Irlanda: 90.000 personas se manifiestan en el día nacional de protesta

¡Los sindicatos deben terminar con sus políticas de consenso social y luchar para derrotar al gobierno!

mundosocialista.net

90.000 personas participaron en el día nacional de protesta del viernes 6 de noviembre para oponerse a los planes del gobierno irlandés de recortar 4.000 millones de euros en salarios, servicios y empleos en sus presupuestos de diciembre.

El Socialist Party (CIT en Irlanda) estuvo presente en cada una de las ocho manifestaciones. Al final del artículo hay reportajes de cada manifestación.

La participación en los actos del 6 de noviembre fue importante y reflejó el profundo descontento que existe hacia los ataques que el gobierno está lanzando contra la clase obrera. El hecho de que hayan gastado 54.000 millones de euros en pagar los préstamos basura de los bancos al mismo tiempo que atacan brutalmente los salarios y los servicios públicos aumenta el malestar y demuestra la enorme desigualdad del capitalismo irlandés.

Aunque la participación fue importante, no fue abrumadora y podría haber sido mucho mayor si los líderes de los sindicatos hubieran ofrecido una verdadera alternativa de lucha. Por una parte los líderes sindicales dicen que se oponen al thatcherismo de tierra quemada del gobierno. Por la otra, declaran que el ajuste de 16.000 millones de euros (propuesto por el gobierno) tiene que llevarse a cabo en ocho años en lugar de en cuatro.

Los sindicatos están organizando protestas y han indicado que habrá una huelga del sector púbico el 24 de noviembre. Sin embargo, la intención de estas acciones no es la de derrotar al gobierno sino la de forzarlo a entrar en una mesa de negociación para que se adopte un enfoque “unitario” y “más justo” a la crisis. No obstante, cualquier acuerdo supondría un ataque frontal al nivel de vida de los trabajadores y contribuiría a un mayor deterioro de la economía.

Antes del día de lucha, los líderes sindicales ya habían aceptado que podía haber cuantiosos recortes en el sector público. En realidad, limitaron su oposición a decir que no debería haber más recortes en los salarios de este sector. Y dicen esto únicamente porque hay un enorme descontento entre los trabajadores del sector público, que ya han sufrido grandes recortes salariales este año y están sirviendo de chivo expiatorio para la crisis.

Los sindicatos no salieron a la palestra para decir que el gobierno debía y podía ser derrotado. Además de aceptar importantes recortes en los servicios públicos, no han dicho ni han hecho nada contra la destrucción de puestos de trabajo y el desempleo. Que solamente hablaran de los salarios en el sector público explica la baja participación en las manifestaciones del viernes por parte de los trabajadores del sector privado. La debilidad de los líderes sindicales está dando al gobierno y a la patronal la oportunidad de dividir a los trabajadores del sector público y privado.

El día de huelga convocado para el 24 de noviembre tiene ahora una gran importancia. La cuestión decisiva es la siguiente: ¿puede desarrollarse una verdadera lucha si el descontento de los trabajadores del sector público vence sobre la posición conservadora de los líderes sindicales?

Al igual que hicimos en cada una de las ocho manifestaciones, el Socialist Party está llamando a todos los trabajadores a convertir el 24 de noviembre en un día de huelga general en contra de los recortes salariales y de servicios, y de las pérdidas de empleo que se dan tanto en el sector público como en el privado.

También estamos proponiendo la creación de un partido de masas que represente a la clase trabajadora y que ofrezca una genuina alternativa de lucha por un gobierno de izquierdas y socialista. El partido vendió en total casi 500 periódicos y conoció a 25 personas que estaban interesadas en el Socialist Party durante los actos del 6 de noviembre.

Manifestaciones alrededor del país

Tullamore – Rita Ann Harrold

Más de 4.000 personas participaron el pasado viernes en la protesta organizada por el Congreso Irlandés de Sindicatos (“Irish Congress of Trade Unions” o “ICTU” en inglés) en Offaly, el condado natal del Primer Ministro irlandés. En ella estuvieron presentes sindicatos y trabajadores del sector público y privado, incluyendo los sindicatos ASTI (profesores de secundaria), TEEU (industria y electricidad), IMPACT (sector público y servicios) y SIPTU. La representación en mayor número del sector privado fue la de los trabajadores de Green Isle Foods de Naas, Kildare.

Claramente, la gran cantidad de prensa negativa había aumentado aún más el malestar de los manifestantes. Los comentarios de los medios de comunicación sobre la “irresponsabilidad” de los trabajadores por estar de brazos caídos durante una tarde fueron el punto principal de una de las intervenciones al final de la manifestación, que consiguió grandes aplausos cuando enumeró algunas de las acciones irresponsables del gobierno, incluyendo la infame ley NAMA (54.000 millones de euros para salvar a los bancos).

A pesar de no tener una base local el Socialist Party intervino de manera muy positiva en la manifestación. Los miembros del partido distribuyeron octavillas desde un stand en el centro de la ciudad, y después a los manifestantes durante la marcha. Tuvimos una buena acogida y mucha gente sostuvo nuestras pancartas. Se vendieron 13 periódicos. La necesidad de formar un nuevo partido de los trabajadores se hizo clara, ya que éramos la única organización presentando una alternativa socialista a las propuestas del gobierno y del propio ICTU.

Dublin – Ann Katrin Orr y Cillian Gillespie

Alrededor de 40.000 personas marcharon a través del centro de Dublín el viernes mostrando su oposición a la estrategia del gobierno de recortar los salarios, servicios y puestos de trabajo. Muchos trabajadores expresaron su profundo descontento ya que sus ingresos se habían deteriorado como resultado de los ataques por parte de la patronal y el gobierno que ya habían sufrido sus sueldos y condiciones de trabajo.

Las dos personas a la cabeza de la manifestación iban disfrazadas de banquero y promotor inmobiliario. La Parca llevando una careta de Brian Cowen (Primer Ministro irlandés) también se unió a la marcha, pero aparte de esto el ambiente fue bastante más serio.

Una encuesta llegó a la conclusión de que el 30% de los manifestantes eran trabajadores del sector privado y el 70% del sector público. El Socialist Party tenía dos grandes pancartas en la manifestación y nuestros cánticos fueron seguidos por muchos de los manifestantes.

Distribuimos nuestros panfletos, vendimos nuestra publicaciones y propusimos una huelga general de 24 horas como el siguiente paso para luchar contra los ataques del gobierno e intensificar la campaña contra los recortes. Nuestros argumentos tuvieron una respuesta muy positiva. Mucha gente acudió a nuestro stand, sobre todo cuando el Parlamentario Europeo Joe Higgins habló a través del megáfono.

A pesar de la intensa lluvia, hablamos con mucha gente y nuestros compañeros vendieron 200 periódicos y 20 revistas y numerosas personas expresaron su interés en unirse al Socialist Party.

Galway – Richard Manton

Alrededor de 6.000 personas marcharon a través de Galway, llevando pancartas como: “Dejad de exprimir a las familias trabajadoras”, “Salvad empleos y servicios” o “No a NAMA, no a los recortes”. Estas eran demandas mínimas, pero aún así encontraron el rechazo de los ministros del gobierno, que declararon que no había alternativa a los recortes.

Uno de los principales objetivos de la manifestación fue oponerse al intento de dividir a los trabajadores de los sectores público y privado. Sin embargo, en la marcha predominaron los sindicatos del sector público. El ánimo de los trabajadores era de descontento, pero sombrío. Solamente el Socialist Party lideró los cánticos en una protesta por lo demás silenciosa. Nuestros posters, pidiendo una huelga general, jalonaban la ruta de la manifestación.

En conjunto, nuestra intervención fue la mayor llevada a cabo en Galway hasta la fecha. Distribuimos 1.500 octavillas, vendimos 60 periódicos, intensificamos nuestra difusión pública y un puñado de personas se interesaron en saber más del Socialist Party.

Cork – Dave Keating

El día nacional de protestas contempló a 15.000 personas manifestarse en Cork. Las dos delegaciones del Socialist Party en Cork comenzaron temprano y levantaron un stand cerca del punto de partida de la manifestación. Acudieron a la manifestación 14 miembros del partido, algunos simpatizantes y estrenamos pancarta para el Socialist Party de la ciudad de Cork.

Los primeros en firmar nuestra petición por una huelga general de 24 horas fueron algunos trabajadores municipales que habían viajado desde Youghal. Después de haber pagado desde siempre un 6,5% de su salario para sus pensiones, ahora han sido gravados con una nueva tasa sobre las pensiones. Todo esto para conseguir una pensión tan pobre que tiene que ser complementada con la pensión para mayores, para la que por supuesto también tienen que pagar.

Mientras la marcha avanzaba, un número importante de personas se concentró detrás de nuestra pancarta, incluyendo los trabajadores de Coca-Cola que llevan en huelga 11 semanas. Inicialmente el nuestro fue el único contingente ruidoso, con cánticos como “Trabajadores, uníos, los sindicatos deben luchar”, contestados con un entusiasta “Huelga general de 24 horas”.

Dos compañeros se desplazaron a lo largo de la marcha con un par de megáfonos repitiendo los cánticos. Algunos sectores permanecieron pasivos, pero no otros, sobre todo mujeres miembros del sindicato IMPACT, y otras del Sindicato de Trabajadores de la Comunicación (“Communication Worker’s Union” o “CWU” en inglés).

A la marcha acudieron fundamentalmente trabajadores del sector público. Los grandes ausentes fueron los trabajadores jóvenes super-explotados en el sector privado así como las crecientes legiones de desempleados. El Socialist Party intervino de manera excelente en Cork: distribuimos 4.000 octavillas, vendimos 60 periódicos, recaudamos 80 euros para nuestras campañas y siete personas se interesaron en unirse al partido.

Limerick – Dave Vallely

Alrededor de 6.000 trabajadores soportaron el temporal de viento en Limerick para protestar contra los ataques del gobierno hacia el sector público. La tormenta se había situado amenazadoramente sobre el horizonte y reflejaba el ánimo de muchos en la manifestación.

Los que hablaron con el Socialist Party contaron las dificultades que los recortes y las tasas sobre la renta ya habían provocado, y una persona del condado de Limerick nos comentó como, desde que empezaron los recortes, habían perdido 3 de los profesores más antiguos de la escuela donde trabaja, un tercio de la plantilla.

El descontento de los trabajadores se reflejó en los pósters, como aquellos en los que se leía: “Recortad las exenciones fiscales para los super-ricos” y “Todos los ciudadanos son iguales pero los banqueros y promotores son más iguales que otros”.

El Socialist Party organizó una charla después de la manifestación sobre los devastadores del gobierno y como los trabajadores pueden vencerlos, a la que acudieron algunos nuevos simpatizantes. En resumen, la respuesta conseguida por el Socialist Party ,antes, durante y después de la marcha, fue buena. Vendimos 37 periódicos y 3 revistas y conocimos a 3 personas interesadas en saber más sobre el partido.

Dundalk – Donal Griffin

En Dundalk, más de 1.500 personas se reunieron para mostrar su descontento hacia los horribles ataques del gobierno. Miembros de los sindicatos, pensionistas y desempleados se unieron durante la marcha en muestra de solidaridad.

Jim Gaynor me contó: “Es una vergüenza lo que el gobierno está haciendo. Tengo que volver ahora a mi trabajo, entregando prestaciones de desempleo, porque los parados dependen de este dinero. Pero el gobierno no se preocupa por ellos y les dejan pudrirse.”

La ausencia de trabajadores jóvenes en la marcha fue muy notable. Sin embargo, Alan Walker, que trabaja para una agencia en un “call centre” dijo que “la intimidación por parte de los supervisores estaba muy extendida. Enviaron un email en el que amenazaban con que las personas que acudieran a la manifestación sufrirían las consecuencias y rechazaron casi todas las solicitudes de vacaciones para hoy”.

Había un sentimiento general de desilusión. La profesora de primaria Jennifer Duffy comentó: “Esto no tiene sentido; no ha causado ninguna interrupción en el gobierno ni en ninguna gran empresa. Deberíamos estar todos en huelga: profesores, funcionarios públicos, trabajadores del sector privado, todo el mundo. Si no, el gobierno simplemente nos pisoteará”.

Karl Quigley, un pensionista, me dijo: “Me robaron mi paga extraordinaria de Navidad para pagar limusinas para cruzar el aeropuerto. ¿Por qué tenemos que pagar esto? ¿Y qué se hace contra los corruptos?”

Hubo un genuino interés en nuestro periódico del que vendimos 60 copias, que es una buena cantidad.

Sligo – James McCabe

El hecho de que 5.000 trabajadores se manifestaran en la localidad de Sligo, que tiene una población de 18.000 habitantes, muestra el nivel de descontento y la actitud de desafío que existe entre los trabajadores. Todos los sindicatos importantes del sector público estuvieron presentes, y sus miembros expresaron su malestar ante los constantes ataques del gobierno.

Una representante de la Organización Irlandesa de Enfermeros que trabaja en el Hospital General de Sligo, del que se han eliminado 70 camas desde 2007, explicó: “Es muy fácil tomarla con el hombre y la mujer corriente, mientras que los peces gordos se atiborran en las palcos de empresa de Croke Park.” Un representante del sindicato de trabajadores de comercios y bares, Mandate, condenó la “falsa guerra” creada por los medios de comunicación entre trabajadores del sector público y privado.

Muchos reconocieron el papel de Joe Higgins y el Socialist Party. Vendimos 29 periódicos y una persona expresó se interesó en escribir para el periódico.

Todas las personas con las que hablamos recibían bien nuestras ideas. Tres pensionistas estuvieron discutiendo la idea de una revolución como la única solución, en contraste con las demandas tibias de los líderes de ICTU. La manifestación terminó con la canción de Tracy Chapman “Talkin ‘bout a revolution” mientras nosotros argumentamos sobre la necesidad de una huelga general para el 24 de noviembre.

Waterford – Laura Fitzgerald

Hasta 9.000 personas acudieron a la manifestación de ICTU en Waterford. La protesta tenía un carácter definitivamente obrero, con grupos de trabajadores bien organizados detrás de las pancartas de sus sindicatos.

Conductores de ambulancia, bomberos y trabajadores de correo de la región del Sureste resultaban particularmente impresionantes, marchando juntos de uniforme. El sector público estaba muy bien representado en la manifestación pero también había grupúsculos de trabajadores del sector privado, incluyendo un número importante de electricistas, así como trabajadores de comercios y de las industrias hotelera y de “catering”.

La marcha comenzó de manera silenciosa, con algún sindicalista gritando en el megáfono: “¿Qué queremos? Un salario justo. ¿Cuándo lo queremos? Ahora”. Este slogan tan débil, mostrando la horrible posición de los líderes de ICTU de que los cortes deben repartirse durante un periodo de tiempo más largo, realmente no caló.

Los trabajadores se aficionaron mucho más a otro slogan: “Cowen (Primer Ministro), Lenihan (Ministro de Economía), Coughlan (Ministra de Comercio y Trabajo), fuera, fuera, fuera”. Mientras la marcha avanzaba despacio a lo largo de los muelles de Waterford, el subsiguiente atasco nos dejó con una sinfonía inacabable de bocinazos de apoyo.

Trabajadores de cada gremio, sector y sindicato literalmente nos arrebataron de las manos nuestras octavillas, y el conocimiento de Joe Higgins y el Socialist Party era bastante notable en esta ciudad en la que sólo recientemente hemos comenzado a tener presencia.

Vendimos 35 periódicos y distribuimos más de 1.000 octavillas. Los miembros jóvenes del partido en Waterford saborearon el apoyo que aún tiene la acción sindical en la región del Sureste, a pesar de que los líderes sindicales se hayan vendido después de 25 años de consenso social.

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