sido además extremadamente precavidos para arriesgarse en grandes inversiones en zonas inestables como el Medio Oriente, Rusia y Asia Central. En el 2002, había capacidad excedente de producción por cinco millones de barriles por día. Ahora virtualmente no hay excedente. Arabia Saudita, que sigue siendo el más grande productor mundial de petróleo, acostumbraba tener capacidad excedente de producción de varios millones de barriles por día. Pero se estima que ahora tiene menos de un millón de barriles por día.

“el mundo tiene menos capacidad ociosa de petróleo que la que tenía en la víspera de los shocks petroleros de 1973. A pesar de esto, las grandes compañías petroleras están ignorando el incentivo de los precios record del petróleo y no están invirtiendo en la prospección y desarrollo de nuevos campos” (James Boxall y Carola Hoyos, “Oil majors Put the Future on Hold, Financial Times, 7 de septiembre de 2004) No han estado alentando a sus accionistas con la perspectiva de desarrollar nuevos campos petroleros. En cambio, las grandes compañías han decidido contentar a sus a sus accionistas mediante la recompra de acciones y el aumento de los dividendos en lugar de un aumento sustancial de sus inversiones de exploración y producción.

Las ganancias de las grandes compañías petroleras han sido impulsadas hasta casi un nivel record por el alza de precios del petróleo. El 25 de octubre, las cinco grandes compañías (Exxon Mobil, BP, Royal Dutch / Shell, Chevron Texaco y Conocco Phillips) anunciaron ganancias trimestrales que en conjunto totalizaron $19.6 billones (para el segundo trimestre de 2004) Al mismo tiempo, estas compañías anunciaron que se concentrarían en aumentar la producción de los campos petroleros maduros, tales como el Mar del Norte y el Delta del Níger. Su foco estaría en la “disciplina del capital”, código que quiere decir “hacer la menor inversión de capital posible y canalizar la mayor ganancia de vuelta a los accionistas”. Se espera que Exxon aumente la recompra de $2 billones a $3 billones, trimestre a trimestre llegando a $9 billones por año. Chevron reinició la recompra, y Goldman Sachs estima que BP podría retornar $32 billones a los accionistas entre 2004 y 2006, equivalente al 15% de su valor de mercado”. (James Boxall, “Shareholders Scrutinise Oil Giants’ Result, Financial Times, 25 de octubre 2004). Un consultor de petróleo, Art Smith de Consultant John S. Herold, estima que las recompras de acciones de los accionistas por las grandes compañías (que sube la ganancia por acción manteniendo así el precio de la acción alto) pueden exceder el gasto en exploración y desarrollo. “La disciplina de capital”, según dicen los ejecutivos de las compañías de petróleo, es necesaria debido a los riesgos geopolíticos y los altos impuestos en muchos países productores de petróleo.

“… el nuevo petróleo nunca viene de áreas estables como Alaska o el Mar del Norte, sino de manera creciente de áreas riesgosas e inestables del planeta.” (Editorial, “Fifty Dollars Oil”, Financial Times, 29 de septiembre 2004)

Horsnell de Barclays Capital comenta: “El mercado enfrenta la perspectiva de años son suficiente flexibilidad o aislamiento de shocks durante un periodo de stress geopolítico extremo.” (Financial Times, 28 de septiembre 2004)

Los grandes petroleros , el puñado de grandes compañías que dominan la industria mundial, ya no tienen la actitud aventurera, bucanero, que mostraron en periodos pasados de expansión. En años recientes, las grandes petroleras crecientemente han dejado la exploración de petróleo y los desarrollos iniciales de nuevos campos a las compañías de servicios petroleros más pequeños. Compitiendo sin rudeza una con otra en este arriesgado negocio, estas compañías con frecuencia emplean las tácticas predatorias usadas por las siete hermanas (las más grandes compañías petroleras) en los primeros días del imperialismo petrolero. Preocupados acuciosamente de los riesgos geo políticos, están también preocupados de la rápida disminución, planteando serios problemas a la industria en el próximo periodo.

De acuerdo con un estudio de consultores de PFC Energy, el mundo ya usa más de 12 billones de barriles por año de lo que encuentra, “En casi cualquier explotación petrolera, el mundo ha estado produciendo más de lo que encuentra por cerca de 20 años. Esto no puede continuar indefinidamente” (Robert Samuelson, “Oil Fantasies”, Washington Post, 6 de octubre 2000). “Fuera de la OPEP, los campos maduros en los EE.UU. y el Mar del Norte se está produciendo cada vez menos petróleo mientras que los nuevos descubrimientos han resultado elusivos, con el 2001-2003 entregando un promedio de 6.8 billones de barriles por año de nuevo petróleo encontrado, comparado con 11.4 billones por año entre 1995 y 2000 (Kevin Morrison, “How can OPEC bring calm to the World oil market?. Financial Times, 3 de junio de 2004)

La demanda mundial, actualmente de 80.3 millones de barriles por día, se espera que aumente a casi 120 millones de barriles por día, a grandes rasgos, el doble del nivel de los años 1970. Las únicas regiones con suficientes reservas nuevas para alcanzar la mayoría de su demanda son el Medio Oriente y Rusia/CEI. La mayoría de los campos petroleros en otras regiones son relativamente pequeños. Por ejemplo, si Bush logra que las compañías petroleras de EE.UU extraigan en el Refugio Nacional Ártico de Vida Salvaje, que contiene reservas potenciales de cerca de 10 billones de barriles, la producción esperada sería de 1 millón de barriles por día (cerca de 5% de la demanda actual de EE.UU.)

De acuerdo con el jefe ejecutivo de Exxon Mobil, Lee Raymond, “La mayoría de los campos más grandes ya han sido encontrados y las próximas oportunidades será cuando grandes inversiones en países como Rusia, Irak, Libia y Arabia Saudita sean políticamente posibles (Boxall y Hoyos, FT, 7 de septiembre)

Aumentar la producción (en el Medio Oriente) requerirá grandes inversiones en la región, estimadas en $27 billones, pero para que esto sea posible tiene que haber un clima político favorable, lo que está lejos de ser el caso”. (Nicolas Sarkis, “Is there Really a Rise in Oil Prices?” Le Monde Diplomatique (English Edition), julio 2004) La referencia a “un clima político favorable” se refiere a la exigencia que a las grandes compañías petroleras les sea permitido romper el control monopólico de las compañías petroleras estatales en países como Arabia Saudita. Los grandes cada vez están menos dispuestos a cooperar con las compañías petroleras estatales, y quieren el control directo de la producción, refinado y transporte, con tasas impositivas “aceptables” sobre la producción y la exportación. “Detrás de esto está el gran dato desconocido, en el Medio Oriente y en todas partes: Cuando llegará la producción al máximo en un país tras otro antes del declive irreversible”. (Sarkis)

“El número de nuevos hallazgos está cayendo, tanto como su volumen. Solamente, un campo petrolero gigante, Kashagan en Kazajstán, ha sido descubierto en los 30 pasados años y los nuevos hallazgos no compensan el petróleo extraído cada año.” (Sarkis)

En los próximos diez a quince años, todos los países capitalistas avanzados, junto con China, pasaran a ser de manera creciente dependientes del petróleo importado. A pesar del lento pero inexorable agotamiento de las reservas petroleras, las principales potencias capitalistas y las grandes compañías petroleras han sido extremadamente lentos para invertir seriamente en el desarrollo de alternativas de fuentes renovables de energía.

La creciente dependencia de los países capitalistas avanzados de energía importada, particularmente del Medio Oriente y Rusia/CEI, y el resentimiento de los grandes petroleros por el papel de las compañías nacionales de petróleo y el cartel de la OPEP, están detrás de la agresiva lucha de las grandes potencias y de sus grandes compañías para ganar el control de las reservas petroleras en el Medio Oriente, África y Asia Central. Lejos de reducir los “riesgos geopolíticos”, sin embargo, la intervención imperialista en Afganistán e Irak, y la construcción de bases de EE.UU. internacionalmente, han agravado inmensamente la inestabilidad en el Medio Oriente y en el llamado “arco de la crisis” que se alarga por Asia Central.

Especulación petrolera

El aumento en precios de petróleo y la perspectiva de que todavía continuaran, ha atraído una jauría de especuladores dentro del mercado. La orientación a los beneficios en el corto plazo en los dos principales mercados del petróleo, Wall Street y Londres han sido descritos como una “estampida de oro negro” y un “nuevo Nasdaq”. La actividad especulativa, de acuerdo a la OPEP y otros comentaristas, añade alrededor de $15 al precio del barril de crudo, e incrementa agudamente la volatilidad en el mercado del petróleo. “Este es el mercado del petróleo más caliente que nunca haya visto”, comentó el jefe de una compañía petrolera. “Ha habido un masivo incremento en la actividad de los Fondos de Inversión de Riego (Hedge Funds) y lo que llamamos intereses no comerciales (aquellos que no usan petróleo para sus negocios) se han duplicado recientemente, un montón de nuevos bancos están ingresando y toda la especulación es muy disruptiva”. (Winnett, Sunday Times, 12 de septiembre)

El Bank of Internacional Settlements (BIS) informó que en los primeros 8 meses de 2004, el volumen de contratos futuros de petróleo aumento un 25%. En una época de ganancias sin brillo en los mercados bursátiles, los especuladores, que incluyen grandes bancos comerciales (eg. Barclays) y Fondos de Inversiones de Riesgo fueron atraídos por los inmensos beneficios al corto plazo se pueden hacer. Con precios moviéndose hacia la estabilización, o incluso descendiendo en la mayoría de los grandes mercados de valores de renta variable, bonos y créditos, los inversionistas en busca de retornos altos se han vuelto hacia los mercados de commodities, petróleo en particular”. (“In Search of Black Gold: Speculation in Oil Markets”, BIS Quaterly Review, Septiembre 2004, p.16). En septiembre se informó que los grandes bancos de New York y Londres estaban ofreciendo 1 millón de prima de contratación de cualquier comerciante de petróleo dispuesto a unirse a su staff.

En el pasado, la mayoría del petróleo era adquirido en el mercado físico, donde los intermediarios petroleros, las líneas aéreas, las compañías de generación de electricidad y otros grandes consumidores industriales adquirían directamente petróleo a las compañías productoras. En los últimos 18 meses, sin embargo, ha habido una rápida “commoditización” del petróleo, con una gran participación de las transnacionales en los mercados de futuros (alrededor de un sexto y aumentando). De los 680.000 opciones de contratos futuros de petróleo crudo (no todos los cuales serán ejecutados) la participación de los Fondos de Inversión de Riesgo y de otros especuladores fluctuó en 2004 entre 92.000 y 167.000 (Commodities Future Trading Comition, informado por Jonathan Fuerbringer, “Some Oil Speculators Are Starting to Bail Out, Internacional Herald Tribune, 30 agosto 2004, y Bloomberg News, “Hedge Funds Helped Oil Prices Stampede, BIS says”, IHT 7 septiembre 2004)

Aprovechando las bajas tasas de interés, los Fondos de Inversión de Riesgo, las Compañías de reaseguramiento y otras casas financieras adquirieron futuros de petróleo sobre la base de efectivo prestado (el BIS informó de un 50% de aumento en préstamos tomados por esas instituciones para financiar adquisiciones de petróleo )

Los precios de los llamados mercados futuros de petróleo a largo plazo (en los que se negocian opciones de comprar petróleo a 5 años plazo) también han subido significativamente. En los últimos 20 años el precio por barril ha promediado $20. En los últimos 18 meses, sin embargo, el precio ha crecido a $35 por barril, parcialmente como resultado de la intensificada especulación.

Al mismo tiempo, los cálculos que los problemas de suministro en el largo plazo mantendrán al alza los precios del petróleo en el futuro previsible han llevado a algunos de los grandes bancos de inversiones a comprar suministros físicos de crudo para establecer depósitos físicos que esperan vender con grandes ganancias en el futuro. Morgan Stanley, por ejemplo, ha estado adquiriendo espacio de almacenaje en Holanda, y alquilando buques tanques con objeto de acumular un depósito de petróleo crudo.

“…Además de los especuladores a corto plazo, los bancos de inversión también han identificado la amenaza de una hora de la verdad del petróleo, que los ha animado a moverse agresivamente en el mercado”. La sombría perspectiva a largo plazo de precios del petróleo también es la razón por la cual los bancos han comenzado a establecer suministros de petróleo directamente. Morgan Stanley y Deutsche Bank compraron recientemente los derechos de 36 millones de barriles de petróleo entre 2007 y 2010 directamente de los campos petroleros del Mar del Norte. (Winnett, Sunday Times. “Speculators Hijack Oil Market, Sunday Times, 12 septiembre 2004)

El Mercado mundial capitalista no ha conseguido desarrollar suficientes suministros para responder a la creciente demanda actual, mientras la frenética especulación en el mercado ha agravado la volatilidad e inestabilidad tanto de los mercados de commodities como financieros (Véase: “Black gold rush and casino capitalism, The Socialist, 23 de octubre de 2004; cwi website URL)

Temores a conmociones geopolíticas

Los lideres del Occidente capitalista y Japón han estado tratando desesperadamente de quitar importancia al peligro potencial, pero en realidad están atrapados por la posibilidad de un nuevo shock petrolero. A pesar de la debilidad de la OPEP, a finales de los años 1990, cuando el petróleo cayó a $10 por barril, Occidente todavía teme la posibilidad de la acción concertada de la OPEP para impulsar el alza de los precios. También temen levantamientos en países productores claves, especialmente Arabia Saudita, que tiene dos tercios de las reservas conocidas de petróleo en el mundo y que actualmente suministra cerca del 30% de la producción mundial. Es una ironía de la historia que los ministros de finanzas del G8 reunidos en Mayo en Nueva York fueran obligados a llamar a los productores de petróleo “a proveer suministros adecuados para asegurar que los precios del petróleo retornaran a niveles consistentes con la prosperidad y estabilidad económica global sustentable. (financial Times, 24 de mayo 2004) Por implicación, el llamado fue dirigido en primer lugar a Arabia Saudita, el único productor con significativa capacidad ociosa. Sin embargo, uno de los principales objetivos del régimen de Bus al invadir Irak fue quebrar la OPEP y reducir la dependencia del suministro petrolero Saudita. De hecho, la dependencia de EE.UU. y Occidente de la producción Saudita ha aumentado.

En febrero de 2004, la OPEP anunció su intención de cortar su producción con el objeto de mantener el nivel de los precios. La demanda mundial de petróleo generalmente cae en el segundo trimestre, y los miembros de la OPEP querían evitar que los importadores occidentales acumularan stocks, que tenderían a reducir el nivel de precios. El movimiento también fue promovido por la caída continuada del dólar, que reducía el ingreso real de los productores. El anuncio gatilló una ola de especulación en el mercado petrolero, que subió el precio a $40 a fines de mayo. Alarmado por la súbita alza, el régimen Saudita retrocedió, prometiendo rapidamente impulsar un aumento de 2.5 millones de barriles por día en la producción de la OPEP, en su mayor parte provisto por la propia Arabia Saudita. En su momento, la reunión de la OPEP del 3 de junio en Beirut, acordó incrementar la producción de la OPEP en 2 millones de barriles por día. Sin embargo, muchos comentaristas sostienen que estas decisiones de la OPEP no hicieron en la práctica ninguna diferencia. La mayoría de los miembros de la OPEP, ya estaban de todas maneras, produciendo por encima de sus cuotas. Los expertos tenían dudas acerca de si la OPEP podía realmente producir otros 2 millones de barriles por día debido a la limitada capacidad de producción.

Sin embargo, los argumentos técnicos sobre las cuotas fueron hechos a un lado en mayo por los ataques a las instalaciones de petróleo y trabajadores extranjeros en Yanbu y Khobar. Estos ataques fueron los últimos de una larga serie. Los incidentes esparcieron el pánico en los mercados petroleros de Nueva York y Londes. Parecían confirmar la vulnerabilidad ampliamente publicitada del régimen Saudí. Un ex funcionario de la CIA, Robert Baer, ha publicado recientemente un libro, “Durmiendo con el Demonio”, que destaca los riesgos de las refinerías, terminales y oleoductos, “Los puntos frágiles son demasiados para contarlos”, escribe Baer (Paul Blustein, “Oil Prices Reach New Peak as Terrorism Anxieties Jump, Washington Post, 2 de junio 2004)

Las preocupaciones por la demanda superando el suministro fueron reforzadas por el miedo de nuevos ataques terroristas. Como puntualizó un analista del petróleo, “Es una lucha entre los fundamentos del mercado y los fundamentalistas”. Los lideres occidentales y negociantes del mercado no están preocupados solamente por los efectos disruptivos de la multiplicación de los incidentes de sabotaje, toma de rehenes y asesinatos. Ellos temen que la escala de ataques apunte a los fundamentos del régimen Saudí. Un economista anónimo de Ryan dijo al Financial Times: “Si los ataques crean el sentimiento de que Arabia Saudita se está deslizando hacia la guerra civil, podría tener un efecto masivo sobre los mercados, mucho más preocupante que un ataque sobre los suministros. Si te detienes a pensarlo, una percepción así podría llevar al petróleo a $100 el barril. Pero todavía no estamos allí. (“How can OPEP bring calm to the world Oil Markets”,Financial Times, 3 de junio de 2004)

“Ellos (el régimen Saudita) aparecen más vulnerables de lo que han sido desde 1991”, cuando Saddam invadió Kuwait comenta Joseph Stanislaw, presidente de Cambridge Energy Research Associates, “Pero recuerden nunca les ha pasado nada”. (“Market Worries”, Financial Times, 2 de junio 2004)

Cualquier cosa sea lo que digan en público, los estrategas de la industria petrolera no desechan a la lígera la posibilidad del levantamiento y cambio de régimen en Arabia Saudita. Fadel Gheit, por ejemplo, después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en los EE.UU., advirtió de un “escenario de pesadilla” del principal terminal exportador de petróleo de Arabia Saudita en Ras Tamura siendo anulado por insurgentes, desordenando masivamente el suministro mundial de petróleo. El norteamericano nacido en Egipto que trabajó previamente como Ingeniero Químico para Mobil y Yanbu, es ahora analista petrolero para el Banco de Inversiones Oppenheimer & Co, New York. The Guardian, reportó sus opiniones en junio: “No es solo Ras Tamura o los Centros de refinería de Abqaiq peligrosamente expuestos a ser golpeados por acciones de militantes, sinó que el Sr. Gheitr cree que un cambio de régimen en Arabia Saudita a un gobierno islámico más hostil es tan inevitable como lo fue en Irán un cuarto de siglo atrás. “Sólo es cuestión de tiempo”, dice. (Terru Macalister, “Once seen as an alarmist fear, an attack on key Saudi terminal could destabilise the Wets”, 3 de junio 2004) Otro analista petrolero, Julian Lee, acepta que el escenario de los $100 por barril podría resultar del sabotaje de un gran complejo petrolero Saudita o del derrocamiento del régimen. “Creo que sería difícil poner un límite superior al tipo de reacción de pánico que se vería en los mercados petroleros globales como consecuencia de la perdidad de los suministros Saudíes”. The Guardian resume los puntos de vista de Gheit: “Él está convencido que hay una amenaza continúa que paralizaría la economía mundial. En el pasado ha sido acusado de irresponsable por críticos que dicen que traficantes tontos han estado prediciendo el cambio del régimen Saudita por 20 años en el pasado, pero la situación actual atemoriza a economistas y consumidores por igual…” (Macalister)

En público, los lideres capitalistas muestran una cara valiente, disminuyendo las perspectivas de otro shock petrolero. Sin embargo, después de participar en reuniones recientes de los ministros de finanzas del Grupo de los Siete, el columnista del Observer, William Keegan, comentó: “Mi sentimiento acerca de la reunión del pasado fin de semana es que hay una atmosfera de pánico no expresado sobre el precio del petróleo, y acerca del peligro de una crisis seria…” (“Pouring Oil on Troubled Economists, Observer, 10 de octubre 2004)

¿Un nuevo shock petrolero?

“Una recesión impulsada por el petróleo no se ve tan lejana”, escribió Paul Krugman, economista y columnista del New York Times (15 de mayo de 2004). La mayoría de los líderes capitalistas y comentaristas económicos, sin embargo, han rechazadp hasta ahora la idea de un nuevo shock petrolero, comparable con 1973 y 1979, o el más pequeño shock de 1990 (cuando Saddam ocupó Kuwait). Dicen que no hay embargo en la OPEP, solo escasez de capacidad que puede ser superada. Además la inflación mundial es en general muy baja, nada parecido a la acelerada alza de la inflación a fines de 1960 y 1970. En esta situación, alzas repentinas, masivas, de los precios del petróleo afectan simultáneamente la producción industrial y gatillan grandes alzas de precios tanto para los industriales como para los consumidores. Esto fue seguido por exigencias de los trabajadores por aumentos compensatorios de salarios, llamados “efectos de segundo round” en jerga de los economistas. Los años 1970 fueron los años de la estanflación (estancamiento con inflación)

Hoy día los países capitalistas avanzados (aunque no los países en desarrollo en proceso de industrialización) son menos dependientes energéticamente que en los 1970. En EE.UU. se consume cerca del 20% menos de energía por dólar del PIB que lo que se hacía durante el último salto de precios del petróleo, en tiempos de la crisis de la Guerra del Golfo de 1990-91 (parcialmente,por supuesto, por la reducida contribución de las manufactureras al PIB de EE.UU.) Los optimisdtas sostienen que aumentos adicionales del precio del petróleo, estimularán las inversiones en ahorro de energía y fuentes alternativas de energía. Finalmente los mecanismos de mercado corregirán los desajustes actuales: Los precios más altos del petróleo reducirán la demanda, llevando a un crecimiento más lento, con una subsecuente caída de los precios del petróleo. Sin embargo, todo esto (admiten los optimistas) está basado en la premisa que no habrá un levantamiento masivo en Arabia Saudita u otro país gran productor petrolero.

¿Así que todo está bien en la economía mundial? Incluso sin los aumentos del precio del petróleo, la economía mundial estaría enfrentando la perspectiva de una nueva crisis en el futuro cercano. Un crecimiento global débil es impulsado por los EE.UU. y China. Los inmensos déficit gemelos de los EE.UU. (el déficit federal y el déficit de la balanza de pagos) son insostenibles.

Es solo cuestión de tiempo antes que haya una aguda declinación del dólar y una recesión de la economía mundial, con una previsible convulsión en el sistema financiero mundial. Ante una caída mundial veríamos, por supuesto, una declinación o incluso un desplome en la demanda de petróleo, y el precio caería. Sin embargo, entretanto, un periodo de precios altos del petróleo ($50 por barril incluso por tiempo extremadamente corto) habría hecho daño a la economía mundial. En combinación con otros factores, la subida del precio del petróleo, incluso si no es (aún) a escala de 1973, podría gatillar un descenso mundial de actividad, o incluso una seria recesión.

“Pero no es como los 1970”, repiten continuamente los comentaristas. Aunque se refieren al shock del precio del petróleo de una manera muy simplista, como si se tratara de “shocks” completamente externos (exógenos), por embargos políticos de petróleo por los países de la OPEP. Los embargos como consecuencia de la guerra árabe-israelí y la revolución Iraní de 1979, por supuesto fueron los eventos inmediatos que precipitaron las recesiones mundiales. Al mismo tiempo, la mayoría de las condiciones de la crisis económica estaban presentes antes del agudo aumento de precios del petróleo. Entre otras cosas, la acelerada inflación redujo el ingreso real de los productores de petróleo (ya que el petróleo estaba evaluado casi completamente en dólares en esa época) Hoy día, enfrentamos una coyuntura diferente, los factores no son los mismos que los de 1970. Sin embargo, el alza del precio del petróleo es nuevamente el síntoma de una crisis más profunda, y nuevamente hay una interacción de causa y efecto, con precios de petróleo en alza acelerando el desarrollo de una nueva crisis económica mundial.

La inflación mundial actual es relativamente baja. Pero precios del petróleo más altos como en los 1970, inevitablemente provocaran efectos inflacionarios (costos al alza de los manufactureros y los consumidores) y efectos deflacionarios (reducida demanda de bienes y servicios, ya que el dinero gastado en energía no puede ser ocupado en otras cosas) Esto inevitablemente significará crecimiento más lento. La única cuestión es ¿Cuanto más lento? La sabiduría convencional sugiere que un aumento de $10 por barril provoca la disminución de 0.5% del PIB. Si el precio del petróleo permanece cerca de los $50 por barril o arriba durante seis meses o más, esto implica que el crecimiento global se reduciría en cerca del 1%. Estos cálculos sin embargo, sugieren un ajuste suave al nuevo nivel de precios del petróleo. En realidad, hay que esperar efectos más volátiles con convulsiones en la economía mundial.

Greenspan, cabeza del Banco de la Reserva Federal de EE.UU., y otros líderes capitalistas sostienen que en contraste con los años 1970, no hay peligros que los aumentos de los precios del petróleo disparen una espiral inflacionaria. El subsecretario del Tesoro de los EE.UU., John Taylor, dice que “alrededor del globo hoy día la gente (léase los capitalistas) han confiado que los Bancos Centrales no van a permitir que tales shocks alimenten más inflación de largo plazo”. Esto esta basado en la sunción que la capacidad de negociación reducida de los trabajadores, que refleja la fragmentación de la fuerza de trabajo, el debilitamiento de los sindicatos y las leyes antisindicales, han reducido o eliminado los así llamados “efectos de segundo round”, esto es la lucha de los trabajadores por ganar salarios más altos en compensación por alzas de los precios. Un gobernador de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernanke, sin embargo ha emitido una nota de advertencia. Si fuera cierto, dijo, que las alzas de precio del petróleo no llevaran a alzas generalizadas de precios seguidos por aumentos salariales, entonces los Bancos Centrales podrían estimular el crecimiento manteniendo bajas las tasas de interés y una política de dinero fácil. “Pero en la práctica, no se sabe que tan bien ancladas están las expectativas de inflación y por lo tanto debemos ser muy precavidos al responder”. (Chris Giles, “Why this time the World Economy Can Cope with an Oil Price Shock”, Financial Times, 20 octubre 2004)

Bernanke al menos no está listo para ignorar el impacto inflacionario de alzas de precios del petróleo sostenidas. Las fuerzas económicas reales son más fuertes que las “expectativas”. Es inevitable si hay un alza de inflación de precios, que grandes sectores de los trabajadores en todas partes se impliquen en feroces luchas para proteger sus condiciones de vida contra los patrones. Aunque esta pueda no ser una perspectiva inmediata, el fantasma de la estanflación sigue persiguiendo a la burguesía.

Especialmente los EE.UU. que importan diez millones de barriles por día, serán afectados fuertemente por la subida del precio del petróleo. Los mayores costos del crudo han impulsado el aumento del déficit comercial de los EE.UU., que ya está en niveles record. El déficit comercial del 2004 se espera que sobrepase los $590 billones, 19% más alto que el record del año pasado de $496,5 billones de desequilibrio. El año pasado, los Estados Unidos tuvieron un déficit comercial, por comercio de petróleo crudo, de cerca de $100 billones. El déficit crónico de la balanza de pagos de Estados Unidos, es el factor principal detrás de la depreciación del dólar. Aunque algunos productores ahora están valorando su petróleo en euros, la mayoría del petróleo todavía tiene precio en dólares. Al reducir el ingreso real de los productores, la desvaloración del dólar ejerce una presión continua sobre ellos para mantener sus ingresos mediante precios en dólar más altos por el petróleo.

El mayor gasto de consumo en gasolina y diesel para vehículos y combustible de calefacción doméstica (que en la medida que llega el invierno su suministro se hace más escaso en los Estados Unidos) ya ha disminuido el crecimiento del consumo en Norteamérica, la fuerza motora de la economía. La consecuencia inevitable es un crecimiento más lento y la pérdida de puestos de trabajo. ¿Podrían los Estados Unidos y otras economías capitalistas avanzadas confiar en sus reservas estratégicas para contener el alza del precio del petróleo?. Los Estados Unidos tienen cerca de setecientos millones de barriles en su reserva estratégica de petróleo en Louisiana, y los países capitalistas avanzados en conjunto tienen reservas por sobre 4 billones de barriles. Hasta ahora, las reservas de Estados Unidos han sido usadas solamente para hacer frente a las pérdidas de petróleo del Golfo de México durante los huracanes de septiembre y octubre de 2004. Si los Estados Unidos, u otras grandes economías intentan utilizar sus reservas estratégicas para bajar los precios mundiales del petróleo, sin duda los productores reaccionarían reduciendo la producción. En cualquier caso, las reservas estratégicas de petróleo rápidamente se agotarían si fueran utilizadas en la intervención activa del mercado.

Las “fuerzas del mercado” tarde o temprano alinearán la demanda con la oferta. Pero inevitablemente con dolorosos resultados. Un estratega del petróleo, Adrian Binks, escribiendo para el Financial Times, resumió el proceso bastante bien: “eventualmente los altos precios del petróleo reducirán el crecimiento económico, y el sistema de suministro de petróleo volverá al equilibrio. Sin embargo, el ajuste debe ser por parte del consumo, ya que esta es una crisis de la demanda; y será doloroso tanto para productores como para consumidores. Los países consumidores sufrirán recesiones económicas y tendrán que tomar medidas robustas para reducir el consumo de petróleo. Esto, dañará la participación de mercado en el largo plazo de los productores de petróleo. Las medidas más efectivas en el corto plazo para disminuir la demanda en los principales mercados de petróleo del mundo, serían impuestos más elevados en los Estados Unidos al combustible del transporte. Pero ningún candidato presidencial de los Estados Unidos iría a la elección con esta aproximación. China necesita reducir el sobrecalentamiento económico, pero corre el riesgo de un duro aterrizaje si aplica los frenos muy rápido. Esta es una crisis energética sin soluciones fáciles.” (Adrian Brinks, “Oil: Is the Sense of Crisis Overdone?” Financial Times, 19 Octubre 2004).

En años recientes las tasas de crecimiento en Europa y Japón han sido mucho más bajas que en Estados Unidos. Los precios más altos del petróleo deprimirán todavía más las tasas de crecimiento. Tanto el FMI como el Banco Central Europeo han reducido sus pronósticos de crecimiento para 2004. Los países pobres semidesarrollados y subdesarrollados de Asia, Latinoamérica y África serán golpeados todavía más fuerte por los precios del petróleo más altos. “China y África tienen más del doble de intensidad en el gasto energético que el promedio de la OCDE e India casi tres veces en términos de uso de petróleo por dólar de PIB. La Agencia Internacional de Energía estima que un alza del precio del petróleo de $10, sostenida por un año, disminuiría 0.8% del PIB de China, 1% de India, 1,8% de Tailandia y 3% de África Subsahariana” (Ed Crooks, “The Next Oil Shock”, Financial Times, 17 mayo 2004).

Otro elemento volátil potencialmente explosivo en la actual situación, es la especulación financiera masiva en futuros de petróleo y otros commodities. Montos fenomenales de fondos líquidos están envueltos en el comercio especulativo. La posibilidad de crisis financiera es inherente en este proceso, especialmente en el evento de una disminución o súbita caída en los precios del petróleo con el desarrollo de una recesión. Los fondos de inversión de riesgo de Estados Unidos, Administración de Capital de Largo Plazo, fracasaron en 1998 como resultado de la especulación en bonos en rublos rusos, siguiendo su colapso. Esto llevó al sistema financiero mundial al borde mismo del colapso, evitado solamente por la intervención del Banco de la Reserva Federal. Bastaría el colapso de uno o dos de los fondos de inversión de riesgo o de los bancos de inversión involucrados en esta actividad para desatar una crisis de proporciones. El colapso de uno o más de los “hacedores del mercado”, las casas financieras que organizan y aseguran los diferentes mercados de commodities , también podría gatillar un colapso. La frenética especulación en commodities que tiene lugar actualmente recuerda mucho la especulación similar en el período anterior al shock petrolero de 1973.

Caos capitalista.

La nueva crisis del petróleo una vez más demuestra el carácter caótico del capitalismo, con la inevitabilidad de crisis y trastornos.

El mercado capitalista, dominado por las grandes potencias y las mayores compañías petroleras, ha fracasado en conjugar la oferta y la demanda. Durante décadas, siguiendo políticas de maximización del beneficio en el corto plazo, no han sido capaces de invertir en nuevas instalaciones adecuadas para la producción, refinamiento y distribución. De esta manera, ha resultado de la crisis coyuntural un problema estructural de largo plazo. De lo cual inicialmente se responsabilizó a la demanda inesperada de China. Ante los “riesgos geopolíticos” y regímenes impositivos “inaceptables” las grandes corporaciones petroleras virtualmente han declarado una huelga de inversiones.

La crisis coyuntural del petróleo ha exacerbado enormemente la frenética especulación financiera en petróleo y otros mercados de commodities. Esto ha hecho la situación aún más volátil y la actividad especulativa sin control en sí misma amenaza con provocar una crisis en los mercados financieros mundiales.

Las políticas cada vez más agresivas del imperialismo norteamericano y sus potencias aliadas con la intervención militar en Afganistán e Irak, han agravado enormemente todas las tensiones y conflictos internacionales. Como resultado, es mucho más probable que conflictos y convulsiones económicas, políticas y nacionales ocurran. Lejos de garantizar a los Estados Unidos y a Occidente un suministro seguro y barato de petróleo, la agresión militar imperialista ha hecho el suministro de petróleo mucho más precario.

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